DURANTE AÑOS fue el piloto de Fórmula 1 más veterano con vida. Un siglo vivió: el alemán Paul Pietsch acaba de morir a los 100 años.  ¿Conocés su historia? Enterate.

En el Mundial de Conductores solo disputó tres Grands Prix, entre 1950 y 1952, pero porque sus mejores años se los llevó la guerra. Buena parte de su campaña la desarrolló en la década del ’30 -había comenzado a correr en 1932-, mientras que su mejor resultado fue un tercer puesto con una Maserati 8CTF en el GP de Alemania de 1939, disputado menos de un mes antes de la invasión alemana a Polonia que dio inicio al conflicto.

Pietsch y la Maserati 8CTF, Nurburgring 1939

“Para ese Grand Prix yo tenía la nueva Maserati 3 litros sobrealimentada y con ese auto pude puntear algunas vueltas delante de todos los Mercedes y los Auto Union. Desafortunadamente, después tuve un problema con las bujías: empezó a llover, se puso frío, las bujías se empastaron, así que tuve que parar y cambiarlas. Pese a ello, terminé detrás de Caracciola y Müller. Korpsführer Huhnlein (NdR: la máxima autoridad nazi en las carreras de autos en ese periodo) no estaba muy feliz por mi actuación: un piloto alemán en un auto italiano delante de todos los coches alemanes en el Grand Prix de Alemania no era su idea de un suceso. No sé qué habría dicho si yo ganaba… Después de esa carrera, Alfred Neubauer me ofreció ser piloto oficial de Mercedes Benz en 1940, pero, se sabe, ahí se acabó todo” (Pietsch en “Corriendo las Flechas de Plata», de Chris Nixon, 1986).

Con el Auto Union en 1935, durante su etapa como piloto oficial.
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Cuatro años antes de ese éxito, Pietsch había tenido un breve paso como piloto oficial por el equipo Auto Union, la escuadra rival de Mercedes. Uno de sus compañeros fue el as italiano Achille Varzi. Las noticias de entonces habrían sido la delicia de la prensa amarilla de hoy. Con 22 años, Pietsch llegaba al equipo recién casado con una viuda llamada Ilse Engel. “Yo era muy joven e Ilse era muy bella. Fue mientras yo corría con Auto Union que ella y Varzi se enamoraron”. A fin de año, Pietsch dejó a Auto Union, molesto con el team manager Willy Walb, y a Ilse.

“Cuando ella estaba conmigo no tenía nada que ver con las drogas, pero es verdad que en una temporada en el hospital se hizo adicta a la morfina. Nos divorciamos en 1936 y fue solo después de ello que empecé a oír que ella y Varzi consumían. Me contaron que ella le dio morfina a Varzi cuando él se sentía muy deprimido y que eventualmente se hizo adicto. Tuvo un efecto terrible en él y arruinó su carrera. Estuvo muy enfermo y en un sanatorio durante mucho tiempo”. Ilse intentó suicidarse en 1939, pero sobrevivió a su intento, a las drogas y a la guerra; murió a comienzos de los ’70. Varzi zafó, vino varias veces ala Argentina a brillar y quiso apadrinar a Oscar Gálvez, pero la muerte lo encontró antes, en Bremgarten durante 1948.

Para seguir corriendo después de la guerra, Pietsch fundó una editorial para publicar Das Auto, la primera revista alemana de autos de posguerra. Das Auto se transformó en Auto Motor und Sport, la revista más influyente de automovilismo en esa lengua en nuestros días. Llegó a ser su jefe de redacción Norbert Haug, el mismo que desde hace una década y media es jefe de competición de Mercedes.

Con el dinero recaudado con Das Auto, pudo alquilarse una Maserati para correr el Grand Prix de Italia de 1950. Tenía 38 años. Pero el motor se rompió en la primera vuelta y Pietsch no llegó ni a completarla. Alfa Romeo le cedió una Alfetta 159 cuando las carreras volvieron a Nurburgring, en 1951, y pese a largar en segunda fila, un despiste le impidió llegar al final. Disputó su tercer y último Grand Prix por el Mundial el 3 de agosto de 1952 (hace casi 60 años) también en Nurburgring, con un Veritas-Meteor germano, y la mala suerte no lo abandonó: la caja lo dejó de a pie con solo un giro recorrido.

El despiste de Pietsch en Nurburgring, 1951

Pietsch vivió hasta estos días, y ahora los dos máximos veteranos de Grand Prix entre nosotros son el francés Robert Manzon (12 de abril de 1917 en Marsella, un tercer puesto en Bélgica 1952 como mejor resultado) y nuestro Froilan González (5 de octubre de 1922, dos victorias). ¡Y que sea por muchos, muchos años…!

Por Pablo Vignone

 

 

 

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