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UNA CHARLA PORMENORIZADA CON EL EXPRESIDENTE DE LA CDA, CARLOS GARCÍA REMOHÍ.

EL HOMBRE QUE CONDUJO EL AUTOMOVILISMO DEL ACA DURANTE AÑOS. SU ALEJAMIENTO POR RAZONES DE SALUD, ESTUVO RODEADO POR CONTROVERSIAS PREVIAS.

Es una auténtica tarde de miércoles. Ha llovido de manera abundante en el AMBA y el sur del Gran Buenos Aires conserva ese aspecto tristón, encapotado, con charcos aquí y allá sobre el pavimento no siempre uniforme. La cita está concertada: es la casa del ex titular de la CDA del Automóvil Club Argentino (ACA), Carlos García Remohí. El ingeniero, uno de los dirigentes más nombrados cuando revistó en cargos relevantes en el ACA así como en la FIA, recibe a Visionauto.

Su amabilidad no está exenta de reticencia. No quiere hablar de temas de actualidad, y mucho menos sobre conflicto entre el ACA y la ACTC. Cuando está a punto de derrapar, llevado por las preguntas, se ataja. Hay que respetar, si bien no impide una conversación bien jugosa. Fue difícil resumir casi tres horas de charla y café hecho por VA. Aquí una síntesis de la reveladora primera parte del ida y vuelta con Remohí:

-¿Cuál fue el mejor piloto que vio?
-Yo tenía cierta predilección por Carlos Sainz.

-¿Y en la Argentina?
–Ya no corre ninguno, así que… No, no tenía así un piloto.

-¿Con alguno se peleó? ¿Alguno lo increpó?
-No. Nunca. Con el que tuve más afinidad fue con el Flaco (Juan María) Traverso. Discutíamos y nos peleábamos y yo qué sé. Una vez me vinieron a ver, yo estaba en Pinamar, yo había tirado una casa, me vinieron a romper las pel…, ja! Maldonado, el Flaco, Guerra. No sé qué querían hacer con el TC2000 en la época que lo manejaban ellos, al principio. Querían charlar del reglamento técnico y de lo «que tenemos que hacer», y yo qué sé. Nos fuimos a la playa y el Flaco empezó a hablar y nos cag… de risa. Y pensar que no hace tanto, uno de los últimos días que salí yo de hacerme quimio en el Hospital Italiano, justo sale el Flaco Traverso, los dos en silla de ruedas. A mí me llevaba mi hijo y a él Verónica, su última compañera. Nos empezamos a reir, tantas cosas habíamos compartido mucho tiempo… “Flaco, mirá dónde nos vinimos a ver”, le dije. El tipo también salía de hacerse quimio, ¿y qué hizo? Se prendió un faso…

-Protagonista Juan María de la famosa maniobra con el Pato Silva en San Juan.
–El comisario esa vez era Raúl Marielli. Yo creo, sigo estando convencido de que fue una maniobra válida.

-Hoy no se juzgaría de la misma manera, ¿no?
-Yo les digo lo que hice ese día, porque yo estaba en la tribuna de esa curva, la que está al lado afuera. No estaba en la pista ni en los boxes, ni en cualquier lugar. Me fui con Antonio Meritello, el legendario dirigente de San Juan. Con su auto me llevó ahí a ver la carrera. Ví la maniobra en ese lugar, abajo mío, y le dije a Meritello, “volvamos rápido”.

-¿Qué pasó? ¿Qué pensó de la maniobra?
-Para mí, fue la mejor maniobra de la historia. Lo dejó nocaut, bien nocaut. Entonces fui a verlo a Marielli y le comenté lo que me parecía, “no lo vayas a echar, mira que lo quiso está perfecto”. Esa fue mi opinión, esto no lo sabe nadie. Era Marielli, no me iba a hacer caso, porque Marielli era Marielli. Lo que quise decirle, fue: “Marielli, yo estaba ahí, Vos la viste por televisión, fijate bien. El Flaco estuvo bien en lo que le hizo». El que se durmió fue Silva. Era muy fácil. En lugar de irse tan hacia afuera, debió haber seguido un poco más despacio por el medio. El Flaco no habría tenido lugar para pasarlo por ningún lado. En todas las vueltas anteriores, iban los dos para acá y para allá; y en una el Flaco lo durmió, claro que lo durmió.

-Desde entonces ¿vio alguna situación de una carrera en los últimos tiempos, que se haya dado así, con tan tanta repercusión como esa?
–Desde que me enfermé no miro mucho.

-No no se lo ve mal.
-Hoy tengo unos 13, 14 kilos menos que cuando… estuve tocando el arpa y me dijeron «quedate un rato más».

-¿Fue por la enfermedad que pidió licencia en la CDA?
–Un día, de la calentura que me agarré en el Automóvil Club llegué a casa muy colorado. Habíamos discutido. Llegué recaliente, no me acuerdo exactamente cuál fue el motivo, pero mi hija me dijo, “estás colorado con un tomate”. Yo me acuerdo que Ricardo Caballero decía que yo no me calentaba nunca, pero también decía “cuando el gallego, se pone colorado, rajá porque se arma un quilombo”. Ese día estaba como loco. Mi hija me toma la presión. Tenía 20. “Vamos al sanatorio”, casi me ordena. “No, déjame de joder, esto es de caliente, ya se me pasa”. En el sanatorio, me tuvieron una hora y pico en la guardia esperando para tomarme la presión. Claro, me bajó, pero me indicaron que, como había entrado con la presión alta, tenían que hacerme unos análisis. Saltó que mi orina contenía sangre.

–¿En qué año fue eso?
-A mitad de 2022. Ahí empezó todo este proceso. Entonces, fui a decirle a Jorge Rosales, el presidente del ACA por entonces, que pedía licencia porque tenía que ver cómo me trataba el tema.

-¿Usted tenía algún nombre en mente para que tomara las riendas?
-No
-¿No tenía ningún nombre para decirle a Rosales “esta gente tiene que ocupar mi lugar hasta que yo vuelva”?
-No, yo les dije que no tenía.

-¿Quién estaba abajo suyo en definitiva?
-Estaba (el ingeniero Alfredo) Menéndez, al que después echaron. Un día lo llamaron por teléfono después de 50 años de laburar gratis por el ACA, y le dijeron que no necesitaban más que fuera más. Al día siguiente lo llamó (Hugo) Mazzacane y se lo llevó a la ACTC.

-¿Ricardo Caballero ya no estaba?
–No, cuando Caballero llegó a los 65 años, Rosales lo llamó y ofreció un dinero importante, como le proponían a toda la gente del ACA a esa altura de la vida, y Caballero agarró ese dinero. Si me hubiera preguntado a mí, le habría dicho que ni en pedo agarrara. Con Caballero me llevaba muy bien, con él, con Diego Mesa, con gente como (Ricardo) Lacour o (Raúl) Escolar en su momento, tipos que con los cuales vos hablabas bien de automovilismo, en el mismo idioma.

-¿Y con usted qué pasó?
-Bueno, a fin de año hacen una fiesta de entrega de premios en el ACA. Yo fui el día anterior a una reunión de la Comisión Directiva. Estaba mal físicamente, ya me habían empezado a tratar y estaba viendo a ver cómo seguía. Ellos convocaron a una entrega de premios al día siguiente. No fui. Rosales me preguntó porqué no había estado, “porque no me invitaron”, le respondí. No me invitaron «porque, si sos el presidente de la CDA, no hace falta que te inviten», me explicó. En esos momentos, ya se habían ido  (a la ACTC), el Turismo Nacional y el Turismo Pista. Yo pensé entonces, siSi yo voy a esa reunión, ¿a quién le van a hacer preguntas a los periodistas? ¿Quién va a hablar en una conferencia? ¿Quién se come la conferencia?: Yo. Por eso no me invitaron. Yo no tenía ganas de pelearme, ya no quiero pelearme con nadie y por ningún motivo.

-¿Iría a trabajar a la ACTC?
-No, no tengo necesidad. Oigan, me están haciendo hablar demasiado.

-Bueno, cambiemos de tema. ¿Cuándo lo conoció a Colapinto?
–Resulta que voy a la reunión de la FIA del 2019 y se me arrima el presidente de la Federación Española de Automovilismo, y me dice, “tienes ahí en la Argentina un diamante en bruto”. ¿Quién? Franco Colapinto. ¿Y por qué? Porque corrió 10 carreras del campeonato de Fórmula 4 acá en España y ganó todo. Y es el campeón. Ese es un diamante en bruto que tienes ahí en Argentina”. Yo era presidente de Codasur. Llego a Argentina, empiezo a buscar, la idea era entregarle, en la fiesta de entrega de premios a los campeones de Codasur, un reconocimiento a un piloto sudamericano. Le di un plato por su actuación como piloto sudamericano en un campeonato en Europa. En 2021 lo llevé a Autoclásica y lo senté en el Brabham de F-2 del ACA que había corrido (Carlos) Reutemann. Me saqué una foto con él que tengo por ahí.

–En un momento, bajo su presidencia en la CDA, en TC2000 competían todas las fábricas. ¿Qué ocurrió que se fueron yendo paulatinamente?
-No, no se fueron del automovilismo. Se fueron de la Argentina. En la época de Peugeot 405 que usaba el Flaco en TC2000, la gente todavía compraba autos porque ganaban alguna carrera. En la época de Fiat y Peugeot, el que ganaba la carrera vendía más autos en la semana. Cuando yo era chico le conocía la cara al menos a los 20 primeros pilotos de Turismo Carretera. Y hoy le pregunto a mi nieto y solo conoce a Colapinto. Ahora, te digo otra cosa, el automovilismo argentino va a ir para peor. Esto no lo que quiero… es que van a hablar de Colapinto, como pasó con Reutemann. Había una carrera de TC, de la categoría que fuera y no iba nadie. ¿Por qué? Porque el periodismo se iba Europa a seguirlo a Reutemann. El automovilismo argentino dejó de ser tapa de los diarios, de las revistas, hace muchos años. Los lunes a la noche llegaba Corsa, y me la iba a comprar a la estación de Quilmes, todos los lunes a la noche. Como yo, había un montón de gente y ahora no hay nada, olvidense.

 

-No hay más revistas.
-Claro, pero tampoco se lee de automovilismo, no interesa. Un día, estudiando ingeniería, vino a dar una conferencia (Carlos) Pairetti con (Oreste) Berta. El aula magna de la Facultad de Ingeniería explotaba de gente. Berta todavía no era el Berta que fue después, y Pairetti era un corredor. Sin embargo iba todo el mundo. ¡Llevalo hoy a Canapino o a algunos de los principales pilotos actuales a dar una conferencia en la Facultad de Ingeniería! ¡No va nadie! Y no lo digo desde ya por Canapino, que es gran piloto y una figura de las importantes, llévalo a cualquier piloto…

-De todos los presidentes que tuvo el club en su período al frente de la CDA, ¿cuál fue el más fierrero, el que más ayudó y apoyó?
–Ya dije que de eso no voy a hablar.

-Bien, vamos por otro lado. De todos los dirigentes que conoció en el automovilismo, ¿cuál fue el mejor?
–Pablo Peón. Fue el mejor, lejos. Y gran amigo mío, personal, sigo hablando con él. Nuestras mujeres se hablan también. Ha tenido algunos problemas de salud, la última vez que lo vi estaba muy, muy flaco, pero igual no paraba de hacer cosas.

-¿Es casual que el TC2000 también se haya caído cuando él se fue? ¿O lo que ocurrió tuvo que ver más con la ausencia de las fábricas?
-No fue casual. Fue lo que ocurrió. La categoría se estrelló porque la manejaron mal. Pablo era un fenómeno. Éramos aliados. A veces nos peleábamos mucho, como cuando podía darse una carrera que estaba aburrida, y Pablo le rompía a Caballero, que era el director de la carrera, como pidiéndole razones.

-¿Quería un Safety Car, una neutralización?
–Habremos hecho muchas cagadas, pero ninguna a propósito, siempre actuamos honestamente. «Ni se te ocurra pedir nada», le decíamos… Pero estaba en todo. Fuimos en avión a una carrera en La Pampa, y apenas pisamos el autódromo se acerca (Ulises) Armellini: “Pablo, necesito hablar con vos urgente”. “¿Qué pasa?”. “Me tenés que recomendar para ver a qué pilotos contrato”. ¿Y por qué lo consultaba? ¿No sabía cómo manejaban? Ocurría que era mejor si Pablo opinaba.

-Que época, ¿no?
–Les voy a contar otra anécdota. Hubo una reunión muy importante de fábricas en el ACA, muy importante. Le servía más a Pablo más que a cualquiera, pero a todos nos resultaba útil, porque ahí decía cada uno lo que quería. ¿Se acuerdan cuando el TC2000 corrió en el Estadio de La Plata?

-Sí, sí. Fue una cagada. Por lo menos, fue sábado…
-Al día siguiente, Pablo me dice “por favor Carlos, yo voy a proponer volver a La Plata, vos no digas nada”. Yo habría podido oponerme y se acababa el tema. “Por favor, déjame esa, déjamela a mí”, me insistió. Y entonces comentó ante pilotos, “vamos a volver a correr a La Plata”, y todos dijeron “no, si es una porquería”. “¿No quieren correr en La Plata?”, les preguntó y ellos contestaron, “no, no, no queremos”. “Bueno, está bien. Si ustedes no quieren, la tachamos”, salió diciendo Pablo. Él no quería. Pero los hizo creer a todos que ellos le ganaron al sacarle a La Plata. Le debían un favor. Pero bueno, así como se equivocó con La Plata, acertó con los callejeros.

-A los periodistas, a la gente, nos gustaba mucho el callejero de Santa Fe, era una fiesta.
-En una ocasión, Peón quería llevar el circuito al puerto. Y había que saltar una vía. “Carlos, tenemos que hacer esto”, lo escuché y le avisé: “No, ni se te ocurra. Escucháme, yo tengo que defender la vida de los pilotos, y vos también”, respondí. Como vio que no me convencía, lo mandó al intendente de Santa Fe. Un día me llamó. “Ingeniero, mire, nosotros necesitamos…”. “¿Sabe lo que necesitamos?”, le corté. “Que no se mate nadie. Eso es lo que necesitamos. El año que viene lo hacemos, pero lo hacemos bien”. Pablo había mandado a Armellini a hacer la prueba y el coche quedaba en el aire, con las cuatro ruedas en el aire y caía. Por supuesto que a Pablo le dijo que se podía pasar por ahí, que no había problema. Claro, nadie le quería decir que no a Pablo. Pero a mí me reconoció: “Carlos, en cinco vueltas abandona la mitad con la suspensión rota”. Tuve que convencer al intendente para que trabajáramos para incorporar eso, para ser más grande el circuito y todo lo que querían, pero ese salto ese año no lo autoricé.

-¿Qué pasó con el callejero porteño?
-Lo tuve que ayudar a Pablo con el de Buenos Aires. El gobierno de la Ciudad, para deslindar responsabilidades, los últimos días, empezó a tirar mala onda por miedo a un accidente, no querían saber nada.

-¿Querían suspenderla?
-El ACA puso lo que hay que poner, entienden ¿no?, trajimos a un tipo de la FIA, un experto en seguridad, para que lo autorizara como callejero. Hubo muchas trabas, intereses, intrigas políticas. Pero el lío más grande lo tuvimos con el Papa.

-¿Con el Papa?
-Sí, bueno, todavía era el arzobispo Bergoglio. “Ustedes no me van a cambiar el horario de la misa”. Pero si no pasábamos por ahí, por la puerta de la Catedral, no se podía correr. El circuito estaba todo hecho, y la misa a las 11. Y tuvimos que esperar a que terminara y largar a las 12…. Era una mula, ¿eh? No había manera.

-Por eso al año siguiente fueron a otro lado.
-También fue bueno. Los circuitos callejeros son lindos, son peligrosos, pero son lindos. Si los armas bien, aunque para los pilotos, la pared te llama, ¿vieron? Cerca de Ginebra hay un pueblo francés, no me acuerdo el nombre, con Ben Sulayem lo visitamos antes de que fuera presidente de la FIA. Allí está el galpón técnico de la FIA, donde hacen los crash-test de los autos de carrera, realmente es impresionante.

-¿Y nosotros como estamos en ese sentido?
-Bueno, no se puede correr más con chasis Crespi de 30 años de antigüedad. A propósito lamenté mucho la muerte de Tulio, un tipo que siempre le metió para adelante, tan capaz. Bueno, los chasis Tito tampoco pueden correr más, tienen 25 años. Un caño mantiene medianamente su rigidez por 10 años. Es decir, que si tenés un auto que lo hiciste con caños, y fue bueno en una época y más o menos resistente, tampoco es un cucurucho de Kevlar. Una vez que hubo un accidente mortal en una carrera en el Autódromo de Buenos Aires, atropellaron a una persona. La FIA mandó un inspector a que viera cómo hacíamos las carreras. A ver si las estábamos haciendo bien. De hecho, hemos tenido varias inspecciones de la FIA. Como nosotros las hacíamos según los reglamentos de la Federación, técnicas y demás. Así es como, de a poco, fuimos mejorando todo. Cuando el inspector, un portugués, vio la chapa de los Fórmula, dijo, “esto no puedo correr más”. Era 2018.

-¿El automovilismo argentino es hoy, realmente, más seguro?
-¿Más seguro que cuando?

-Que hace 15 años atrás, por ejemplo.
–Yo soy ingeniero. Veo un auto de TC lleno de caños y no me parece un auto seguro. El tipo que va adentro en un accidente se licúa. Me dice que es ingeniería más moderna. Yo no sé cómo están hechos los autos de TC. No vi ninguno. Pero lo que digo es que la FIA te dice cómo tenés que poner y dónde tenés que poner el caño, y donde puede tener costura y donde no puede tener. Si copias eso, siguiendo los lineamientos de la FIA, que el ACA sigue desde siempre, entonces la seguridad hoy es mejor que hace 15 años.

-¿Las categorías le prestan atención a esas directivas de seguridad?
–En general las aceptaban; las resistían pero las aceptaban. Por ejemplo, el tema de los tanques de nafta. Los autos chocaban y vos tenías un auto incendiado y un tipo quemado. Yo veía como tiraban los bidones en la época del TC, otros tiempos sin dudas. Iba un corredor a 200 kilómetros por hora en un camino de tierra, mientras el acompañante vaciaba un bidón adentro de un tanque. Ojo, también lo hacían los italianos en la Targa Florio y un día dijeron, “no, pará, no podemos matar más gente”.

-¿Sigue de cerca el Mundial de Rally?
-Lo sigo menos.

-¿Qué le parece el reglamento del año que viene, abre el juego no ya a las marcas, sino a los equipos para que armen su prototipo y puedan correr el Mundial.
–No estoy exactamente al tanto. Me parece que las marcas no deben tener mucho interés. Que corran dos marcas en el rally no tiene sentido, con lo cual había que hacer algo, entonces habrán hecho eso y ojalá les salga bien.

-¿Cómo puede ser que ahora un piloto de Fórmula 1, mucho más que otras categorías, esté pensando que tiene que ir más despacito para después ir más rápido?
–Es una locura, el piloto debe ir a fondo siempre. No puede levantar, incluso ahora que los motores no se rompen, porque no hay rotura de motores, no hay problemas. Lo que se rompen son las baterías. Entonces lo bueno para mí sería utilizar motores V8, V10, V12, el que quieran hacer, pero un motor a explosión y que haga el ruido que hacían, fantástico.

-¿El motor V8 de TC2000, fue de lo mejor que se le ocurrió a Peón?
-Para mí sí, para mí sí. Lo primero que se le ocurrió a Pablo fue poner suspensiones únicas para que nadie inventara nada, ni anduvieran jodiendo con los puntos de anclaje. En ese momento yo lo apoyé a Pablo, el que más en contra estaba era Ford, con el equipo Berta detrás. Fuimos a General Roca a la primera carrera con la suspensión única, solo hubo 17 autos que en aquella época, con ese nivel de autos, era un papelón.

-Se veía como un papelón, correcto.
-Y fue un éxito! Lo mismo que el V8, porque hacía un lindo ruido. Los autos hacían ruido y la categoría tenía mucho atractivo. Y así como el V8 fue un fue un gran hallazgo, los motores Oreca resultaron un desastre. Y cuando le pusieron el turbo, le erraron muy feo, le dieron el golpe de gracia.

Fotos: Visionauto.

28-08-2026

nota en desarrollo

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