CUBIERTAS COLOCADAS delante de guard rails y de muros de cemento.

 

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Muchas veces esenciales para salvar vidas en accidentes en carreras deautos o bien, atenuar consecuencias fundalmentalmente físicas.

En el Autódromo Oscar y Juan Gálvez corrió el Top Race V6 en el veloz circuito 7 donde, más allá de la victoria de Gabriel Ponce de León, qUedó la impresión grabada ante el impresionante accidente de Diego Azar. A poco de llegar a la Horquilla, en medio del pelotón, su auto se cruzó y fue a pegar con tremenda violencia contra las defensas internas protegidas por neumáticos.

El golpazo impactó y más aún al ver las cubiertas colocadas para protección volando desprendidas por el aire. Esas cubiertas que la normativa más elemental indica que deben colocarse debidamente enzunchadas y fijadas, para evitar justamente lo sucedido ante el palo de Azar. Los neumáticos desperdigados por la pista, indicaron que el prodecimiento no se había cumplido o, en tal caso, falló.

 

El auto de Azar en pleno golpazo.

 

El fantasma de las gomas por los aires, trajo a la memoria a no pocos, aquellas dantescas Guido Falasch imagenes en el TC en Balcarce 2011, cuando perdió la vida Guido Falaschi sin que al día de hoy se haya conocido la verdad, las razones objetivas duermen  el sueño de los justos.

Para resaltar claro, el comportamiento del auto de Azar ante semejante golpe; la estructura soportó en forma adecuada más allá de partes que quedaron destrozadas, y el físico el piloto no sufrió consecuencias, salvo un raspón en el pie, según constató el servicio médico de la Asociación Argentina de Volantes (AAV).

Azar sobre lo que le pasó, contó en el programa radial Largaron (AM1240), “Tuve un toque desde atrás de Caíto Risatti, pero fue culpa mía; perdí el control del auto y cuando ví que me pegaba, solté las manos del volante para no lastimarme”. “Rogué -admitió- que el auto apenas pegó, se quedara parado ahí en el paso sin volver a la pista. Ahí llegabamos a unos 204 km/h, pensé que se me venía el golpe lateral en cualquier momento, por suerte no se dio. Sí, es cierto, las gomas saltaron por todos lados, pero para mí todo funcionó bien”.

Las gomas dispersas por todos lados, una vez que le jugaron a favor a Azar, desnudaron una falencia que en materia de seguridad en autódromos argentinos, todavía está en el “debe”, pese al paso del tiempo.

 

Por C.S
Foto: Imagen TV.

 

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7 COMENTARIOS

  1. Deberían los periodistas, es una humilde opinión, pegarles una llamadita a los que están manejando el autodromo para que den las explicaciones debidas.

    En lo personal no me gusta la categoría, pero me alegra mucho saber que tengan autos construidos con un concepto de seguridad. Es decir, se destruyen enteros ante un golpe y con eso la energía del impacto se disipa y no le llega a quien se encuentra dentro. Vergüenza ajena me dio leer hace unas semanas la nota con Kissling enumerando las bondades en la seguridad de los autos de TC que diseño cuando todos sabemos que son una trampa mortal.

  2. Patético… Aparte de que las gomas volaban por todos lados , remolcaron el auto con el piloto adentro sin saber si estaba herido o no. Pero el periodismo partidario dice que está todo bien.Son los mismos que destrozaron La pedrera , que si bien no es de lo mejor que tenemos , hace que el Gálvez sea una pista de rallycross…

  3. Coincido para el periodismo partidario el procedimiento de seguridad fue “perfecto”, menos mal que no ocurrió en un autodromo del interior: lo hubieran destrozado.

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