¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS!

Se dice al recordar con nostalgia el pasado. No sabemos si esos añorados tiempos, eran mejores o peores. Si, y de lo que no hay dudas es que, eran distintos.

Tan distintos que en el ambiente específico de la Fórmula 1, y entre tantas otras cosas, las altas temperaturas que sufrían los pilotos durante las carreras, muchas veces se combatían a puro baldazo de agua, que algún osado voluntarioso arrojaba sobre el cuerpo de los corredores, en los sectores de baja velocidad. Inimaginable e inconcebible en estos años de alta seguridad, y utilización de sofisticados equipos para refrigerar e hidratar a los pilotos.

La imagen de apertura corresponde al Gran Premio de Argentina, que un 7 de febrero inauguró en el autódromo porteño el Campeonato Mundial de 1960. Faltaban unos días para el carnaval, y el calor era tan intenso que un asistente no tuvo mejor que tirarle agua con un balde al paso de la Ferrari 246 de José Froilán González para refrescar al acalorado Cabezón.

Harry Shell (34) y Roberto Bonomi (4) fueron algunos de los pilotos que, en plena marcha, recibieron el «agua bendita» para sofocar el agobiante calor.

No fue el único caso de esa carrera. También recibieron los refrescantes baños de agua, el estadounidense Harry Shell y el argentino Roberto Bonomi. Como habrá sido de sofocante la temperatura que, por agotamiento abandonaron el británico Alan Stacey, el italo-venezolano Ettore Chimeri y el español Antonio Creus.  Y a su vez, al borde del desmayo se lo vio al francés Maurice Trintignant, por lo que debió dejar su lugar a Stirling Moss. Producto de esa situación, ambos no contabilizaron  los puntos correspondientes al tercer lugar obtenido en pista.

El baldazo de agua entonó a Froilán quien pudo terminar la carrera, aunque en el 10° puesto. Llegó a tres vueltas del ganador, el por entonces ascendente y jóven Bruce McLaren; sobre un Cooper T51 Climax completó las 80 rondas, y sumó su segundo triunfo consecutivo en el Mundial, tras el logrado en Estados Unidos en la fecha final del torneo 1959.

Aquel fue el último de los 26 grandes premios, que González corrió en el Mundial que lo mostró subcampeón en 1954. También ese día hubo un debut-despedida del Mundial para otros argentinos: Alberto Rodríguez Larreta “Larry” (llegó 9°), Roberto Bonomi (11°) y Nasif Estefano (14°). Nasif intentó algo más con el proyecto de su compatriota Alejandro De Tomaso, pero quedó eliminado en la clasificación de Italia 62 y un año más tarde ni siquiera pudo participar en sus intentos en Mónaco, Francia y Gran Bretaña.

Aquella carrera de 1960 cerró asimismo, el ciclo inicial de grandes premios de Argentina en la dorada era de Juan Manuel Fangio y José Froilán González. A partir de ese momento se abrió un paréntesis de 12 años, que cerró la llegada de Carlos Alberto Reutemann a la Fórmula 1. Lamentablemente luego se abrieron otros que fueron más extenso y perduran.

Fotos: statsf1.com

 

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