PARECE INÉDITO, PERO YA PASÓ ANTES…

Max Verstappen podría protagonizar un hecho poco frecuente el fin de semana, si se consagra campeón mundial de Fórmula 1 por tercera vez en su trayectoria. Sucederá si logra asegurarse la corona, durante el sprint del sábado en el Gran Premio de Qatar.

¿Un campeón mundial en sábado? Aunque parezca extraño, no sería la primera vez que ocurriese.

Gracias a la diversificación de los Sprint decidida por Liberty Media, que incrementó de tres a seis, la cifra de compromisos de ese estilo para la presente temporada, aumentaban las chances de que el título no se definiera en el GP propiamente dicho. No sería ninguna rareza, de todas maneras, como se ha dicho, aunque acaso no fuera lo más elegante…

Otro piloto ya salió campeón en sábado, lo que ya es una particularidad en sí misma, pero a esa curiosidad hay que agregarle una de tono superior: todos sus títulos de Fórmula 1 los conquistó en días sábados.

El campeón de los sábados fue Nelson Piquet. Y ahora, su yerno Max podría seguir la huella…

UN DÍA ANTES QUE LOS DOMINGOS

Piquet conquistó su primer título mundial el 17 de octubre de 1981, en la recordada definición contra Carlos Alberto Reutemann en el trazado semipermanente del Caesar’s Palace, en Las Vegas; un circuito trazado sobre el parking del famoso hotel y casino que tanto sabor amargo dejó a los argentinos, aún hoy.

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Esa carrera se disputó un sábado…

El segundo título de Piquet llegó en 1983, el año en que un fabuloso tramo final de campeonato le permitió postergar a quien parecía seguro campeón, Alain Prost.

Con un combustible especial en el tanque de su Brabham BT52B turbo, Piquet se dio el gusto de cederle el triunfo a su compañero Riccardo Patrese en la última carrera del año, el GP de Sudáfrica, en el viejo circuito de Kyalami, y aún así sumar los puntos necesarios para derrotar a su rival francés.

Esa carrera se disputó el 15 de octubre de 1983.

Era sábado.

Cuatro más tarde, en 1987 y ya en Williams, Piquet peleaba de manera dispar el título mundial contra su compañero de equipo, el temperamental inglés Nigel Mansell.

 

Bernie Ecclestone organizó esta foto de los héroes de los años 80, en lucha por el título en 1986. Ayrton Senna (BRA) Lotus, Alain Prost (FRA) McLaren y los pilotos de Williams Nigel Mansell (GBR) y Nelson Piquet (BRA). GP de Portugal en el circuito de Estoril, el 21 de septiembre de 1986 

 

El brasileño había sufrido un accidente en Imola, que lo había dejado con problemas de agudeza visual. Le costaba mucho ir rápido en la pista, sin la referencia de otro auto. Por eso casi no marcó una pole-position en la temporada, y solo se limitó a salir segundo de cualquier auto al que le pudiera seguir el rastro.

Logró sus tres triunfos en el calendario anual, en Alemania, Hungría e Italia, cuando quien era líder -en general Mansell- abandonaba. Y llegó a la anteúltima carrera del año, en Suzuka (Japón) con una ventaja interesante; 12 puntos cuando restaban 18 en juego.

Consciente de que tenía que ganar todo para poder salir campeón, Mansell salió a fondo a la tanda de clasificación del día viernes, por entonces, una hora completa en la cual todos los tiempos registrados eran válidos para la grilla.

Se despistó en las mismas Eses en las que Max Verstappen tanto brilló conductivamente, hablando de su reciente victoria nipona.

Se despistó con tanta fuerza que sus cervicales pagaron un precio enorme. Pasó una noche infernal mientras sus mecánicos alistaban un coche muletto.

Al día siguiente, abordó un vuelo de regreso a Inglaterra. Los médicos habían determinado que no podría correr.

Por lo tanto, Nelson Piquet se coronó automáticamente campeón mundial de Fórmula 1 por tercera ocasión. Mansell solo podría volver en la última carrera del año, en Australia, con solo nueve puntos en disputa, cuando estaba 12 unidades detrás del brasileño.

Ese día era el sábado 31 de octubre de 1987.

Como el primero y el segundo título mundial, Piquet se consagró campeón de F-1 por tercera vez en un día sábado. Lo mismo que podría hacer Max 36 años después.

Por ahí anda Kelly P contando esta historia…

 

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