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ATRAVIESA A GENERACIONES DE SEGUIDORES EN EL MUNDO. EL PRESENTE ESTALLADO HA ROTO MUCHAS PREVISIONES A FUTURO.

 

 

El debate planteado y sin miras de acabar, abarca vaya a saber a cuantos millones de seguidores y fanáticos de la Fórmula 1 en el mundo. Ni hablar, profundizada la discusión en todos los ámbitos desde el corriente 2026, ante la puesta en marcha de un reglamento nuevo, que no para de dar cimbronazos de gran magnitud.

La F-1 está en jaque, sintetizan su agudo momento actual, las especulaciones, discusiones y las aguardadas reuniones entre los mandamases de equipos con la FIA para ordenar el tablero sin llegar a un barajar y dar de nuevo, para proseguir el oscilante Mundial 2026.

El aumento del componente eléctrico en los motores hasta dejarlos equiparados con el impulsor a combustión, 50% y 50% con casi la misma batería usada hasta 2025, más la leve mayor incidencia de la combustión convencional. La modificación marca uno de los puntos de inflexión centrales que marcan a la F-1.

La potencia eléctrica pasó de 120 kW a 350 kW, casi el triple. Y aquí viene uno de los aspectos más cuestionados. Como habrás leído y escuchado, para que la batería de los autos funcionen con plena carga para una vuelta, se debe apelar a la nafta (desde este año, sintética 100% de alta sofisticación). De esa manera, le dan aire a la batería cuando comienza a desfallecer. Y ahí, los problemas y las críticas (técnicas y en materia de seguridad en las pistas) estallaron.

«Tenemos que alimentar un motor eléctrico tres veces más potente que antes, por lo hay que apelar al motor térmico para la recarga«, señaló Matt Harmann, director de ingeniería en el equipo Williams. ¿En que quedamos? Más influencia de las unidades de potencia, pero dependientes de la nafta, para que los autos alcancen a completar una mísera ronda al régimen máximo de los motores…

Cómo aceptar que en la Fórmula 1 estelar de todos los tiempos, oasis de la perfección técnica, para que los motores de hoy no caigan en las curvas, cuando deben recargarse las batería con combustible mediante los inyectores del naftero. Y además como comprender que la recarga de la batería, haga que los pilotos se vean obligados a levantar el pie del acelerador, incluso a bajar unos cambios en las rectas además en una clasificación, pasaje donde los límites quedan a milésimas de alcanzarlos. Inentendible, intolerable no sólo para los fanáticos más rancios.
Autos con motores eléctricos dependientes de la ayuda de la nunca bien ponderada nafta en la categoría reina, excluyente en el automovilismo mundial. Electricidad a la cual la industria automotriz mundial continúa recostándose (revolución tecnológica o marketing?) con alternativas híbridas y eléctricas por completo, más allá de las luces amarillas encendidas por mentes grises que definen en el planeta, en torno al futuro de la electricidad montada sobre cuatro ruedas, tal vez alejado de la panacea que permanentemente es ensalsada por las automotrices. Pero bueno, ese es otro gran tema.
Lo cierto es que en la Fórmula 1, algo no anda bien…
2-4-26
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