WERNER CONOCIÓ LAS DOS CARAS.

A veces tarda, pero el destino suele recompensar algunas de sus muecas desagradables. Once años atrás Mariano Werner sumó más puntos que nadie en la Copa de Oro e incluso con una clara ventaja de 9,25 sobre su escolta Agustín Canapino. La falta de la obligatoria victoria lo dejó sin corona que por primera vez se posó en la cabeza del Titán. Así como en 2010, Werner maldijo ese requisito reglamentario, ahora lo bendijo con su  mirada y beneficio del otro lado de la fortuna. Es que fue su salvoconducto para su segunda coronación y la condena para Mauricio Lambiris, a quien como Mariano en el 2010, la falta de ese bendito triunfo lo dejó sin el título pese a sumar más que nadie, en este caso apenas 0,75 que Werner. Tema aparte del sentido de este nota es el polémico toque del uruguayo con el ganador Todino, que las autoridades consideraron de «carrera».

En tiempos de cierres de campeonatos de TC en el Gálvez y con un marco multitudinario, Canapino relego en 2010 a Werner y le ganó el titulo. El Titán sumó menos puntos que el entrerriano pero tuvo la victoria que le faltó a su rival.

Hace unos años generó alguna tibia queja la implementación del triunfo obligatorio en el TC, Una medida que como reflejo de su acierto luego imitaron las otras categorías nacionales. “El campeonato es una suma de puntos durante todo el año” argumentaron quienes no la recibieron con agrado, Es cierto el campeonato es una suma de puntos, pero dentro del mismo, el campeón para justificar y acentuar su coronación debe mostrar un mérito superior al simple “sumar puntos” y eso se refleja en las victorias. Un bien no tan valorizado en los últimos tiempos por las generosas escalas de puntajes que no lo recompensan adecuadamente (sólo hay 3 puntos de diferencia entre el primero y el segundo) y que incentivan el repetido latiguillo de los pilotos de “salgo a sumar” antes que el “salgo a ganar”. Pasa entonces que muchas veces suman y suman, y de pronto se encuentran con chances al títulos pero sin la victoria necesaria. Y a veces la historia termina como la de Lambiris.

Los daños en su Torino tras el toque con el Ford de Lambiris no complicaron  el andar de Todino. Pocas vueltas más tarde supero al uruguayo y le quitó la victoria que necesitaba para ser campeón.
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“Ser campeón sin ganar una carrera es como una comida sin sal…”´destacan la mayoría de los pilotos que ven en esa victoria no sólo el cumplimiento del requisito reglamentario, sino también el sabor para mostrar su superioridad y responder al lógico orgullo de campeón. Por eso enhorabuena que exista la obligación de la victoria para todo campeón.  No hubiese sido justo que Lambiris sin ganar una carrera hubiera conquistado el campeonato por sobre alguien como Werner que ganó cuatro. Pero ojo, también hay que pensar en adoptar un puntaje que valore más las victorias. Esto hará que una mayor cantidad de pilotos las busquen y no haya lamentos de haber perdido un campeonato por no tenerla.

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3 COMENTARIOS

  1. Lambiris quería ganar. ¡Mucho quería ganar! ¡No ahorró esfuerzo! ¿O a uds no les resultó sospechoso que justo en las dos series en que no corría este muchacho hubiera pache-car? Uds que son Visión, miren bien ahí, che!!! Y no repartan palos por ahí, que parece que en SJ ya estuvieron repartiendo…

  2. Igualmente aunque hubiera ganado Lambiris esta carrera no hubiera sido un justo campeón. El campeón justo era Werner.
    El TC no tiene solo un problema de escala de puntaje. Tiene también un problema de sistema de campeonato, el mamarracho de la copa de oro hace que pueda salir campeón alguien que solo se destaque en la última carrera teniendo solo algo de regularidad en las anteriores carreras. El TN también tiene el problema de la escala de puntaje, sería bueno que traten de copiar solo lo bueno y no las burradas de la ACTC.
    Saludos

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