LA POLE de Matías Rossi en Buenos Aires fue el giro más veloz del 2012 pero no alcanzó para batir el record del circuito nº 12, una marca de velocidad que avanzó enormemente en las últimas casi dos décadas.

El dibujo actual del circuito nº 12 data de 1995, cuando se remodeló el trazado de la Horquilla para el regreso de la Fórmula 1 al país. La Horquilla original, en uso desde 1952, era más redondeada y demoraba más la intención de los pilotos de salir acelerando. Además, los proyectaba más cerca del guard-rail de boxes.

El circuito nº 12 existe desde 1968, cuando se inauguró la extensión del Autódromo con los dos tramos rectos que llevan y traen del curvón, bautizado en honor del periodista deportivo Alberto Salotto, fallecido un año antes. En esa época, el empalme entre la recta del fondo, la más larga del trazado, y la recta opuesta se hizo a través de una amplia curva a la derecha, que se tomaba casi a fondo.

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La ampliación del escenario determinó la desafectación de la Horquilla larga (pese a lo que se afirmó el domingo en la transmisión televisiva, nunca se usó el circuito 14, desde Salotto hasta la Horquilla larga, porque no había lugar de escape para tanta velocidad), y la Chicana de Ascari se construyó para la gran remodelación del escenario de fines de 1971, cuando entre otras obras se le puso guard-rail a los boxes (la chicana de entrada a los boxes es de 1980) y se construyeron las viejas cabinas de transmisión sobre la primera platea.

Hasta 1994, cuando se usaba el anterior trazado, el record lo tenía Emilio Satriano (Chevrolet) con 1m47s356, a 189,181 km/h. La modificación dio resultado. En la primera carrera de 1995, el Flaco Juan Maria Traverso (Chevrolet) bajó tres segundos y medio el record del trazado, marcando 1m43s862, a 195,546 km/h. La modificación permitió ganar más de 6 km/h.

La adopción de la chicana en la Ese del Ciervo mantuvo a raya durante casi una década la velocidad final. Pero cuando volvió a utilizarse la Ese plena, dos años atrás, el promedio superó con holgura los 200 km/h. La pole de Rossi el sábado pasado (1m34s790, a 214,238 km/h) no llegó a ser record para el trazado: ese registro lo conserva todavía Guillermo Ortelli (Chevrolet), lo logró en mayo de 2011, girando en 1m34s473, a 214,957 km/h, una pizquita por debajo de los 215 km/h.

En definitiva, que entre 1995 y 2011, el TC pasó de 195,546 km/h de promedio a 214,957 km/h. ¿La diferencia? Casi 20 km/h… ¿Y dónde está esa diferencia?

Primero, en los chasis. Hasta mediados de los ’90, el TC era todavía más motor que chasis. El trabajo en amortiguación y geometría de suspensión y la disminución del despeje y de la altura del centro de gravedad, contribuyeron a que aumentara la velocidad en curva, importante para doblar Salotto. El ancho creciente de las cubiertas también contribuyó a la caza de km/h.

La velocidad máxima al final de la recta no se incrementó demasiado (es difícil que se alcancen los 280 km/h), pero con mejores frenos se pudo estirar la frenada en Ascari y en la Horquilla, ganando centésimas de velocidad. La potencia también se incrementó en ese periodo (alrededor de 40 HP) y los avances en los chasis permitieron aprovechar ese aumento, tanto en tenida (en Salotto como en la Ese del Ciervo) como en tracción (a la salida de la Horquilla y, en menor medida, de la Chicana de Ascari).

¿Se superarán este año los 215 km/h de promedio?

Por el equipo de VA

 

 

 

 

 

 

 

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