MUY POCOS DE los miles de pilotos que este domingo correrán en distintos lugares del mundo habían nacido hace 45 años. También seguramente muchos de ellos no deben conocer muchas cosas sobre Jim Clark. Ni hablar de los argentinos recordando que hay algunas figuras y campeones del TC que apenas reconocen, y sin rubores,“haber oído hablar de los Gálvez”

Aquel 7 de abril de 1968, domingo como éste, el calendario del automovilismo mundial quedó marcado eternamente con el negro del luto.

Fue el día en que ese rival invencible que es la muerte le ganó la carrera de la vida a Jim Clark, cuando sólo había recorrido 32 años. Fue en un Hockenheim, muy distinto al actual,  en la carrera que abrió el Campeonato Europeo de Fórmula 2 Europea, la categoría  hasta donde Jim, por esa pasión de correr que podía más que las ambiciones económicas, bajaba del escalón superior de la Fórmula 1, para medirse con rivales más jóvenes y menos talentosos. No los sobraba si ganaba ni se quejaba si le ganaban. Entre ellos estaba Max Mosley, ex presidente de la FIA.

La tragedia apareció en la tercera vuelta, cuando el Lotus de Clark se despistó y terminó enroscado contra uno de los arboles, que por entonces rodeaban el circuito alemán. Nunca quedaron claras las causas. Se habló de rotura de suspensión (lo más probable), de una goma desbandada, de chicos que se cruzaron en la pista. En ningún caso se mencionó la posibilidad de una falla humana. Lo real fue la muerte casi instantánea de Clark, anunciada con frialdad germana por el locutor oficial del circuito momentos antes de largarse la segunda serie de la carrera ganada por el francés Jean Pierre Beltoise… Otro tiempos.

Clark y Chapman formaron un binomio que quedó en la historia de la F 1.

Jim Clark nunca corrió en Argentina. Su estrella brilló en la década del 60, la más dorada y la más peligrosa de la historia del Mundial y esa misma donde tras los retiros de Juan Manuel Fangio y Froilán González, los argentinos permanecieron desconectados de la Formula 1. Esto no permitió valorar en su real y amplia dimensión un talento conductivo del nivel de Clark que, para quien esto escribe, lo coloca junto a Juan Manuel Fangio y Ayrton Senna en un imaginario podio sin escalones entre los más grandes de todos los tiempos en la Fórmula 1.

Clark era un tremendo velocista que disfrutaba ganando de punta a punta.  Que corría para ganar no para llegar. Así edificó varios de los 25 Grandes Premios que ganó sobre sobre los  72 disputados, y muchas de las 20 victorias en carreras sin puntos habituales en su época. Jim fue además el primer europeo en vencer en las 500 Millas de Indianápolis en 1965, el mismo año en que con sus seis triunfos en las seis primeras carreras  que corrió, se aseguró su segundo título.

Mónaco fue su karma. Nunca pudo ganar en las calles del Príncipado pese a que hizo varias poles y punteó en casi todas sus ediciones. En cambio venció 5 veces en Gran Bretaña y 4 en Holanda y Bélgica. Todo esto pudo no haber pasado si Clark mantenía la decisión tomada tras ver de cerca e impresionarse con las muertes de sus colegas Chris Bristow y Alan Stacey, en el Gran Premio de Bélgica 1960, su segunda carrera en el Mundial. Quiso retirarse. Lo convenció de lo contrario Colin Chapman, el dueño de Lotus, la marca  a la que siempre le fue fiel Jim en la Fórmula 1. No se equivocó y afianzó así el binomio piloto-constructor más emblemático de la Fórmula 1. Sólo la muerte pudo separarlo.

No siempre sus hazañas terminaron con victorias. En Monza 67 perdió una vuelta, la recuperó y llegó a la punta pero en la curva final su auto se quedó sin nafta, y terminó 3° pero con una de las mayores ovaciones que recuerda Monza. Podrás decir que “sólo” ganó dos títulos. Es ciero, pero ante su amigo Graham Hill se le escapó el de 1962 en Sudáfrica por una manguera de aceite rota a 19 vueltas del final, y el de 1964 en México se evaporó en el giro final al romper el motor. En 1967  ganó más carreras que nadie y el doble (4 contra 2) de las que logró el campeón Denny Hulme. 1968 asomaba como el año del desquite.  Ganó la apertura en Sudáfrica y todo indicaba que ese era el primer paso rumbo al tercer titulo. La inapelable muerte dijo otra cosa.  Fue un triste domingo de abril, hace ya cuarenta y cinco años…

Por Miguel Sebastián

 

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5 COMENTARIOS

  1. para los que somos de esa epoca que tuvimos a clark como uno de los mejore de todos los tiempos, nos parece muy bueno este recuerdo

  2. excelente artículo. coincido con el podio imaginario sin escalones, compartido por fangio, clark y senna. este extraterrestre llamado jim, se subía a cualquier máquina y era rápido, casi sin probar, y ganaba. si no se hubiera topado muchas veces con la mala suerte, como roturas en sus autos, o la peor suerte de todas, su trágico final, podría haber fácilmente duplicado o triplicado sus números. no pudo ser, pero se ganó el título de leyenda y un merecido lugar en aquel podio imaginario.

  3. Jim no pasó desapercibido en Argentina, quienes seguian las careras internacionales en aquella éopca lo conocian muy bien.
    En un lugar preferencial de mi habitación estuvo pegada muchos años la fotografía (que aún conservo) sobre el Lotus Nº 82 en Indianápolis. Ese auto fue uno de los que mas recuerdo.
    Excelente la nota para recordar a este grande de verdad.

    • Overall, I think the park looks very nice since it has reopened.I do think, thguoh, that I would like to see more overall green and vegetation, especially in the form of wild areas. A lot of trees came down, and while the current park is still very green, I would like to see it planned so that the vegetation can fill out more in the future.I maintain a page about , and according to the principles explained on that page, the current landscaping in Clark Park is good, but could be better. I think the weakest point is that there are virtually no wild areas. Yes, it is a small city park, but there is more than enough room for small wild areas, especially in the flower beds in various parts of the park. Maintaining these beds is labor- and resource-intensive. Leaving areas wild can both save on maintenance effort and costs, and also provide greater ecological value.Rather than planting these with purchased, cultivated plants, I think it would be better to grow native plants from seed, and then maintain the beds only by removing aggressive non-native plants and trimming the beds.People might say but we want the park to look nice , and it looks ugly if it’s overgrown. But personally, I think that the lusher and denser the vegetation, the nicer it gets. Air quality is also an issue in Philly in the summer, and the denser and more diverse the vegetation is, the more pollutants will be absorbed. Current, to me, the park looks too carefully manicured for my aesthetic sense. Everything in it is carefully landscaped and planted. I would appreciate a wilder, more lush park, filled out with dense vegetation in the flower beds, with native plants allowed to reproduce naturally in a number of areas.What do you think? I would like to work together with others to make this happen.

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