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MULTITUDES ALIMENTARON EL AUTOMOVILISMO DEL FIN DE SEMANA Y ARGENTINA ESTÁ A LA VANGUARDIA.

Fue un fin de semana de mucha actividad automovilística en todo el planeta. “El fervor por el automovilismo es mundial”, habría dicho un veterano relator paranaense. Fórmula 1 en China, IndyCar en Texas, TC2000 en Buenos Aires, todo muy lejos del tiroteo del Medio Oriente, atrayeron a las masas con una potencia pocas veces vista.

Shanghai, por ejemplo. Nunca se vio tan lleno el circuito, en el que el Grand Prix chino se disputa desde 2004. Esas tribunas no estaban vacías, como canta a veces la hinchada rival, sino repletas, y hasta las gradas del fondo del circuito, normalmente cerrado por falta de demanda, este año se veían nutridas.

El management oficial de la Fórmula 1 declaró “sold out”, todo vendido, sin dar cifras. Pero el diario chino Global Times estimó que, a lo largo de los tres días, se agolparon 230 mil personas en torno al circuito de más de cinco kilómetros de recorrido para ver el segundo acto de esta F1 50/50. Según la información, el 14 por ciento de los asistentes eran extranjeros y casi 3 de cada 4 espectadores eran de otras partes del país.

De China salió volando Lewis Hamilton, rumbo a los Estados Unidos. No, no estaba preocupado por la tercera carrera de IndyCar del año, sino por la entrega de los Oscar, la ceremonia de la Academia de Hollywood que arrancaba trece horas después de caída la bandera a cuadros en Shanghai. Para entonces, IndyCar ya había consagrado en Arlington (Texas) a un ganador que no era, por una vez, Alex Palou. El catalán, en esta ocasión, acabó segundo de Kyle Kirkwood.

Para muchos, el circuito callejero de Arlington representa un nivel superior en circuitos urbanos en los Estados Unidos. Y se ve que esa evidencia encontró eco. Según el Dallas News, que cita fuentes de la organización, hubo entre 75 a 80 mil fanáticos a lo largo de los tres días “provenientes de 46 estados y 11 países”, desparramados en torno al circuito de 4.392 metros. Uh, sí, menos de la mitad que Shanghai pero a tono con la escala que existe entre F-1 e IndyCar.

Y como Dios es argentino, no podíamos estar ausentes de semejante fiesta, con la nuestra. Nuestra fiesta, claro está. El TC2000 inició su torneo 2026 en el circuito parque de Buenos Aires (para algunos, callejero, aunque la mayor parte del recorrido estuviera asentada sobre el antiguo Parque de la Ciudad), de unos 2500 metros de recorrido, a pasitos del inolvidable autódromo “Oscar y Juan Gálvez” que entregó su último suspiro para dar luz, eventualmente, a un flamante Motódromo porteño.

Las autoridades de la categoría, que están concretando una renovación importante, ya con un parque definitivamente integrado por unidades Sport Utility Vehicles (SUVs) –salvo por alguna que otra honrosa excepción que todavía es competitiva- acusaron 70 mil espectadores para semejante cita que, vale la pena aclarar para que se entienda mejor, incluyó la apertura del certamen de TopRace.

Lo más importante de la cifra es que, según la web oficial de la categoría, esa cantidad de personas se concentró específicamente el domingo:Se puso en marcha el 47º Campeonato de TC2000 con un evento de gran repercusión en el Callejero Parque de la Ciudad, donde el domingo más de 70.000 personas vibraron con una emocionante final”.

Una concurrencia similar a la de la IndyCar en Arlington (Texas), un circuito con casi el doble del recorrido. Una cifra increíble teniendo en cuenta que con todas sus tribunas cubiertas en el legendario autódromo porteño se llegaba a 65 mil personas…

“Estamos muy contentos con la organización de la carrera, con la categoría y con la gente: acá vinieron 70 mil personas a disfrutar de la fiesta. Los fierros en Argentina son una pasión inmensa y queríamos volver a tener un circuito callejero, esta vez en el sur, que es una zona a la que le estamos dando valor e invirtiendo mucho”, señaló el actual Jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Las cifras que se proporcionan son acordes con la historia de los callejeros porteños. En 2012, cuando el TC2000 corrió en el Obelisco, el entonces jefe de gobierno Mauricio Macri –el primo del actual-  anunciaba que había cerca de medio millón de personas en las calles céntricas, una cifra que emulaba a la largada del Dakar impulsada por el gobierno nacional. Al año siguiente, en el circuito de la Recoleta, se cantaron cifras similares o superiores. La revista oficial del TC2000 nos recuerda que aquellas convocatorias sumaron, entre ambas, la friolera de 1.700.000 espectadores.

Eso es dar la cara, no como NASCAR, que no ha revelado cuánta gente concurrió a ver su fin de semana de actividad plena en el óvalo de Las Vegas. El trazado tiene capacidad para 80 mil espectadores y el domingo las tribunas se veían bastante llenas, pero todo sugiere que no tenían una cifra exacta y, probablemente, no hayan querido vender humo.

No cabe duda que el deporte motor es pasión. Arrastra masas y desborda popularidad. Y la Argentina siempre formó parte del Primer Mundo del Automovilismo. Según las cifras oficiales, el domingo juntó en Buenos Aires una cifra similar a la que convocó la F-1 en Shanghai y la misma que la IndyCar reunió en tres días de actividad.

¿Es fabuloso, no?

19-3-2026

 

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