LO PRIMERO ES LA FAMILIA


Por Carlos Saavedra

Se sienta Luis Minervino y comparte el rato con VisiónAuto; la sonrisa medio nerviosa no lo abandona; el cigarrillo entre los dedos tampoco. Dice que está feliz, porque llegó a los 50 años (cumplidos el 13 de noviembre de 2009) en plenitud, porque sigue en el automovilismo, su enorme pasión, ahora como motorista del Guille Ortelli, y fundamentalmente porque siente que “tengo una familia hermosa”.
Fueron 253 carreras las que lo vieron correr en Turismo Carretera, chevroletista a muerte, muy querido y respetado no sólo por los hinchas de Chevrolet. Debió lidiar con pesos pesados; te recordamos que logró dos subcampeonatos (1995-1996) con rivales enfrente como el Flaco Traverso. Ganó 9 carreras, ¡5 en Buenos Aires!, “esto es uno de mis mas grandes recuerdos, ganar en Buenos Aires en el TC es algo que no se compara con nada!”.

La charla esta vez se mete en vericuetos que se alejan del automovilismo, Minervino transmite vivencias, orgullo, sueños que junto a su esposa Luján, centra en sus hijas, Micaela y Antonela. Sí, esas nenas que hacían travesuras en los circuitos, cuando papá Minervino se calzaba el casco, subía a la Chevy y salía a lidiar a la pista.

Fijate que particularidad, Micaela que hoy tiene 19 años, estudia Comedia Musical en el Instituto Universitario Nacional del Arte, y Antonela de 20, Licenciatura en Criminalística
en el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina
. Patita se entusiasma cuando habla de ellas; los autos, las carreras que alimentaron y alimentan su vida, pasan a un segundo plano.

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“¿A nosotras que nos parece?, y la verdad estamos orgullosas de tener estos padres, no cambiaríamos nuestra familia por nada del mundo; no!, tampoco la infancia que pasamos en el ambiente del automovilismo, fuimos muy felices”. Cuentan “Mica” y “Anto” que se sientan junto a papá, lo abrazan mientras que hablan con esa misma espontaneidad que caracteriza al padre.

“Ahora ya casi no vamos a las carreras, y menos desde que papá no corre; igual cuando nos hacemos un lugarcito entre los estudios nos gusta ir”. Antonela, ¿qué te llevó a estudiar Criminalística?,pregunta VA. “Me decidí porque siempre me gustaron los casos policiales, de misterio, investigaciones. Al terminar la secundaria tenía pensado estudiar medicina legal, pero no me convencía. Finalmente opté por la Licenciatura en Criminalística, y me apasiona!! Ya soy técnica evisceradora, y he estado haciendo prácticas en una morgue del Gran Buenos Aires, me falta un año para recibirme”. ¿Y en tu caso Micaela, por que las danzas?, “mi papá se veía venir que yo iba a estudiar algo de danza, me encantó desde chiquita, y me apoyó lo mismo que mamá”.

-¿Cómo es Minervino papá, corredor, conocido desde hace mucho?.
-Es el mejor papá del mundo por sobretodo; es una de las pocas personas que ama su trabajo de una manera increíble. Puede estar mañana, tarde, noche; hasta los domingos al lado de un motor, eso lo hace feliz. Es mas cuando nos vamos de vacaciones, no estamos mas de 15 días porque extraña el taller!; su pasión son los fierros, ama lo que hace. Siempre lo cargamos que cuando vayamos de vacaciones, le vamos a llevar un motor así no rompe mas, ja, ja!. Y aunque no lo creas siempre se ha ocupado mucho de nosotras, por ej., fue quien nos habló en la etapa en que nos hicimos “señoritas”, y después sobre el tema del sexo y cuando tuvimos novios. Papá siempre dialogó con nosotras, aunque ha viajado mucho por las carreras, jamás dejó de estar a nuestro lado”, dicen Micaela y Antonela.

A Micaela la danza, el jazz, el teatro, estar arriba de un escenario; su carrera –Composición Coreográfica con mención en Comedia Musical- la movilizan. Y este año le ha sumado la carrera de Intérprete de Tango. A eso, a bailar tango en varias ciudades, viajó hace poco a Venezuela con el compañero con quien baila, también de Chacabuco. “Arriba de un escenario me olvido de todo!, subo y disfruto de lo que me gusta hacer, y trato de transmitir a la gente lo que me pasa y lo que quiero contar, ya sea bailando jazz, contemporáneo, tango. Me hace feliz hacer lo que hago, hace poco en Venezuela viví algo maravilloso; el recibimiento de la gente que no está acostumbrada a ver tango como acá, fue buenísimo!”.

NACER Y CRECER ENTRE AUTOS DE CARRERA

-Nacieron y crecieron entre autos de carrera, ¿les hubiera gustado correr?.
-A mi me encantaría, estoy esperando que en algún momento puede probar un auto!; es mas, tengo un auto de TC Pista Mouras para mí, armado en el taller en Chacabuco. Todavía no lo pude probar porque papá siempre está ocupado, ¡es una cuenta pendiente!. Es así, como te dije, nuestra familia ha vivido dentro del automovilismo. ¿Cuál es mi mejor recuerdo de papá como corredor?, Uh!, no me puedo olvidar las veces que volvía a Chacabuco después de ganar alguna carrera. Subíamos al camión de los bomberos con la copa, y la gente lo saludaba, eran unos recibimientos hermosos. ¿El peor recuerdo?, obviamente fue la época en que no le andaba el auto, aunque ya era más grande y entendía un poco más; sí, claro, lo más triste fue cuando dejó de correr, eso nunca quise que pasara, confiesa Micaela.
En mi caso, nunca me gustó correr, ¡para nada!, eso sí, como dice mi hermana, yo también disfruté de muchas cosas del automovilismo como aquellas bienvenidas que le daba a mi papá la gente de Chacabuco cada vez que ganaba, toda la ciudad festejaba con el. ¿Lo mas feo?, los malos momentos, si bien en esas veces no me puedo olvidar del apoyo incondicional que le daba “la 15” del Autódromo de Buenos Aires; la gente es lo que te llena de alegría, piensa Antonela.

Sueltan la carcajada, se miran; les brillan los ojos, Luis Minervino y sus hijas. Patita un corredor que supo meterse como pocos en el corazón de los hinchas de Chevrolet y, de ganarse el respeto de las otras hinchadas. Disfruta de sus hijas, de Luján, la esposa en las buenas y en las malas, y se siente pleno.

Fotos gentileza archivo familia Minervino
14-10-2010

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