“Lo tengo permanentemente en la memoria desde aquel día…”.

Jorge Kissling con Enrique Duplán junto al Torino del trágico accidente. «Era un grande», lo recuerda su hermano Guillermo a medio siglo de su muerte.

 

Aquel día, ante cuyo recuerdo Guillermo Kissling no oculta su emoción ante Visión, fue otro 28 de abril, hace medio siglo. Aquel día su hermano mayor  Jorge, campeón de la Fórmula 4 y primer argentino en ganar una carrera del Mundial de Motociclismo, debutó en Turismo Carretera sobre un Torino de Jorge Cupeiro, su antiguo rival en las carreras de motos en Argentina.

Aquel día  Jorge Kissling junto a su acompañante Enrique Duplán (tradicional ladero de Cupeiro), se convirtió en uno de las ocho víctimas fatales (dos pilotos, tres acompañantes y tres espectadores) que tuvo la Vuelta Balcarce-Loberia, 5ª fecha del campeonato. Inimaginable resulta pensar por estos días en una tragedia similar, de la misma manera que desde otro ángulo más positivo, forma parte del pasado los 105 inscriptos (largaron 90) que tuvo aquella competencia..

Guillermo, por entonces de 15 años, era uno de los asistentes de sus hermano, algo habitual en las carreras de ruta de aquellos años, y que en este caso comprendia un trazado de 342,800 kms, que combinaba la tierra con el asfalto. “Estaba en la zona de la Virgen de Lobería, esperando la llegada del auto de mi hermano, cuando a unos 800 metros veo un polvareda. En ese momento no pensé que podía ser el auto de Jorge, sino que esperaba que llegase”, cuenta Willy.

Asi quedó el Torino 380 W de Segundo Taraborelli, tras despistarse y golpear a un camion con el tragico algo de 5 muertos entre piloto, acompañante y espectadores.

El Torino número  102 de Jorge Kissling, no llegó nunca al lugar donde lo esperaba su hermano. Estaba envuelto en esa polvareda ,que recuerda Guillermo, tras  salirse del camino y golpear contra las banquinas que estaban más altas que la ruta de la carrera. “Se corrió en un circuito de los años 40 con autos de 1968”, comentó ya con la tragedia consumada, el ingeniero Rafael Sierra, autoridad del Automóvil Club Argentino, por entonces fiscalizadora del TC.

El terrible impacto contra la banquina no sólo proyectó al Torino de Jorge en una serie de volteretas sino que, al explotar los tanques de combustible, se convirtió en una hoguera. Fue la trampa mortal para Kissling y su acompañante Durán, el mismo que antes de largar no podía esconder su nerviosismo pese a su vasta experiencia junto a  Jorge Cupeiro. ¿Algún mal presentimiento?

Plinio Abel Rosetto pudo salvar su vida tras el vuelco con su cupecita, pero no tuvo la misma suerte su acompañante Ruben Barra.

Doblemente trágico , el accidente  de Kissling no fue el peor de aquel luctuoso domingo. Segundo Taraborelli, sobre otro Torino, protagonizó un despiste espectacular, y terminó  contra un camión cargado de público. Murieron Taraborelli , su acompañante Santiago Bonavento y 3 espectadores. La lista fatal la completó Rubén Barra, acompañante de Plinio Abel  Rosetto, herido pero pudo salvar su vida. Rosetto integró la lista de 35 heridos que hubo en el lamentable y frondoso parte médico  del domingo, como consecuencia de los distintos accidentes.

Como era habitual en la época, los accidentes no detuvieron la carrera que continuó hasta su finalización que consagró el triunfo de Carlos Alberto Pairetti con el Barracuda  Chevrolet.

Lo que no continuaron fueron las carreras en rutas. Se las suspendió por varios meses (solo hubo una en Allen el 22 de  septiembre), y esto obligó al TC a refugiarse durante gran parte del resto del año en los autódromos e incluso programar carreras de larga duración (250 y 500 Kms, 4 Horas), con binomios. El tradicional Gran Premio fue reemplazado por un Triangular en distintos autódromos (Rafaela, Cabalén y Buenos Aires ) que terminó con la coronación de Carlos Pairetti, coincidentemente el ganador de aquella primera tragedia de Balcarce con el TC.

Por Miguel Sebastián

Fotos: historiatc.

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