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QUIZÁS TE SUENA LA ESCENA, QUIZÁS TODAVÍA NO SEAS LO SUFICIENTEMENTE VETERANO COMO PARA RECONOCERLA

Sesenta años atrás, en 1966, Ford logró conquistar las 24 Horas de Le Mans después de un esfuerzo de tres calendarios. En su peculiar afán por humillar a Ferrari, llevó un ejército de coches y hombres a La Sarthe, y aquello acabó en un final épico, aunque no exento de cierta polémica.

Tres Ford GT40 llegaron casi al unísono a la meta: el celeste de Ken Miles y Denis Hulme y el negro de Bruce McLaren y Chris Amon, pretendidamente iban a compartir el primer puesto. El dorado de Ronnie Bucknum y Dick Hutcherson había cubierto doce vueltas menos.

Este segundo fin de semana de julio, en el Festival de la Velocidad en Goodwood, los tres coches restablecieron aquella formación. A esa emoción que despertó en los hinchas del óvalo, se le sumó el detalle de la conducción: al volante estaban Mario Andretti, su hijo Michael y su nieto Marco. Una estirpe de la industria y otra del automovilismo reunidas en un instante emocionante.

Abajo, los tres coches más rápidos en la cita de Goodwood: dos autos eléctricos por sobre un pura sangre de combustión.

Y, por supuesto, Franco Colapinto:


15-7-2026

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