VOLVIÓ CANTANDO BAJO LA LLUVIA.

 Nunca la lluvia fue una buena aliada del TC. En tiempos de las extensas vueltas en rutas, los barriales en que se convertían los caminos de tierra, obligaban a chapalear en el barro, y ahí a casi ninguno le caía en gracia. Ya en épocas de los semipermanentes, la mínima precipitación sabatina era un pasaporte muy probable hacia la cancelación anticipada, porque las banquinas tardaban en absorber el agua, y eso complicaba todavía más la endeble seguridad de esos trazados.

Christian Ledesma no disfrutaba de una pole en el TC desde el 1 de noviembre del 2014 en Toay, La Pampa. «Estoy muy emocionado» dijo.

Son otras las circunstancias del automovilismo actual, con calendarios monopolizados por autódromos, pilotos con agendas apretadas y exigencias televisivas. Por eso es inimaginable pensar en cancelaciones anticipadas. Igual no faltan las complicaciones, y más cuando se llega a circuitos que por sus características tienen menos defensas contra la lluvia. Posadas es uno de esos casos. Su pintoresca topografía, con subidas y bajadas, fomentan la acumulación de agua y complican el desagote; y por el colorado de su tierra, la lluvia se convierte en un barro rojizo, peligroso cuando se traslada a la pista.

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A todo esto, se enfrentó el TC en el arranque de la octava fecha. Con la incertidumbre que siempre provoca la lluvia. Una lluvia que encima tuvo distintas intensidades a lo largo de la jornada, lo que llenó de incertidumbre a pilotos y equipos, sobre puestas a punto y tipos de gomas.

Matías Rossi dominó lo entrenamientos con el Camry pero en su tanda fue perjudicado por dos interrupciones por los despistes de Bruno y Della Motta que le impidieron mejorar. Igual quedó conforme.

“No sabemos qué hacer, porque no sabemos con qué pista nos vamos a encontrar. Esto como jugar en la ruleta”, fue la repetida frase escuchada en los boxes. Nada tan cierto por esa incertidumbre que causaba la lluvia en las distintas tandas, con una pista cambiante. Por eso la bolilla de esa teórica ruleta saltó del Toyota Camry de Matías Rossi (quedó 8°), a los Ford de Mariano Werner (4°) Josito Di Palma (3°), al Torino de Juan Cruz Benvenuti (2°) para detenerse finalmente en la anteúltima tanda en el casillero del Chevrolet de Christian Ledesma.

Que mejor que un marplatense apara acertar un pleno en esa ruleta que fue la tan particular clasificación. Un marplatense que no es un piloto más sino uno de los más experimentados y exitosos del automovilismo argentino y que a los 46 años muestra su vigencia en el TC. La nueva pole fue otra prueba y estadísticamente la número 28 que lo coloca cuarto en el historial sólo por detrás de otros grandes campeones como Matías Rossi (38), Guillermo Ortelli (32) y Omar Martínez (30).

«Fui tomando confianza a medida que mejoraba el estado de la pista», destacó Ledesma. Quedaron a las puertas, series y finales; el pronóstico meteorológico no indicaba lluvia, si bien todo podía suceder en Posadas, y mucho más en el TC.

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