UNO DE LOS AUTOS POR EXCELENCIA, DE TODOS LOS TIEMPOS DEL AUTOMOVILISMO NACIONAL

Que otro que el inolvidable Trueno Naranja que alcanzó la cima en 1968, cuando lo llevó a Carlos Pairetti a consagrarse campeón argentino de Turismo Carretera.

Que tiempos aquellos!. Una foto de la época; Pairetti posa apoyado en el Trueno Naranja.

El prototipo construído en los ´60 por Horacio Steven, estuvo empujado por un motor Chevrolet 250 con 7 bancadas, y se convirtió en una referencia ineludible que concitó el apoyo de los hinchas de Chevrolet y la resistencia de los de Ford, cuando el automovilismo argentino deparara pasiones que con el transcurrir de los años, se fueron diluyendo. Su antepasado no había corrido la misma suerte, fue el azul con franjas blancas prototipo Ford del equipo oficial, con el que Atilio Viale del Carril en el autódromo porteño sufriera aquel gravísimo accidente el 17 de agosto de 1967, al incendiarse el auto que le dejó graves secuelas y tronchó la vida de su acompañante Pepito Gimenez. Ocho días más tarde el otro piloto del equipo Ford,  Oscar Cabalén, el inolvidable Califa Grande, probó otras de las unidades en el circuito de la Siderurgia en San Nicolás, pero la fatalidad volvió a cruzarse en una salida de pista. El auto también se incendió y junto con Cabalén, uno de los grandes del automovilismo argentino murió Guillermo Arnaiz, su ocasional  acompañante. El habitual era Horacio Pedernera quien inició las pruebas pero durante una de las detenciones se bajó por unos momentos para llevar una campera de Cabalén a su auto particular… Subió entonces Arnaiz, a quien Cabalén le habia prometido dar una vuelta… El destino que le dicen. “Ahí tenia que estar yo, tenía que estar yo “ exclamó desconsolado Pedernera ante los humeantes restos del prototipo.

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Fue el final para el prototipo Ford y de Steven como responsable del equipo oficial; la marca del óvalo pasaría a los Falcon  angostados.

Con tan luctuosos antecedentes, modificado, en 1968 en manos de Pairetti y con el motor Chevrolet 6 cilindros en reemplazo del Ford F-100, empezó la época de los grandes éxitos. Carlos avisoró que el auto tendría muchas posibilidades de ganar, y con Steven modificandolo, llegó adonde llegó.

A CINCUENTA AÑOS DEL DEBUT

El Trueno Naranja debutó con Pairetti al volante en el Autódromo de Buenos Aires el 23 de junio de 1968, se corrían las “250 Millas de Buenos Aires”, ¡se han cumplido 50 años!.

Para ese debut, fue terminado de apuro; se recuerda la anécdota acerca de los porqué del color naranja que lo inmortalizó. “Eran las 2 de la mañana y a esa hora ninguna pinturería estaba abierta, entonces decidimos buscar algo de pintura en el taller, y encontramos tres colores de un litro cada uno: rojo, amarillo y blanco. Los mezclamos y el resultado fue un “naranja chillón”, muy lindo y llamativo. Como habrá pegado el color que luego General Motors sacó a la venta autos de serie con ese color”. ¿Y el nombre?, “Trueno Naranja”, se lo puso el periodista José Tomás Onetto del diario Clarín, y nunca más nadie imaginó llamarlo de otra manera.

Pedro Campo había diseñado el chasis, suspensiones y carrocería del Trueno en el que también trabajaron Rodolfo Fraga, Jorge Arcuri, bocetista, proyectista y dibujante; Alberto Maranga, proyectista; Jorge Rama, constructor de los chasís y Carlos Mourelos, mecánico. La preparación del motor a cargo de un grupo encabezado por el excepcional ingeniero Ricardo Joseph,fallecido hace años, en el que también tuvieron mucho que ver dos nombres notables como Jorge Pedersoli y Omar Wilke, este último también fallecido.

En la etapa final de restauración en el taller de Bouvier en Lujan, en 2011 (Foto diario El Civismo).

Los años pasaron y el Trueno Naranja cedió su lugar a los avances técnicos; el auto pasó a manos del lujanense Eduardo Bouvier quien lo convirtió en spider y compitió en forma esporádica en la categoría Sport Prototipos de mucho auge a principios de los ´70, hasta que quedó desactivado y diluyó en el anonimato. Bouvier lo conservó hasta que unos años atrás, Hugo Mazzacane, impulsor y sustento del tan rico Museo del Turismo Carretera instalado en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata, lo adquirió y convino con Bouvier su restauración, tarea en la que el de Luján ha logrado destacarse al ocuparse también de poner en valor a otros autos históricos.

 

El original del boleto de compraventa del auto, firmado por Pairetti y Bouvier.
Un recorte periodistico, certificado por una escribana, de una carrera en mayo de 1971 en Río Cuarto con Bouvier corriendo con el Trueno.

Entre tanta gloria deportiva que rodeó al Trueno Naranja, también se tejieron versiones acerca de lo que había sido de semejante auto. Algunas mencionaron que el coche “no existía más”, que “había sido destruído“, etc. Sin embargo, el auto se mantuvo incolumne, y el que existe es el original. Acá Visión te muestra en exclusivo el boleto de compraventa con el que se formalizó la venta certificada de Pairetti a Bouvier en 15.000 pesos de entonces!. Y luego, testimonios periodísticos corroborados por una escribana; la notoria dio fe que el Trueno que podés ver, “es” el verdadero.

Cuando debutó el Trueno en el ´68, hace 50 años ni más ni menos; Pairetti soltó, “espero que les guste y que lo recuerden”.

Vaya si lo hemos recordado y muchos porqué no, venerado.

Foto portada: AIF

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