ESTA NOTA tiene que ver con el Día del Animal y con el automovilismo, con el TC Pista más precisamente.

 

El desaparecido piloto que tuvo un gesto noble días antes del fatal accidente.

 

La publicó el sitio www.mdzol.com.     «El miércoles 19 de julio de 2006, murió Alberto Noya (30), un piloto de TC Pista que se había accidentado el domingo anterior en el autódromo de Rafaela, tragedia en la que también falleció su acompañante, Gabriel Miller.

Así lo reflejaron los diarios en aquel momento que, un día después, completarían una historia increíble, cuyo protagonista principal era Cartucho, un perro que peleaba por su vida en una veterinaria de Rafaela.

Tres días antes del fatal accidente, Noya realizaba los primeros giros en el circuito, cuando Cartucho se cruzó en la pista y fue atropellado por el piloto oriundo de Capital Federal, quien no dudó en actuar rápidamente.

Noya se las arregló para llevar al animal a una veterinaria, donde le dijo a la profesional a cargo que le salve la vida a Cartucho y que pasaría a buscarlo el lunes para llevárselo consigo.

Sin novedades del piloto, la veterinaria se comunicó al teléfono que había dejado anotado Noya, y la respuesta que obtuvo del otro lado de la línea la dejó perpleja: el piloto estaba internado y peleaba por su vida.

Claro que la historia aún guardaba ribetes interesantes. Mirá lo que escribió Miriam Dalinger, la veterinaria en cuestión, en una nota de opinión publicada en Clarín:

El jueves 13 de julio llega a mi veterinaria una persona asustada pidiendo atención para un perro que había atropellado. En el consultorio me comenta que era corredor de autos, y que haciendo reconocimiento de la pista lo atropelló. Le pedí que lo deje internado, le di mi número de celular y se fue.

Así fue como conocí a Alberto Noya. Me llamó dos veces en la noche para saber el estado del perro, le dije que se recuperaba bien a pesar de las lesiones. El viernes 14 lo vino a ver, y dijo que se lo llevaba, lo hacía operar (tenía fractura de fémur) y le buscaba un lugar donde dejarlo.

El sábado 15 vino con su copiloto. Me dio un número de teléfono para que lo llame porque se lo quería llevar a su casa. Luego, el domingo 16, lo llamo al celular para confirmar bien el horario y del otro lado de la línea me dan la noticia de que Alberto Noya había tenido un accidente, que su copiloto había fallecido en el acto, y que Alberto estaba muy grave.

El lunes 17 llega a mi consultorio una pareja para vacunar a su cachorro, y como si fuera un milagro la señora miró al perro y lo reconoció, dijo que era el perro de un vecino, que se llamaba «Cartucho». En ese momento el perro la mira y le mueve la cola. Así fue como el perro, el martes 18, se reencontró con su dueño. Pasó un día, y el miércoles 19, me dan la mala noticia de que Alberto había fallecido.

Contar esta historia me pone la piel de gallina. Muchas personas me dijeron que había conocido a un Angel, y creo que tenían razón. Lo que hizo Noya por «Cartucho» fue la última gota que le faltaba para ganarse el Cielo».

Fuente: www.mdzol.com

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1 COMENTARIO

  1. Muy bueno. Hay gente de bien. Digo «hay» porque (y esta nota lo demuestra) aunque no sigan con vida (como Noya) siguen «vivos» por lo que hicieron en ella.

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