INCREÍBLE LO OCURRIDO EN EL MUNDIAL DE RALLY
Este torneo, el último de la reglamentación WRC1 híbrida, está resultando extraordinario, contra todos los pronósticos. Primero, la insospechada victoria de Oliver Solberg, sumado al equipo Toyota por la deserción de Kalle Rovanpera, en Montecarlo.
Luego, en la nieve de Suecia, Solberg sufrió un inesperado accidente y le dejó el camino libre a su compañero y subcampeón Elfyn Evans.
Más tarde, la odisea del Safari Rally, entre el barro y las dificultades, permitió la primera victoria del nipón 勝田 貴元 (en español, Takamoto Katsuta), de 33 años, después de más de 90 rallies por el Mundial. Eso, luego de que tanto Solberg como el campeón Sebastian Ogier, ambos compañeros del japonés, sufrieran problemas en punta o merodéandola.
Y el Rally de Croacia estaba a punto de coronar al cuarto ganador distinto del año, el belga Thierry Neuville, y darle la primera victoria del certamen a los coreanos de Hyundai, luego de un triplete de Toyota.
Pero no ocurrió.
Fue un rally increíble. Ninguno ejemplificó mejor el descalabro que Adrien Fourmaux, un francés de pata suelta pero que nunca llegará a la estatura de sus compatriotas Sebastien Loeb y Ogier, pero cuya audacia sedujo a Hyundai después de que le rompiera algunos Puma a Malcolm Wilson.
Fourmaux quedó fuera de combate el viernes a causa de una pinchadura. Mientras esperaba que el rally transcurriera, una familia croata lo invitó a almorzar junto a su acompañante Alexandre Coria:

Hubo tantos problemas en general ese día que como líder quedó -por primera vez en su campaña- el finés Sami Pajari, incorporado este año a Toyota. Solberg chocó contra un árbol y se salió del camino, Evans siguió de largo y se desbarrancó.
El sábado Fourmaux no tuvo mejor fortuna: viajando como loco para descontar algo de los dos minutos que le llevaba Pajari se llevó puesto unos marcados de la ruta, saltó a un pozo y rompió la suspensión de su Hyundai. Se bajó del coche y empezó a despotricar como un enajenado:

Tampoco fue el único con problemas. Cortando las curvas como todos los pilotos de punta en este rally, Pajari rompió una cubierta y con ella sus esperanzas de lograr su primer triunfo. Así que, con un plan conservador, Thierry Neuville quedaba como líder con 1m14s de ventaja sobre Katsuta y casi dos minutos sobre Pajari.
Todo lo que tenía que hacer el belga para ganar el Rally era no equivocarse en la tercera etapa. Era tan grande el nivel de retraso y deserción en los primeros planos, que los dos Lancia Ypsilon oficiales, con los que la marca de Turín reingresó al Mundial de Rally este año pero corriendo en la divisiòn WRC2 habían quedado quinto y octavo, conducidos por el francés Yohan Rossel y el búlgaro Nikolai Gryazin, respectivamente..
Fourmaux continuó viviendo desventuras. A poco de largar, su navegante Coria extravió las notas de la tercera etapa… de manera que tuvo que apelar a un back-up que tenía en su teléfono celular, cuya lectura no era para nada cómoda.

Pero más sufrió su compañero y líder. Neuville cambió la puesta a punto de su i20N para ir más seguro, aunque conducirlo le fuera un poco más incómodo. Todo iba bien hasta la última prueba especial del día, que cerraba en el camino. Sin embargo…
Late, late drama 🤯
Thierry Neuville crashed out of the lead on the Wolf Power Stage in dramatic fashion, handing victory to Takamoto Katsuta & Aaron Johnston!#WRC | #CroatiaRally 🇭🇷 pic.twitter.com/2283l0P6tx
— FIA World Rally Championship (@OfficialWRC) April 12, 2026
Desde afuera:
The fan perspective of Thierry Neuville/Martijn Wydaeghe’s inch-ident on the Power Stage #RallyCroatia #WRC
📽iamJoaoPereira pic.twitter.com/x4wQXGZoAN
— Junaid #JB17 (@JunaidSamodien_) April 12, 2026
«Íbamos conduciendo según lo previsto y el objetivo era llegar al final de la última etapa especial, pero por desgracia me agarró desprevenido. Puede que haya tomado la curva demasiado pronto y resbalé un poco. La primera reacción fue abrir la trayectoria y lo que pasó, pasó», señaló un amargadísimo Neuville.
Intentó llegar de cualquier forma a la meta, pero el equipo le pidió que se retirara. Si Neuville fuera argentino o hubiera nacido unas décadasa ntes, habría sabido bien qué hacer: bajarse del auto, sacar un encendedor del bolsillo y, a la Charlie Menditeguy, pedirle a su navegante: «Quemeló, Wydaeghe«.
(Lo mismo que Menditeguy le dijo a su acompañante Agustín Linares cuando su Ford se paró a 15 kilómetros de la meta, en Arrecifes, cuando estaba a punto de ganar el Gran Premio Argentino de Carretera de 1963: «Quemeló, Linares»)

«Nadie está más devastado que Thierry», afirmó el apesadumbrado director deportivo de Hyundai, Andrew Wheatley. «No puedo hacer nada para que Thierry se sienta peor de lo que ya se siente. No tenemos ni idea del estrés y la presión a la que están sometidos estos pilotos. Ir un minuto por delante probablemente sea tan estresante como ir cinco segundos por detrás».
Ya había cruzado la meta el segundo, el japonés Katsuta. «Me parece que Thierry chocó», le dijo su navegante irlandés Aaron Johnston, comunicado con su celular con el equipo. Katsuta, que en ocho años de Rally mundial no había podido ganar, logró en Croacia su segunda victoria en menos de un mes. «Sé muy bien lo que Thierry siente ahora, porque he estado en esa situación muchas veces», afirmó.

Cuatro de cuatro para Toyota. Y Katsuta líder del Mundial. La debacle fue tan grande que Yohan Rossel terminó cuarto con su Lancia WRC2, ganando su clase y consiguiendo el mejor resultado para la marca desde el Rally de Australia de 1994, cuando Alex Fiorio fue cuarto con un Delta HF Integrale.
A un paso del podio, Rossel acabó detrás del neocelandés Hayden Paddon, al cabo el mejor Hyundai, que este año regresó al WRC para suceder al retirado estonio Ott Tanak, y no subía al podio desde 2018. Paddon había ganado en Argentina en 2016: es su único triunfo en WRC.
El campeonato continúa a fines de mes con el Rally de las Islas Canarias.
12-4-2026



















