FREDDIE HUNT, EL HIJO menor del campeón mundial de Fórmula 1 de 1976, contó algunas anécdotas de su padre cuando pasó por Buenos Aires. Nosotros te contamos éstas.

Freddie fue producto del segundo matrimonio de Hunt, que sentía verdadero apetito por los placeres. Las mujeres eran uno de ellos, acaso de los más trascendentes. El primer matrimonio del piloto inglés fue un caso sonado: a fines de la temporada de 1974 se casó con la modelo Suzy Miller, y la boda la pagó Sir Alexander Hesketh, el dueño del equipo de F-1 para el que corría.

Pero entre el momento en que le propuso matrimonio y el que efectivamente pisó la iglesia, Hunt había cambiado de idea y simplemente no podía soportar el prospecto de verse casado. Así que, para olvidar, entró a la iglesia completamente borracho: la mamúa le duró cuatro días…

Con Suzy Miller
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(En “Rush”, la película sobre la rivalidad entre Hunt y Niki Lauda en 1976 que dirigió Ron Howard y que se estrena este año, la bella Olivia Wilde, que compartió cartel con Hugh Laurie en “Dr. House”, encarna a Suzy; el australiano Chris Hemsworth protagoniza al piloto inglés).

Durante el año en que estuvieron casados, Hunt y Miller vivieron muy poco tiempo juntos, y en enero de 1976, en Gstaad (Suiza), ella conoció al popular actor Richard Burton, casado por segunda vez con la misma mujer, la actriz Elizabeth Taylor. El romance se hizo secreto, se acentuó cuando Hunt vino a Brasil a disputar el primer GP de 1976 y se tornó público cuando iba a disputarse la segunda carrera de aquel año, en Sudáfrica.

Burton llamó a Hunt por teléfono para asumir su rol: quería que Hunt le diera el divorcio a su mujer. Esperaba una durísima conversación telefónica. Hunt, en cambio, estaba felicísimo: “Tranquilo, Richard, me hacés un favor maravilloso, te llevás la cuenta de gastos más alarmante de todo el país” cuentan que le dijo el piloto.

Hacía seis meses que Hunt salía con la novia de Mark McCormack, el abogado estadounidense creador de la IMG, la más grande agencia de representación de deportistas del mundo. Jane Birbeck sería su compañía durante muchos años, aunque no la única…

Ampliamente se conoce la historia de la definición del Mundial de 1976 en Fuji (Japón), cuando Lauda se negó a arriesgar la vida bajo la lluvia y Hunt se coronó después de una carrera angustiosa.

Lo que no muchos conocen fue la manera en que Hunt se preparó para la carrera. Llegó a Japón dos semanas antes, para aclimatarse. Probó su McLaren M23 en la pista nipona, y en Tokio se alojó en el hotel Hilton, el mismo que utilizaban las azafatas de British Airways para hacer los relevos. Según el Daily Mail, en ese período Hunt probó 33 azafatas distintas, hasta cuatro en una noche… y también unas cuantas jovencitas japonesas.

Se lee en el artículo del Mail, publicado dos años atrás: “Nada pudo haber preparado a Patrick Head, ahora copropietario del equipo Williams de Fórmula 1 pero por entonces un joven diseñador de la escuadra, cuando inadvertidamente entró en el box equivocado. Encontró a Hunt, con su antiflama caído hasta los tobillos, mientras una joven japonesa le practicaba sexo oral. Hunt rió cuando vio al intruso, que huyó sin poder creer lo que había visto. Unos minutos después, Hunt salió para correr la carrera de su vida y ganar el Mundial de 1976”. 

Después de su consagración, Hunt bebió durante 48 horas seguidas. A su vuelta a Londres, en el aeropuerto de Heathrow lo esperaba Birbeck.

Con Jane Birbeck

La primera carrera de F-1 después de Japón fue el GP de Argentina de 1977. Y en el Sheraton de Retiro, Hunt le hincó el diente a carne argentina de exportación…

Cuenta Lauda en su autobiografía que en una ocasión compartieron una recepción de su común sponsor, una tabacalera, en Salzburgo, y que al día siguiente ambos debían probar en Paul Ricard. Lauda ya piloteaba su propio avión y Hunt iba a viajar con él. A una hora razonable, el austríaco abandonó la recepción no sin antes recordarle al inglés la hora de partida. Cuando se hizo la hora, y Hunt no daba señales, Lauda encendió los motores de su avión privado. En ese momento apareció un taxi en la pista del aeropuerto. Bajaron dos chicas, dos de las que habían estado en la recepción, y atrás Hunt. El inglés no había dormido un minuto. La historia no terminó allí.

En los ensayos, la Ferrari de Lauda sufrió un inconveniente y quedó el McLaren de Hunt girando solo en el circuito. De pronto se hizo silencio. Se pensó lo peor. Salieron a la pista, a averiguar qué había sucedido, y encontraron al McLaren detenido en una banquina de la recta del Mistral. El auto estaba intacto. En el cockpit descansaba Hunt, profundamente dormido…

El día de su casamiento con Sarah Lomax.

Su relación con Birbeck duró seis años y probablemente fue la mujer que más amó. Al separarse, en 1981, le regaló el departamento que habían compartido. Menos de un año más tarde, Hunt conoció a Sarah Lomax, una amazona temperamental a la que él llamaba cariñosamente “Bestia”. Solían bañarse desnudos en la piscina de su mansión en Wimbledon y luego tener sexo sobre el césped. “James decía que se había casado con una maníaca sexual salvaje y adicta a las drogas” contó ella alguna vez. Sarah le dio sus dos hijos, Tom (nacido en setiembre de 19865) y Freddie Alexander (en julio de 1987; su padrino es Lord Alexander Hesketh).

Pero la depresión de Hunt –que para entonces, consciente de los riesgos del SIDA, había dejado su adicción por las mujeres- arruinó ese matrimonio. Pelearon mucho y finalmente se divorciaron en noviembre de 1989. El divorcio lo dejó prácticamente en la ruina pero el amor por sus hijos le produjo un beneficioso cambio de carácter.

A comienzos de los ’90, Hunt conoció a Helen Dyson, una camarera en un restaurante de comidas rápidas a la que le llevaba 18 años. Dyson era católica y se sintió horrorizada al conocer la historia de vida de su pretendiente. Tardó dos años y medio en aflojar, en aceptar mudarse con él a su mansión de Wimbledon. A la nochecita del lunes 14 de junio de 1993, él la llamó por teléfono a Grecia, dónde había ido a pasar unas vacaciones, para proponerle matrimonio. Ella aceptó. En las primeras horas del martes 15, un ataque cardíaco segó la vida de James Wallis Simon Hunt.

Tenía 45 años. Juraba que había tenido sexo con más de 5.000 mujeres a lo largo de su vida.

Por Pablo Vignone

 

 

 

 

 

 

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6 COMENTARIOS

  1. EXELENTE LA NOTA, LA HISTORIA DE ESTE TIPO ES INCREIBLE, Y APARTE HACIA TODO LO QUE LE GUSTABA, LASTIMA QUE MURIO MUY JOVEN.

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