NO IMPORTÓ QUE LA DIFERENCIA FUERA ABULTADA.

Sí, los 26 puntos con los que arrancaba la final de Super TC 2000 Matías Rossi, la ventaja sobre Agustín Canapino, permitió augurar una definición con rasgos atrayentes. Sí, para el espectáculo ante la chance de ver a semejantes corredores. Claro, hubiera sido ideal que llegasen a la última carrera separados por el canto de una uña,  como pregona desde tiempos lejanos la filosofía de la ACTC.

«Tranqui Mati, si precisas te voy a dar una mano para que ganes el campeonato». Imaginemos lo que Barrichello le pudo decir al Misil.

Sobre 30 puntos en juego, el Misil salía con 26 sobre Canapa, el arrecifeño echó el resto al clasificar pero, se interpuso Julián Santero de Toyota como Rossi, y le birló la pole y los tres puntos, al final fueron dos por el segundo lugar de Agustín a quien había seguido Rossi, tercero.

Frente a la instancia decisiva, cada poroto valía oro y más allá que los caminos debían conducir al quinto título de campeón a Rossi, no podía descartarse ninguna posibilidad. Eso sí Agustín, un guerrero al volante, debía remar una casi imposible aunque de paradas como las del Gálvez, como en otras definiciones, podía alumbrar un milagro.

No hubo lugar para discutir el hecho que los Toyota resultaron superiores en el campeonato 2020 del Super que, por obra y gracia de la pandemia y el parate en el automovilismo, lo mandó a cerrar en febrero, en pleno verano de receso acostumbrado.

Los autos rojiblancos japoneses impusieron supremacía, Canapino y su espíritu indomable arriba del Chevrolet Cruze, culminaron siendo el único obstáculo para Rossi. Los Renault insinuaron pero no ejecutaron, Pernía no pudo defender el título de la misma forma que lo ganó en 2019 y Facu Ardusso no contó con un Fluence impetuoso de sus dos años de campeón. El resto en otra película…

Guillermo Cruzzetti y Canapa pensativos, serios. Las chances acotadas y la ausencia de Alberto Canapino atravesando el Covid.

Agustín hizo el último intento en la clasifica que encabezó, con el intervalo de Rossi al frente y al cierre de electrizantes minutos, con Santero adelante. El Titán quizá pudo obtener la pole, sin embargo un cono demarcatorio colocado en la pista, levantado por otro auto, terminó clavado debajo de la trompa de su Cruze, y salió perjudicado. El Titán, además atravesó semejante fin de semana de campeonato, pensando en entregar el máximo posible y su mente ocupada y preocupada por la salud de su tan conocido padre, Alberto, padeciendo de Covid.

En la carrera sus márgenes serán mínimos, y además de lo que pudiera hacer arriba del Cruze, dependía de los pasos de Rossi en el Corolla, ganador en 5 ocasiones en el campeonato

De nuevo ante 500 espectadores, número autorizado por el Gobierno de la Ciudad, iba el último capítulo 2020 del Super con los soportes de la Fiat Competizione (9.10), TC 2000 a las 10.10 también a la búsqueda de su campeón, y 11.15 la Fórmula Renault 2.0 donde al cabo de la carrera 1, se consagró campeón el pinamarense Jorge Barrio, tercereo  detrás del ganador, Mateo Polakovich, y del escolta Eduardo Moreno. Gran desazón del chico cordobés de Isidoro Vezzaro, ganaba el título hasta que un toque de Ayrton Chorne y la posterior embestida sin intención de Eduardo Moreno, lo sacaron de la carrera. El emocionado abrazo posterior, entre Jorge Barrio y Vezzaro, reflejó la intensidad de lo vivido en la pista (Chorne fue sancionado por los comisarios deportivos).

Matías y Agustín, ¡segundos afuera!

Fotos: Super TC 2000 y Toyota Gazoo Racing.

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