DEJÓ LA PAMPA a los 17 años para emprender camino hacia su máximo anhelo: el TC. A sólo tres fechas de su debut en TC Pista, un fuerte accidente en La Plata destruyó su Dodge; eso hizo que se quedara sin correr más de tres años. Después, al regresar a la telonera en 2010, Claudio Viano la lucha día a día para subsistir en una categoría cada vez más competitiva, se lo cuenta a VA.

“Empecé a correr a los cuatro años por mi hermano. Mi viejo había comprado dos kartings y me llevaron a ver cómo andaban. Mientras que mi hermano se probaba los pedales, me preguntaron si el otro karting era para mi y les dije «¡sí!». Cuando vino mi papá me quería sacar a toda costa. Pero una vez que me había subido, no me bajó más nadie”, recuerda el oriundo de General Pico, campeón de todas las categorías de su provincia.

En 2005, la ACTC le dio la posibilidad de sumarse al TC Pista. “Yo les dije que no porque no tenía presupuesto, no tenía recursos. Pero me autorizaron a pasar igual, y me la rebusqué. Siempre hicimos todo a pulmón y de forma muy precaria, con el 30% de la plata que usan todos”, confiesa “Nani”, como le dicen desde chiquito y prefiere que lo llamen.

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Sólo en tres fechas se derrumbaron todas sus ilusiones. “Iba girando en el curvón de La Plata a 210 más o menos, cuando me toca uno de atrás y me lo llevo puesto a Lacette. Mi auto quedó destruido, no servía para nada”, relata Claudio. “Después del choque, hicimos uno nuevo, fuímos a una fecha y no andamos. Ahí vendimos todo y me fuí tres años fuera del automovilismo”, recuerda el pampeano.

Durante ese tiempo, dedicó su tiempo a estudiar para protecista dental, entre otras cosas. Luego, se sumó a la empresa constructora familiar donde ahora continúa trabajando, que dicho sea de paso es el sustento económico mayoritario para poder correr. «Es un gran sacrificio y esfuerzo poder juntar la plata para cada carrera. Además, no tengo muchos sponsors, solamente tres fijos, porque al estar trabajando en la empresa se me complica dedicarme a buscar publicidad. Entonces, la termino poniendo de mi bolsillo», afirma el del Taco Competición.

Sobre el traslado hacia los distintos circuitos del país en cada fecha del TC y la convivencia en esos días, cuenta:«Somos varios los que vamos. Del equipo, por lo menos siete y de mi familia casi siempre son cinco. Mi viejo y mis hermanos Armel e Ignacio son los que vienen siempre y alguno mas. Vamos con la casa rodante y dormimos todos ahí, con los empleados también. No me molesta hacerlo; de tener presupuesto sería lindo poder ir a un hotel y descansar mejor. Pero siempre nos quedamos en el autódromo».

Tras un 2010 que había comenzado alentador, con el Dodge entre los 12 primeros del campeonato que acceden a la Copa de Plata, el destino le jugó otra mala pasada a “Nani”. “Me fui un fin de semana largo a La Pampa, nos pusimos a jugar al fútbol con amigos y uno se me cayó encima y me quebró el codo. No pude correr por dos fechas y ahí perdí las chances de clasificar al playoff”, se lamenta.

Este 2011 lo transita sin muchas aspiraciones para lo que queda, pero su apuesta a futuro no decae. Una y otra vez se le interponen las piedras en el camino a Claudio. Pero no se rinde, y no baja los brazos. Como tantos que la luchan, el sueño del TC sigue intacto.

Fotos Prensa Viano
Por el equipo de VA

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