ANTE EL INMINENTE COMIENZO DE LA EDICIÓN 2021 EN ARABIA SAUDITA, EL ANÁLISIS DEL PERIODISTA THOMÁS HARPE, QUIEN TAMBIEN HA VIVIDO EL AUTOMOVILISMO COMO CORREDOR.

El Dakar para los participantes particulares, que deben contar con una billetera bien forrada para poder participar, el objetivo principal (y único), es subir a la rampa de llegada, con su vehículo y su cuerpo en una sola pieza, funcionando y agradecer al cielo por haber sobrevivido…

Thomás Harpe.

Tal es la dureza de semejante  aventura, peligrosa, costosa y también muy competitiva. Correr este Rally Raid, para ellos significa pensar más de lo que se acelera, en administrar el medio mecánico en interminables etapas, desgastante para los fierros,, así como también en lo emocional y físico.

Para ellos, los particulares es el Dakar sin dudas una muy peligrosa, y a su vez seductora y atrapante aventura…

Ahora bien, si hablamos de los participantes profesionales, aquellos que no solo cobran por sentarse en su butaca, sino que además tienen una logística vasta y envidiable detrás, el Dakar como Rally Raid a priori pareciera menos complejo, más fácil, menos desafiante. Pese a esto, los peligros de romper el vehículo o algún hueso, son iguales o más probables si los comparamos con los privados.

La inmensidad del Dakar, una imagen que lo refleja (Foto gentileza DPPI-F.Gooden).

Porque para ellos los profesionales, ya sean en autos, motos, camiones, cuatris, que reprsentan a marcas globales, se trata de acelerar, estar lo más cerca posible del límite de lo mecánico y lo físico, apenas pudiendo administrar lo necesario para llegar al fin de cada etapa. Al dia siguiente el medio mecánico habrá sido “hecho a nuevo”, a la vez que tanto el físico como la mente, habrán sido mimados con un buen descanso en sus confortables casillas rodantes, y asistidos por los fisioterapeutas del equipo. ¿Los particulares?, ellos mientras tanto se acurrucarán en su incómoda carpa en medio de algún desierto.

Las duplas de profesionales, preparados según parámetros fijados, apuntan al principal y único objetivo, y no sólo es pisar la rampa de llegada. Pretenden ser protagonistas por la victoria y la gloria, ¡para eso fueron contratados! Su descanso entre etapas es más reparador, la alimentación y acondicionamiento es igual a la de los atletas de alta competencia de cualquier disciplina. A su vez, el medio mecánico es sometido a una revisión, y cambio de piezas integral después de cada jornada. En cambio, y aquí otra línea demarcatoria, el particular “lo ata con alambre” muchas veces a falta de presupuesto o repuestos.

Tremenda foto. El argentino Kevin Benavides, gran animador en motos. De nuevo va por el triunfo (Foto gentileza Charly Lopez (ASO)

Sin embargo tanto para privados amateurs, como para profesionales, pese a la abismal diferencia de posibilidades en cualquiera de las categorías, el objetivo es uno solo: GANAR- Con el significado que cada uno le otorgue a la palabra GANAR.

Si de GANAR para lo que salen a conquistar ese objetivo, hablamos es una CARRERA (sin dudas). Para otros mientras tanto resulta una AVENTURA maravillosa, en la que el resultado es lo menos importante.

Eso sí, para los que como he dicho, cuentan con enormes respaldos, desde ya también es una AVENTURA maravillosa!. Desafío en los que pelearán por la gloria de ser ganadores de la carrera más dura y demandante del planeta. De eso no tengas dudas!.

 

Por Thomas Harpe

Periodista/Director del programa Power Sport (El Garage TV) y piloto (ahora) part-time.

Foto portada: gentileza Dakar

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