ES, DE ALGUNA MANERA, UN ANTICLIMAX.

Después del fabuloso Mundial 2021 de la Fórmula 1, acaso el mejor campeonato de toda la historia de la disciplina, que supuso una cerradísima lucha entre los dos más eximios pilotos de las dos escuderías más competitivas hasta la última vuelta del último Grand Prix de la temporada… esto que está ocurriendo es, por simple comparación, una picardía.

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Hace rato que nadie niega la chance de que Max Verstappen asegure su bicampeonato mundial, poniéndose a la altura de fenómenos como Jim Clark, Emerson Fittipaldi o Fernando Alonso. Después del insólito abandono de Charles Leclerc en Francia, la pelea del monegasco por el título perdió seriedad. El triunfo del neerlandés en Hungría, por el contrario, le permitió hegemonizar el protagonismo del torneo: a partir de allí era solo su responsabilidad ganarlo o perderlo.

Y asumió esa responsabilidad conquistando otras tres victorias consecutivas, que llevaron su marca a cinco, en Spa, Zandvoort y Monza.

Por eso, no sorprende que el campeón pueda refrendar su corona  en el regreso de la Fórmula 1 a Singapur después de tres años (COVID-19 mediante), pero sí genera melancolía saber que lo que pudo ser un campeonato tan bueno como el de 2021 (porque así se presentó en las primeras carreras) acabó siendo un paseo dominical.

LO QUE DEBE OCURRIR PARA EL «BI» DE MAX

sU CONSAGRACIÓN, ES POSIBLE PERO NO PROBABLE.

lA SEMANA SIGUIENTE EN JAPÓN, APARECE COMO MÁS FACTIBLE.

pudo ser un campeonato tan bueno como el de 2021 (porque así se presentó en las primeras carreras). SIN EMBARGO acabó siendo un paseo dominical.

Los números están claros: la consagración de Verstappen en Singapur es posible pero no probable, dado los requisitos; pero una ventana se abre al recordar la falta de confiabilidad de la Ferrari de Leclerc después de un arranque muy interesante.
Difícilmente el monegasco vaya a terminar octavo o noveno por mérito propio, en un circuito que demanda aceleración y tracción, características muy buenas en la Ferrari F1-75. Pero a nadie sorprendería una nueva rotura del motor de Maranello, en un contexto climático exigente (carrera nocturna pero muy húmeda, con 70 cambios de marcha por vuelta) y entonces el camino se le allanaría al campeón.

De todas formas parece mucho más lógico esperar la consagración para una semana después, en Suzuka, la casa de Honda, la dueña de la propiedad intelectual de los motores que equipan a los RedBull RB18 este año; la casa japonesa quiere regresar a la Fórmula 1 después de una salida tumultuosa y precipitada en 2020, y ahora que el tan anunciado vínculo entre RedBull y Porsche se disolvió completamente, la posibilidad de una reunión existe: ¿qué mejor para cimentarla que celebrando el título en Suzuka?

Pero Grands Prix son Grands Prix…

Fotos: Red Bull

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