NO SE PUEDE CREER.
El Grand Prix de San Marino se disputaba en el circuito de Imola. Había un puñado de kilómetros entre el mínimo estado montañoso enclavado en Italia y el trazado de la Emilia Romagna. Tenía cierto sentido: era darle dos Grands Prix a la patria de Ferrari.
Alguna vez, el Grand Prix de Suiza se llevó a cabo en el autódromo de Dijon-Prenois, a poco menos de 200 kilómetros de la frontera entre Francia y el estado helvético. Otro invento de Bernie Ecclestone que no perduró.
Habría más.
El Grand Prix de Luxemburgo, en 1997, se corrió en el esterilizado Nurburgring de la remodelación (atentos los defensores del modernismo, porque nos puede ocurrir lo mismo). La distancia entre el minúsculo estado y la legendaria pista tampoco superaba los 200 kilómetros.
En un momento en que se llevaba mal con el Club de Pilotos Británicos (BRDC), los dueños de Silverstone, Ecclestone amenazó con hacer disputar el GP de Inglaterra… ¡en Francia! Eran los tiempos en que el manager era propietario del autódromo de Paul Ricard, al sur del Hexágono, a más de 500 kilómetros de Dover.
Pero ahora se pasaron: se viene el Gulf Air Grand Prix of Bahrein in Malaysia, tal el nombre oficial de la carrera que se va a disputar el próximo 4 de octubre. Entre el circuito y el país al que representa no hay ni 100 ni 150 kilómetros, sino 6000… Se fueron al pasto. Se pasaron tres curvas.
Y abrieron la tranquera para cualquier tropelía: los bahrainies no querían perder su lugar en el calendario, y por esa razón se decidieron a pagar los gastos de la carrera en Malasia, porque en 100 kilómetros a la redonda del BIC siguen cayendo bombas…
Qatar, Abu Dhabi, Arabia Saudita podrían seguir ese camino, y albergar sus Grands Prix en lugares tan dispares como Nueva Zelanda o Marruecos, que poseen pistas que podrían adecuarse. Cualquier tontería puede ser posible en aras del negocio.
Inclusive, dado que Qatar le acaba de regalar un Boeing al POTUS, ¿qué tal un Qatar Airlines Qatar Grand Prix en la Gran Manzana? ¿O que una segunda carrera en Las Vegas se denomine así?
La carrera final del torneo 2026 se disputará, casi con toda seguridad, en Imola, muy cerca de Bologna, la ciudad natal y de residencia de Kimi Antonelli. La idea parece ser festejar allí el título mundial que parece destinado al italiano, o un evetual titulo de Constructores para Ferrari. ¿No traerá mala suerte anticiparse tanto?
¿Cómo se llamará la carrera? Gran incógnita. No sería raro que Stefano Domenicali -cuyo primer trabajo lo tuvo precisamente allí, en el circuito del río Santerno- le ofrezca a Qatar o Abu Dhabi una figura similar a la de Bahrein. ¿Se viene el GP de Abu Dhabi en Imola? ¿No sería muy -pero que muy- ridículo?
En tren de ridiculeces, esto representa una gran chance para recuperar el GP de Argentina aun mucho antes de que se termine la remodelación del Autódromo porteño. Por ejemplo, los empresarios argies que fugaron su guita y se radicaron en Uruguay para no pagar impuestos, podrían aprovechar esos canutos para financiar un GP de Argentina en El Pinar de Montevideo (foto inferior), por ejemplo, o en algún lugar de los Estados Unidos que les resulta tan dilecto… Esta última idea, sobre todo, podría tener todo el apoyo institucional de Liberty Media.
Vista Aérea del autódromo Víctor Borrat Fabini de Montevideo
Delirar (y tomar el pelo) no cuesta nada… Total, el máximo ridículo nunca es nuestro.
29-07-2026




