JANUS VAN KASTEREN SE SUMA A JAN Y GERARD DE ROOY Y HANS STACEY COMO EL CUARTO NEERLANDÉS GANADOR.

Tuvo suerte dispar al comienzo del rally, pero al no bajar los brazos, al no darse por vencido, fue construyendo su éxito en la carrera más extrema del planeta. Después de las rocas, las lluvias, y los problemas de los primeros 8 días, el piloto del Iveco Powerstar 502 gozó en las dunas, especialmente, las del Empty Quarter.

Janus Van Kasteren toma con mucho orgullo el haberse convertido en ganador, con tan sólo cinco participaciones en la carrera.

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«Increíble… soñamos con esto. Soñé con esto. No se puede creer. La familia De Rooy construyó un gran camión. Ellos se impusieron tres veces. Es increíble tener ese mismo sentimiento ahora», dijo al arribar a la línea de meta. Sin embargo, no quería permitirse imaginar el momento. De hecho reconoce que después de cada etapa, ya cuando estaba liderando la general, intentaba “irme a dormir inmediatamente. Uno sueña con cosas. Pero aprendí sobre como es esta carrera. Entonces me decía a mí mismo: “no lo hagas. ¡No sueñes!””.

El neerlandés ya había experimentado amargos resultados a poco del final. En 2018 abandonó en la etapa 11 y en 2019, en la última jornada de carrera en Perú. Sin embargo, el desembarco en Arabia Saudita empezó a perfilarlo como uno de los principales rivales de la armada rusa Kamaz. En 2020, fue sexto. Y el año pasado, quinto. Tal vez, el talismán para 2023 haya sido su mecánico, Darek Rodewald, quien fue parte de la tripulación que comandó al éxito a Gerard de Rooy tanto en 2012 y 2016.

“Cuando la gente habla del Dakar, en los Países Bajos, lo hace -la mayoría- respecto a los camiones y para mí es muy divertido”, destaca el ganador 2023 de los Gigantes del Camino.  Luego agrega sobre su relación con estas moles de más de 6 toneladas: “Mi padre tenía una empresa de transporte hace muchos años, así que crecí con los camiones.”

 Esta 45ª edición empezó mal para Van Kasteren. “Tuvimos problemas con el motor. Al día siguiente: de nuevo problemas. Después se me acabó el combustible. Perdía tiempo y eso me volvía loco”, destaca.

Sin la representación rusa, la batalla por el primer puesto tuvo otro atractivo, pues sin un claro favorito, hubo diferentes líderes: Martin Macik, Martin Van den Brinke y hasta Ales Lorprais.

Para los espectadores eso fue mucho más divertido y para nosotros también”, remarcó Van Kasteren.

La segunda, fue mi mejor semana. Antes del día de descanso, pensaba seriamente en volverme a mi casa. Pero cambié el enfoque y fui más agresivo. Salí a un modo de ataque completo. Y creo que fue lo mejor para mí. Dejé de conducir con márgenes de seguridad, porque, en definitiva, siempre sucede algo. Dejé de estar a la defensiva y ese “ataque completo” funcionó para mí”, confiesa.

Para Van Kasteren, su director deportivo, es una leyenda. “Todo el mundo conoce a Gerard de Rooy”, dice. “A mí no creo que lleguen a conocerme”, minimiza. Demasiado tarde para eso. Siendo un ganador del Dakar en camiones, en los Países Bajos, no se pasó desapercibido.

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