Jim Clark concretó en el Gran Premio de Italia de 1967 una proeza similar a la reciente de Kimi. Desde el al anteúltimo lugar recuperó ca vuelta perdida por la pinchadura de una goma y escaló hasta la punta .A pocos metros del final, una falla de la bomba de combustible lo privó el merecido triunfo. Cincuenta y nueve años después, bajo similares circunstancias, Antonelli saldó con otra brillante victoria la pequeña deuda del escocés.
Las hazañas no se comparan. Se destacan, se disfrutan, se recuerdan sin olvida sus particulares circunstancias ¿Qué sentido tiene decir que una fue mejor que otra, si las dos resultaron grandiosas? ¿ O hay un triunfo más valioso que otro en el par de 2 a 1 mundialistas que Argentina le propinó a Inglaterra en los Mundiales de Fútbol de 1986 y 2026– El ya lejano del doblete de Diego Maradona con la famosa Mano de Dios y su supergolazo. Y más cercano, el arrasador final que en diez electrizantes minutos con el bombazo de Enzo Fernández y el cabezazo de Lautaro Martínez transformó lo que hubiese sido una dolorosa derrota en un sensacional triunfo con consecuencias(el despliegue de la sabana con el reclamo por las Malvinas) que se extendieron más alla del fútbol.

Bajo otras circunstancias el Gran Premio de Italia entregó varios hecho especiales El triunfo de un piloto local luego de 60 años, la definitiva proyección de un jovencito de apenas 20 años a la gran posibilidad de ser campeón, el dato de su impresionante escalada que del puesto 19 de largada lo llevó al triunfo.Todo con el nombre de Kimi Antonelli.
Dentro de este rubro hubo un olvido, tal vez motivado pqrque esta nueva hazaña no tuvo la rúbrica de la victoria, aunque anduvo cerquita. Estamos hablando de ese proeza que es mismo Monza, Jim Clark realizó el 10 de septiembre de 1967. A diferencia de Antonelli, el escocés no largó retrasado sino desde la pole, pero el problema se le instaló en la vuelta 12, cuando un pinchazp en el neumático trasero derecho del Lotu,que Jack Braabham le advirtió con ua seña, lo mandó al 15° y anteúltimo lugar del lote y encima con una vuelta perdida…

Era otra Fórmula 1 aquella de mediados de los 60. Con otros autos, otro tipo de pilotos, otras medidas de seguridad. Sin demasiadas estrategias por cambios de neumáticos , sin auto de seguridad, sin comunicaciones radiales con los pilotos. Otra Fórmula 1, pero como siempre ,planteaba como una exigencia cercana al milagro descontar una vuelta y máxime en un circuito de alta velocidad como siempre fue Monza.
Determinado como era cada vez que se sentaba en un auto de carrera y más si andaba rápido, Jim Clark no se achicó ante el desafío. No era uno más. Había que descontarle una vuelta a campeones como su amigo Graham Hill, Jack Brabham, John Surtees, a futuros monarcas como Denny Hulme, jochen Rindt, Jackie Stewart, veloces y experimentados como Jo Siffert, Dan Gurney, Bruce McLaren, Chris Amon y ascendentes jóvenes como el debutante Jackie Ickx Qué pilotos ¿no?

Jim no se achicó ante la parada y tras cambiar el neumático dañado salió a fondo sobre el Lotus 49 impulsado por el motor Cosworth, estrenado exitosamente pocas semanas antes en Zandvoort. Tardó unos quince giros en recuperar la vuelta ayudado por tirar en succión con el líder Hill. Así poco a poco fue escalando posiciones A mitad de las 68 vueltas totales, estaba octavo y al cumplir 50 ya ingresaba en la zona de los puntos con el sexto puesto. El asombro invadió las tribunas de Monza al verlo s 8 vueltas del final tercero y muy cerca del Honda puntero de Surtees y su escolta el Brabham de Old Jack

Ese asombro se transformó en entusiasmo un giro más tarde. El Lotus quedó al frente y empezó a marcar diferencia con sus escoltas. Iba en camino de ser la frutilla al postre que merecía adornar semejante trabajo de Clark. Hasta que de repente se le ”atragantó” cuando en el Lotus ingresoó en la vuelta final con inequívocos sintomas de fallas en la bomba de combustible que lentificaron su andar. Surtees y Brabham, lo superaron y cerraron el Gran Premio en un vibrante final que por 20/100 consagró a Surtees en el que fue su sexto y último triunfo en el Campeonato Mundial.
Segundos más tarde y con lo justo, Clark llegó en un tercer puesto que fue magra recompensa para la magnitud de su tarea. La multitud, con los gritos y aplausos del público, se encargó de hacer justicia al recibirlo, apenas la bandera de a cuadros cayó ante su Lotus, con una ovación como se recuerdan pocas en la historia de Monza.j Jim tomó con serena resignación el mal trago. Sin lamentos, ni acusaciones, sólo se .limitó a decirle a Colin Chapman, el dueño del equipo, «te faltó ponerle un poquito más de combustible. Ya habrá otra oportuidad…»

Lamentablemente no hubo otra oportunidad de revancha porque ese de Monza, fue el último Gran Premio mundialista que Clark corrió en Europa antes que la muerte se cruzara en su camino dos semanas antes de ciclo europeo del campeonato 1968. Por lo tanto no hubo revancha para esa frustración. Si, perduraron los sonidos de esa ovación que bajó de las tribunas y sin saberlo tuvo el tono de la despedida, y recordando lo visto minutos antes en la pista, fue el reconocimiento a una hazaña que bajo otras circunstancias 59 años más tarde completó KimI Antonelli
10-09-2026




Que lindo recordar a uno de los 4 grandes de la historia,siempre es necesario.Aunque como bien decís las comparaciones sean discutibles.
Está de Kimi fue una victoria gentileza del pitwall de Mercedes en detrimento del amargo de Georgie…