OTRO 18 DE ENERO pero del 2004, Joan Roma Cararach, se convertía en el primer motociclista español en ganar un Dakar. Un éxito que rubricó ocho participaciones con KTM pero que no limitó ambiciones, porque sin perder tiempo, Nani Roma, tal su nombre en el ambiente automovilístico, buscó un lugar para dar el paso a los autos y se puso en contacto con el alemán Sven Quandt, director del equipo Mini. No hubo en ese momento una respuesta positiva del hombre que una década después, y ya con Roma integrado al equipo, le abriría la puerta de ese triunfo que Nani quería, al ordenar congelar las posiciones y neutralizar el ataque de su compañero Stephane Peterhansel. Sólo una pinchadura de Roma en la anteúltima etapa hizo que el francés se trepara a la punta del Dakar antes de de la jornada final e hiciera pensar en una desobediencia. Nada de eso. Apenas largado el último tramo, Peterhansel esperó a Roma y allí el español encontró la diferencia que le permitió poner las cosas en el lugar que quería Quandt en una decisión tan polémica como antipática pero nada novedosa en el automovilismo mundial y que ha tenido numerosos ejemplos en otros Dakar, el Rally, los Sport Prototipos, y hasta la mismisima Fórmula 1. Esto sin olvidar lo sucedido en el automovilismo nacional en las épocas del equipo Ford en TC o de Renault en TC 2000 o más recientemente en el Súper TC 2000, por citar los ejemplos más conocidos

«Como profesionales que somos, sabemos que estamos expuestos a este tipo de decisiones. Por eso no creo que me regalan carreras cuando me ayudan  como tampoco siento que las regalo cuando debo cuidar las posiciones de otro compañero» decía Roma en el campamento de Salta cuando de avance de Peterhansel permitía intuir la situación que se plantearía un par de días más tarde. «Un Dakar más o un Dakar menos no me cambia la vida, lo importante es no romper mi buena relación con Nani»  aclaró por su lado Perterhansel con los hechos consumados y la posibilidad perdida de llegar a la docena de victorias en el Dakar, entre las seis logradas en motos, y las cinco en autos. Si continua corriendo tendrá revancha en el 2015, lo que no se sabe si será otra vez con Mini o como se rumorea, como integrante del retornado equipo Peugeot.

«Sé que tarde o temprano también ganaré el Dakar en autos, pero veo que estoy tardando un poco más de la cuenta. Espero que sea este año…» decía y pedía al llegar a la Argentina para correr el Dakar, este Nani Roma, un simpático catalán nacido el 17 de febrero de 1972, en Folgarolas, una localidad cercana a Barcelona. Es cierto tardó bastante, una década, en un lapso donde en sus pasos por Mitsubishi (2005-2009), BMW (2010), Nissan 2011) y Mini (2o12-2014) no faltaron las complicaciones y hasta apareció la tragedia en el 2006 cuando en el Rally de Marruecos salió ileso de un accidente en el que murió su navegante Henri Magne. Roma lo recordó en ese retorno a  la gloria que lo convirtió en el tercer piloto (los otros son los franceses Hubert Auriol y Stephane Peterhansel) en ganar el Dakar en motos y autos. Un retorno que llegó justo diez años después.

 

Por el equipo de VA

Foto: Mónica Paz

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