Venció en la carrera misionera, después del atractivo duelo con Nicolás Bonelli. Así le dio a Mercedes Benz su primera victoria en Turismo Carretera. Jonatan Castellano, octavo, sigue adelante en el campeonato.
Las prioridades son las prioridades. Vaya a saberse que le caía mejor a la actualidad del Turismo Carretera. El esperado debut victorioso de Mercedes Benz. O el merecido primer éxito del esforzado Nicolás Bonelli, luego de 202 carreras. Las dos alternativas le dieron vida y el mayor interés a la octava fecha del campeonato en el Autódromo de Posadas. Representaron dos distintas situaciones. El TC proyectado a futuro y el TC tradicionalista, si bien adecuado a los autos de nueva generación.
Salió un espectáculo atractivo en general, sólo opacado por las numerosas (hubo cuatro) intervenciones del Auto de Seguridad. Ese “juez” que decide muchas carreras, no siempre con total justicia. No sorprendieron tantas intervenciones con 57 autos en un circuito no muy veloz, compacto y sin la extensión esperada.

Una vez más ese Auto de Seguridad fue juez y parte de la carrera. Otto Fritzler ganó por el Auto de Seguridad que le permitió en el primer relanzamiento encontrar la chance que esperaba para atacar a Nico Bonelli. Pero bien pudo haberla perdido, por otro Auto de Seguridad que entró en su serie y por ser la menos veloz lo mando al tercer lugar de la grilla de la final, desde donde Otto consideraba limitadas sus chances porque delante partían Christian Ledesma y Nicolás Bonelli, con dos autos que andaban fuerte, especialmente el de Nico,
El talento abre a veces puertas que por otras causas cierran. A esa capacidad conductiva y frialdad mental apeló Otto para con una madurez destacable para sus 23 años, no desesperarse y esperar sus momentos. El de la superación a Christian llegó enl vuelta 7. El de treparse a la punta demoró hasta la 16 y necesitó la ayuda del Auto de Seguridad. Su ingreso congeló el firmea andar de Bonelli en la punta pero no las ambiciones de Otto de llegar a ese lugar de privilegio. Se vieron, cuando apenas relanzada la carrera apuró el sobrepaso.

“Sabía que era el único momento y lugar donde podía pasarte y por eso me tiré con todo. No me importaba ser segundo o tercero, quería ganar”, le confesó Otto a Nico en la informal reunión que al estilo de la Fórmula 1 reúne a los tres primeros antes de subir al podio. Nada mejor para definir la situación que decidió la carrera, ya que desde ese momento con un Mercedes Benz más sólido y veloz Fritzler controló la carrera pese a otras entradas del Auto de Seguridad, y marchó al tercero de sus triunfos en TC y segundo consecutivo en la capital misionera.
Nico Bonelli pudo haber ganado su primera carrera ante la mirada de su padre y su hermano Pope, pero la perdió por el bendito pace car y también por no haber tenido reacción técnica y conductiva para responder al ataque de Otto. “Si no entraba el Auto de Seguridad ganaba la carrera”, contó con más dosis de amargura por lo perdido, que de alegría por su segundo podio en la categoría. Nunca se sabe para los pilotos de su nivel, cuando se les presentará otra gran oportunidad para ganar. Nico se consoló con un “ya habrá otra”

Julián Santero completó el podio y cumplió el objetivo prioritario de juntar puntos en el estreno de la motorización de Rody Agut. Detrás se escalonaron Trosset, Ledesma, Werner y un recuperado Ardusso. Octavo llegó Castellano, sin aún haber ganado, sigue juntando puntito a puntito y se mantiene y resiste al frente del campeonato.
Flojo domingo para Agustin Canapino (17°), y desastroso para Matías Rossi. Una falla el en motor de su Toyota lo retrasó en la serie, y el golpe en un choque múltiple le rompió el Camry lo sacó de la final, y le hizo volver más temprano a su muy coqueta casa en un barrio privado cercano al Gran Buenos Aires. Tenía razón Spataro (15°) cuando opinó que largar en el medio o retrasado en una grilla en TC, es como ir a Vietnam con una navaja. Matías anduvo por atrás y perdió como en la guerra.
Fotos: Prensa ACTC
12-07-2026


















