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EL APELLIDO SPATARO, UNO DE LOS QUE SON SINÓNIMOS DEL AUTOMOVILISMO ARGENTINO.
Omar, fallecido hace un par de años, el referente de la familia, fanático de los autos y las carreras. A medida que se expandió su conocida fábrica de radiadores en Lanús, su ciudad natal, con el transcurso de los años, involucrado en el mundillo automovilístico, no paró de mostrar su inconfundible impronta: empuje, convicciones, extravertido, garra, capacidad y mucho trabajo. Así Omar, inmerso en su filosofía de vida, desbordante de pasión, formó parte como accionista de la empresa que tuvo la concesión del Autódromo Oscar y Juan Gálvez en los ´90, y trabajo a full para concretar las obras que posibilitaron aquel inolvidable regreso de la Fórmula 1 al país, entre 1995 y 1998, y desde ya no faltó la mano, el apoyo incondicional a su hijo Emiliano.
Omar Spataro supo correr (rally bonaerense), años más tarde fue socio accionista junto al también desaparecido Martín Salaverry, de la empresa concesionaria del autódromo porteño a  partir de 1991 y trabajó activamente cuando el Gálvez tuvo su gran renovación para recibir a la F-1 en 1995. A su vez, impulsó la creación de categorías como la Fórmula Honda, Súper Trucks y Gol Motor Show. Falleció en abril de 2025.
Emi hoy enfocado en el Turismo Carretera, corre con un Ford Mustang hecho con el esfuerzo enorme suyo y de su guerrero equipo, formato encarado en la etapa más reciente de su destacada trayectoria deportiva construida en las principales categorías del país con resultados notables, abarcando en los ´80, incursiones promisorias en el exterior como en la Fórmula 3000 y hasta en el Dakar cuando pasó por la región.
Repasos más que sintéticos del recorrido de los Spataro en el planeta de los motores. Pasiones compartidas con el fútbol, con Racing. Fanáticos declarados, futboleros de alma Omar y Emiliano, si bien Emi en los últimos años pisó el freno y le bajó el pulgar a la redonda como dijo en alguna ocasión a Visionauto.

El fútbol, el amor por Racing, guían con fuerza parte de la vida de Sol Spataro Vennera. La hija mujer de Omar, la mayor; hermana de Emiliano, cercana a los 50 años, dos hijas, dueña de un instituto de belleza en Monte Grande. Amante de los deportes y la vida sana, no siguió esa tradición familiar. El fútbol y Racing no han parado de entusiasmarla «a lo Spataro». Se han convertido en frecuentes los viajes con tres amigas fanas de la misma manera que Sol, sus viajes a provincias del interior del país, a países sudamericanos, como la primera vez a Paraguay para una final de la Copa Sudamericana, que las entusiasmó como para ver a Racing en Chile, Brasil, juntas las cuatro amigas tan fanas de la Academia como Sol, y claro de la selección argentina a la que siguieron en EE.UU para sufrir y disfrutar las memorables alegrías de la selección argentina en el Mundial de Fútbol.

«Yo soy socia de Racing, lo llevó en el corazón, voy siempre a la cancha cuando jugamos de locales y otras veces con las chicas sabemos ir a provincias detrás de nuestro Racing. Mis hija mayor también me ha acompañado hasta que se fue a EE.UU, por suerte vuelve dentro de poco, eso me pone muy feliz. La más chica no puede ir, se queda a cuidar los tres perros y tres gatos que tenemos en casa, ja! También hay que disponer de tiempo si decidimos viajar, es un tema. Por suerte tenemos armado nuestras ocupaciones, trabajos, para poder viajar, alguien nos cubre en el trabajo. Y lo que dejamos, las que tenemos hijos, bueno, los cuidan hermanos, familiares. En mi caso, queda mi hija, ella trabaja en lo mismo que yo. El estudio para nuestro trabajo, está en nuestra casa, en el parque. Ahí tenemos todo, no necesitas salir a la calle.
–¿Cómo te surgió la pasión por el fútbol y no por el automovilismo?
-Y…, por mi papá, por mi papá -dice y le brillan los ojos-, a él le encantaba el fútbol, y bueno me fuí contagiando!. Después mi hija mayor empezó de chiquita a decir que quería jugar a la pelota, ella también me fue llevando, hablaba con mi papá de fútbol, divinos. Cuando mis nenas estuvieron en edad de ir a la cancha, a los 8/10 años, nos hicimos socias las tres y empezamos a ir con mis primos, que son todos de Racing también por mi papá que hizo de Racing a mis primos, hijos de sus primos, hijos de sus hermanos, ja!.
-Te acordás, de la fábrica de radiadores que Omar puso en Lanús.
-Claro!, el tuvo un hermano y una hermana. Cuando empezó a armar la fábrica lo hizo sólo, después se sumó mi tío José Luis. A medida que pasaron los años, entró para la parte administrativa su ahijado, hijo de la hermana mayor, con el paso del tiempo se convirtió en una sociedad, una empresa importante.
–Se te vio contadas veces en un autódromo, curioso, una familia super fierrera, Omar, Emiliano, muy conocidos.
-Fuí sólo un par de veces a ver una carrera, no me gustó el automovilismo, un poco tal vez porque me gustó dedicarme a mis cosas, soy esteticista y peluquera, sentía desde aquellos años que me gustaba trabajar en algo vinculado a lo femenino.
Las carreras eran algo que no me entusiasman, no me encantaban; y pensar que hasta fuí promotora! jaja!. El ruido no me gusta, conozco un poco, si tengo que mirar carreras lo hago, pero la verdad no es lo que prefiero. La última vez que estuve en un autódromo hará unos pocos años. Y porque a mi pareja de entonces, le gustaba el automovilismo, muy fana de Chevrolet, fuimos a una carrera de TC. Prefiero el fútbol, obvio. Racing tiene la platea de mujeres, nos gusta, es una forma de motivarnos para que vayamos a alentar a la Academia, viste?. Además tenemos un grupo grande en whatsapp, más de 300 somos las chicas de Racing, ja!. Somos muy respetuosas, cada una tiene su platea, van chicos, todo lindo.
Sol atesora su casona donde vive en Monte Grande, fruto de la imaginación de su padre Omar, «el la diseño y en muchos lugares dejó su huella, lo siento todos los días».

Su madre falleció «cuando yo tenía seis años, entonces en mi casa eran hombres mirando por la tele carreras y fútbol, y yo no me encontraba. Acompañé mucho tiempo al comienzo a mi papá y mi hermano Emiliano cuando empezó a correr en karting, un poco para estar con ellos, después en la Fórmula Honda, formada por Omar, y como te comento, trabajé como promotora en esa categoría, con paraguas y todo, jaja; tenía 18 años. Después, secretaria de papá cuando estuvo como accionista del autódromo. ¡Cómo trabajó cuando lo arreglaron para la Fórmula 1, increíble. Veo ahora la obra que hacen en el mismo autódromo y me acuerdo de esa época, que historia, ¿no?. Los huevos que le puso a esa obra, por Dios. Yo lo veía estar en todo, desde lo que debía buscar y lo encontraba «paleando» o haciendo cualquier cosa. Aparte muy detallista y estaba este encendido, ¿viste?. Siempre fue así un poco, ¿no? Un tipo de ir para adelante. Sí, sí, de «armas» tomar!, de agarrar el mismo una herramienta y hacer el trabajo. Me decía la misma frase, «vos observá, observá y aprendé». Es el día de hoy, transcurridos los años, que para mis hijas fue como el padre, yo soy madre soltera y para mis nenas representó un referente importantísimo.

Omar Spataro. Un personaje entrañable del automovilismo nacional.
-¿Te gustaba su forma de ser, volcado ciento por ciento al automovilismo, o hubieses preferido que se quedara con el negocio de los radiadores, o dedicarse a otro trabajo?
-No, no. Algo que me dejó también fue un legado, la libertad absoluta, que hiciera lo que quisiera. No, nunca me metí en sus cosas o temas laborales, tampoco sabía hacer mucho. Siempre me pareció que él tenía que hacer lo que sintiera.
-Así que nada de acelerador y mucho de pelota de fútbol y de Racing…
-Te digo, El ruido no me gusta!, conozco un poco y si tengo que mirar carreras lo hago, pero la verdad no es lo que prefiero. Prefiero fútbol, obvio.

–Te llega más el clima de un partido que el de una carrera, queda bien claro.
–Sí!, ver, vivir el clima que hay en una cancha es hermoso, la adrenalina!; ese furor, me hace muy feliz lo mismo a mis amigas. Es algo como cuando salís a bailar; decís, bailar, me encanta, me divierte, ir a la cancha de Racing cada 15 días es mucho más incluso, te da mucha felicidad, mucha adrenalina.
–Si pierde Racing, siendo tan hincha, ¿te afecta como a un hombre?.
–No, como a un tipo no, te digo la verdad; si pierde Racing jamás me pone de mal humor. Obvio, siempre quiero ganar, pero entiendo que el fútbol no es sólo fútbol. Hay cuestiones económicas que acompañan, la compra y venta de jugadores y demás, la política en el club. Mi papá siempre me decía, «no puede ganar siempre el mismo«.
-¿No has pensado en incorporarte a Racing para trabajar en alguna área del club?
–No sé, tengo muchos conocidos en el club. La verdad, nunca lo pensé, yo lo vivo como una hincha, y así lo vivo muy feliz; me gusta, la paso bien; lo mismo mis amigas. Por otro lado, no me gustaría ir a tocar timbre y preguntar que puedo hacer. Si se diera, podría colaborar no sé, como secretaria de actas, por ejemplo. Empezar en la política del club, pero una persona de raza y poner mi granito de arena.
-¿Que recuerdo de Racing tenés más presente?
-Ahora, de lo que más me acuerdo fue lo vivido, muy intenso en Paraguay, me conmovió un montón. Y algo que me mortificó mucho se dio cuando Racing pasó su peor momento, yo estaba embarazada de mi hija más chica. Entonces, no podía ir, era medio pendeja, estaba embarazada, en el año ´99. Lo viví, sufrí y me dolió un montón, después bueno lo del 2018 lo viví re-lindo, mi hija era chiquita, tendría 14, mi compañero fana de Racing, estábamos en Canning viviendo y el día que Racing salió campeón, los dos re-afónicos muy contentos.
–Con Omar, ibas a ver partidos?
-Con mi papá una sola vez, tenía seis años. El era fanático, he hizo la promesa de no ir nunca más una vez que se armó lío en la cancha cuando jugamos con Independiente. Papá nos quiso sacar a Emiliano y a mí de la cancha y hizo la promesa de que si salíamos ilesos de ese lío no iba más. Emiliano también era fanático, yo hablaba de fútbol con el. Pero bueno, así son las cosas, el fútbol con hechos de violencia, corrupción, mal manejo de dinero, los hinchas nos quedamos con la bronca que te despiertan esos temas. Hay ambientes tóxicos en el fútbol como también en el automovilismo, creo que en todos lados, ¿no?, la corrupción está en Argentina y duele. Pienso lo mismo del país,  tengo fe, siempre, pero sé que algo que esté a nuestro alcance, ni siquiera votando. A veces pienso que esto no tiene remedio, tengo fe de que algo tiene que pasar para mejorar, pero no alcanza con votar.
-Lo extrañás mucho…
-Todos los días de mi vida, todos, veo fotos suyas. Es el hombre de mi vida, mi referente. Sí, sí; no puedo creer todavía que el mundo siga girando y que no esté; mi papá era una persona maravillosa, no sé si voy a llegar a conocer a otra así, tan hacedor, tan solidario. Mi papá ayudó a toda su familia, a sus padres, los hermanos, sobrinos, a nosotros, a todos sus hijos. Aparte hacía analogía de la naturaleza siempre, sabía cosas que quizás gente estudia un montón para saberla, un gran autodidacta y un gran maestro. Y percibo por ejemplo en las redes, que la gente sentía/siente por el una admiración incondicional. Aún con Omar muerto, es un sentimiento permanente. Por suerte, yo se lo dije en vida, muchas veces te dicen cuando muere tu papá que no le dijiste todo lo que sentías por el, que era un boludo o lo amabas mucho, no fue mi caso. Siempre le dije lo que sentía. Yo fuí de alguna manera mi papá los últimos años antes de su muerte y le dije todo, lo que sentía, lo que lo admiraba.
Cuando murió, con mis hermanos plantamos un árbol acá en el parque de casa, es una forma de tenerlo cerca. El llegaba en septiembre (vivió años en el interior de la provincia de Formosa junto a su segunda esposa y tuvieron dos hijos) y te juro, el transformaba el parque, hacía como magia, lo he hablado con mi hermano más chico que tuvo Laguna Blanca, el pueblo de Formosa donde vivió: «hago todo lo que me enseñó papá, eso sí, no tengo el parque como lo tenía papá», a mi me pasa lo mismo!
Él tenía ganas de quedarse seis meses en la costa y seis meses en Formosa. por una cuestión de clima, le gustaba el calor. ¿Por qué se fue Formosa? Por Rocío, la esposa, la mamá de mis hermanos más chiquitos. Ella es de Laguna Blanca.. Y bueno, puso la empresa SA, años más tarde se separaron cuando nació mi hermana. En sus últimos 10 años de vida, como estaba solo en Formosa venía mucho acá. Y se llevaba muy bien con quien era mi pareja, hablaban mucho en el parque. Después se iba a la Costa a fin de año hasta marzo, volvía y partía de nuevo a Formosa.
En el jardín de su casa, rodeada
de plantas y árboles que le
hacen recordar a su padre
-Tu papá no fue un tipo de bajar los brazos.

-Ni ahí, para nada. Lo que tenía que buscar, lo encontraba «paleando» o haciendo más cosas. Aparte muy detallista, me acuerdo. Y es el día de hoy que todo el tiempo le traemos frases de él o consejos, viste esto de observar, observa y aprende, observa y hacé. Por eso como te comentaba, nunca me metí en sus cosas. Quizás él tomaba más a los hombres para que se involucraran más en el terreno de los negocios y me pareció que tenía que hacer lo que quería. Como cuando decidió irse a vivir a Formosa, tan lejos, 12, 15 años atrás, después nació Joan ni hermanito más chico, y ahora tiene 17!.

«Mi papá lo idolatraba muchísimo a mi hermano, lo amaba», recuerda Sol Spataro
Era terrible el camino para ir hasta Laguna Blanca, en un momento mi papá quiso que fuera a vivir allá. Siempre estuvo
muy presente en mi vida, incluso desde que hizo esta casa,
me ayudó a hacerla pensando en mí, le dije cómo me gustaba
la casa de mis sueños y desde que no está, igual «vive» acá.
El limonero es mi papá, los sauces, el jardín.
En sus últimos 10 años hablamos muchísimo, viajamos,
compramos la casita rodante y fuimos para todos lados.
Dios!, me contó de su infancia, de su mamá, de su
papá, de Emiliano y tantas cosas mas.
-¿Y Emiliano?, ha logrado un nombre en el automovilismo.
-Sí, pero la verdad prácticamente no tenemos relación, es casi nula. El siempre viajó mucho por el automovilismo, entonces su presencia fue chiquita; no podía venir a un cumpleaños, que se yo. Una vez intentamos vivir cerca para estar más juntos; mi papá le dio como el legado de cuidarme, de ayudarme si yo necesitaba algo. Y creo que para el eso fue mucho; yo soy muy independiente, a mí no me gusta que se metan en mi vida, entonces bien, ahí claro, ahí no. Y nada, entonces… Es como que estamos cortados por la misma tijera, evidentemente. No me llevo bien, la forma en que se acercó cuando mi papá se enfermó nos distanció más. Sentí que mi hermano hizo bastante agua en esos momentos, no estuvo cerca. En un primer momento mi papá le contó «tengo este problema» (de salud) y él le contestó, «andate a Formosa porque acá no te pueden atender». De todas maneras yo lo hice venir a casa y lo atendieron al principio, y dije si estaba mal atendido, llévenlo al italiano y así pasó. En esas circunstancias, mi hermano me dejó con todo. Me habló, «llevalo al (Hospital) Italiano y ahí me dejó con mi papá, con la enfermedad, con los gastos, sola. Y cuando falleció, el no estaba, papá falleció en esta casa ahí (señala el lugar). Y bueno, yo hice venir a todos, estuvieron mis otros hermanos, a mi hija mayor la hice venir también, los traje a todos pero el no estuvo. Llegó al otro día, estaba en la pampa por una carrera o sea no tenés vínculo, ¿te interesa recuperar ese vínculo o no?. No, la verdad. Lo lamenté mucho por mi papá, porque el comprobó ese distanciamiento estando vivo. Un poco por Omar un día yo invitaba a mi hermano con mi cuñada a  comer un asado, lo mismo a los cumples de papá que se festejaban en casa, un poco cedí.  Mi papá lo idolatraba muchísimo a mi hermano, lo amaba, así como a la familia, y nos dimos cuenta que priorizaba el automovilismo, ama lo que hace, le entregó todo a las carreras en su vida, es una persona que no cumple años, no boliche, no comida, y otra cosa, es un loro como habla, lo comprobé y no se rinde nunca, pese a que en los años más recientes, le cuesta más ¿viste?; que tema la guita, todo el automovilismo demanda más guita, más y más tiempo, y el en los últimos años que se está bancando a su propio equipo y todo, demuestra como que cada carrera que va a correr es como que siempre piensa que va a ganar. Sí, sí, y  en eso lo emparento con (Norberto) Fontana.
Son tipos que ya llegaron Y bueno, ya está, no tienen que demostrar nada, porque son muy reconocidos y sin embargo, no temen que venga un pibe y los cague a palos. ¿No es cierto?. Y cuando hablas con pibes de 23, 24 años, cambian mucho las percepciones, con nosotras en el estudio y la peluquería labura un pibe de 20 años, es un colaborador, y tiene otro chip. Totalmente. A a mí eso me hace bien, porque me tengo que adaptar, y sino me adapto te quedas relegada; sucede en cualquiera rubro, a mi me genera actitud, fijate, por mis propios medios, sin ser la hija o la hermana de… tuve mi muy buen momento cuando trabajé en desfiles, en los BAF Week, en televisión. Maquillaba y peinaba, y me fue bien; era jóven, más pendeja, tenía otro ritmo. Me gustó estar en ese ambiente, me sirvió, mostré mis realizaciones, también en revistas, hace 27 años.
Fotos: Visionauto y Spataro redes.
15-10-2026
nota en desarrollo

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