BELLEZA AMERICANA.

Con intensidad. Así vivieron Agustín Canapino, Ricardo Juncos y el público en el autódromo porteño, la primera salida a pista para la exhibición del arrecifeño al volante del Dallara-Chevrolet del Juncos Hollinger Racing.

Muchos acaso, entre la emoción y la melancolía al recordar los tiempos en que la Argentina estaba inserta en lo más alto del automovilismo mundial.

A casi 300 km/h en la recta, percibiéndose la tremenda capacidad de aceleración y frenaje, una decena de vueltas al circuito 8 para disfrutar, tanto Agustín como la gente, «hermosa, otra experiencia hermosa en un auto tremendo, impresionante lo que acelera, en la curva de Ascari cuando lo ponía a fondo, notaba la potencia a full, espectacular; y después al frenar, la capcacidad de frenaje también es excelente», comentó el arrecifeño muy satisfecho.

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Sin dudas hubiera disfrutado mucho más aún, como admitió «si mi viejo (Alberto, fallecido en febrero del año pasado por Covid), hubiera estado a mi lado. Nos habríamos abrazado y se nos habrían caído algunas lágrimas, seguro. Estoy convencido que desde algún lugar lo habrá disfrutado y se habrá alegrado conmigo».

El auto en el box.
En el box de Mallo, con quien compartió para su debut en TN, el Cruze, contiguo al del Indycar de Juncos.

Desde las recordadas “300 Millas de Rafaela”, por el campeonato USAC (hoy serie Indycar) el 28-2-71, un auto de indycar no pisaba un circuito argentino. cuando corrieron en rafaela, fue la primera vez que la categoría salió de ee.uu. Agustin canapino en el dallara-Chevrolet del juncos hollinger racing, aceleró en el gálvez.

A poco de comenzar, los últimos aprestos al auto antes de que subiera Agustín.

El piloto y la máquina. Canapa pone el marcha el auto y se dispone a girar en el circuito 8.

EN ACCIÓN.

 

 

Fotos: visionauto

Imágenes: @autosdelpodio y @elmejordelresto

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