Unas semanas atrás.
Visionauto reflejó con ironía la temática de la sobrepoblación de las grillas del Turismo Carretera. Se entienden todos los motivos detrás de ello: mostrar fortaleza en la interna interminable del automovilismo pero, también, hacerlo frente a las empresas a las que hay que seducir para que patrocinen a la categoría. Después de dos carreras se contabilizan cuatro autos de TC por cada uno del TC Pista.
La gran cantidad de avenidas que se abrieron para llegar al TC, después de muchos años en que el TC Pista era el embudo que permitía controlar al acceso a la máxima categoría, tenía que reducir casi de manera matemática la cantidad de sus cultores. Pero esa es otra cuestión.
Lo que importa ahora es que hay exceso de coches por metro cuadrado en el jardín del TC. No sólo en la final: también en los entrenamientos, aunque estén separados por grupos.
Empiezan los problemas: algunos los mencionan abiertamente, como Juan Cruz Benvenuti; otros, de manera solapada, porque conocen el idioma que se habla en el TC. Cada cual atiende su juego. Pero el problema es el mismo para todos… acaso salvo para Julián Santero que se acostumbró a largar en primera fila.

Este no es el nostálgico TC de la ruta, que podía admitir 80 o 90 coches en circuitos largos, de 30, 50 o 100 kilómetros de extensión, en el que los participantes se repartían largando cada 10 segundos.
Este es un nuevo espectáculo acentuado pese a las circunstancias económicas y sociales reinantes en el país desde hace mucho: casi 60 coches largando tres o cuatro veces por final (dado las sucesivos e inevitables neutralizaciones provocadas por los inevitables choques), largadas que generan interés y reparan lo que genera la falta de sobrepasos.
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Un intermedio filosófico: la solución sigue al problema, pero si no se reconoce el drama, entonces no se piensa en soluciones. Y esta es la pregunta clave: ¿ve la ACTC un problema en la sobredimensionamiento de la grilla? La F-1 vio un problema en su nuevo reglamento y ya tiene planes alternativos. ¿Es el mismo caso? Hay dudas razonables al respecto, por las razones que se mencionaron en los primeros párrafos.
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Visión vuelve ahora vamos a la cuestión central, eso obliga a obviar presunciones sobre la conciencia del problema. ¿Qué se podría hacer para reducir ese exceso de coches por kilómetro de pista?
La salida más antipática -no es recomendable- es transformar a las series en parciales eliminatorios. Que solo clasifiquen a la final los 15 primeros de cada serie. Es antipático y hasta injusto, porque aunque todavía consideremos al automovilismo como un deporte meritocrático, dejar un cuarto de participantes fuera de la final implica perjuicios económicos -no poder cobrar la sponsorización si no corren la final- que no puede ser considerado en este particular momento de la Argentina.

Pero ¿qué tal una Final Pista, utilizando la nomenclatura habitual de la calle Bogotá? Con veinte coches por serie, los 10 primeros irían a la final y los restantes diez a una carrera previa, con el 75 por ciento del recorrido y otro tanto en puntaje, pero válida para el mismo torneo. El ganador de esta Final Pista sumaría más puntos y su coche se vería más en TV que si fuera el 31° en la Final superpoblada.
Habría otra competencia más en el programa dominical -los horarios de la TV ya no son un inconveniente- y se podrían acomodar sin problemas, terminando a las 15 como hasta ahora.
¿Se puede cambiar en pleno desarrollo del torneo? Bueno, existen abundantes ejemplos al respecto. Los reglamentos técnicos suelen mantenerse abiertos y, si hablamos de reglamento deportivo, basta recordar el cambio radical implementado a mediados de 2008, cuando se instauró la Copa de Oro, los playoffs que aseguraban incertidumbre hasta la última carrera, con el resultado de que quien se aprestaba a salir campeón… no se consagró.
No es este el mismo caso. En definitiva, con dos finales así, el reparto de puntos es masivo y eso puede generar una lucha más cerrada por el título.
Probablemente esta propuesta tenga puntos débiles que no advertimos. Bienvenidas las objeciones que impulsen un debate.
Fotos:
12-3-26
nota en desarrollo





















Antes había un repechaje a 5 vueltas, en la época del 2002. Se podría utilizar eso como una Final a 15 vueltas (supongamos), que los 3 del podio pasen a la final y el resto se le reparten puntos por posición. Entonces luego tenes la Final principal con no más de 48 autos
Medio ridiculo lo tuyo. Cual sería la diferencia entre 60 coches y 48? Un 20 por ciento menos. Una aspirina.
Es una muy buena propuesta,acorde a la claridad analítica de VisionAuto/Vignone,para intentar paliar los pobres espectáculos que entrega el TC.
Creo que el puntaje de la Final Pista debería ser menor,un 30 a 50 porciento de la Final Principal,para que los primeros de la final complementaria no saquen más puntos que el puesto 10 o 15 de la principal,por caso.
Difícil que estás ideas razonables puedan ser aceptadas por el paladar
codicioso de la dirigencia bogotana.
Son alternativas buenas las que mencionan. Otra, podría ser que clasifiquen los 60 el sábado, los últimos 20 que corran una carrera aparte como la que ustedes mencionan. Paralelamente, quedan 46 para la actividad de tres series y final.
perdón, quedarian 40 autos paras las tres series y final.