SE CONOCEN, GUARDAN UNA RELACIÓN AMISTOSA.

Data de pocos años atrás, cuando Agustín fue escogido por Ricardo Juncos para que fuera uno de los pilotos del Juncos Racing, en la etapa nueva y poco conocida, emprendida por el equipo en la Serie IMSA en Estados Unidos.

Canapa sustentado en su capacidad conductiva, respaldado por grandes éxitos en el país, y apoyado por Chevrolet Argentina, Héctor Martínez Sosa el broker de seguros, entre otros, corrió en 2019 con suerte diversa en el hermoso Cadillac DPi en las 24 Horas de Daytona y en las tortuosas 12 Horas de Sebring.

El Titán con Ricardo Juncos en las instalaciones del Juncos Hollnger Racing en Indianápolis.

La experiencia no avanzó para el, tampoco perduró mucho más la participación de Juncos en IMSA. En cambio, se mantuvo el vínculo amistoso y la consideración mutua.

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Hace poco Agustin viajó a Indianápolis, y en el gran complejo del ahora denominado Juncos Hollinger Racing, debido a la asociación con el acaudalado Brad Hollinger, situado a muy escasa distancia del legendario óvalo de Indianápolis, al arrecifeño le hicieron la butaca para el auto de Indy, probó en el sofisticado simulador, y con Juncos llegó a un entendimiento inicial.

Entendimiento que concluyó en un acuerdo cerrado hace unos días en Buenos Aires, el que mucho tuvieron que ver Río Uruguay Seguros en la persona del presidente Juan Carlos Lucio Godoy, acaso un representante  de Chevrolet…

La invitación de Juncos a Agustín es un hecho.

Lo concreto: martes 4 de octubre, en el Campo Argentino de Polo, anuncian la movida y se van a dilucidar los interrogantes. Todo indica que Agustín va a manejar el auto de Indy del Juncos Hollinger Racing en una exhibición a realizarse el finde del 5 y 6 de noviembre en el Gálvez porteño, en ocasión de la esperada carrera de «200 Pilotos de Turismo Nacional», con muchos corredores invitados, entre ellos como sabés, el mismo Titán.

No se descarta a su vez que, previamente, trasladaran al auto y mecánicos al Autódromo de Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero. Allí, para girar y comprobar como se desempeña un Indycar en ese trazado, incluso con la presencia de un piloto de Indycar.

¿Las razones?, no son nuevas. Desde hace bastante tiempo existe interés de lado del gobierno santiagueño encabezado por Gerardi Zamora y de Indycar, por visitar Sudamérica, en este caso, la Argentina (también  se habla de un callejero en Punta del Este, Uruguay). Las condiciones económicas, políticas, sociales en nuestro país han representado un obstáculo cierto, agudizado en en los últimos años.

Ahora bien, la pregunta del millón: ¿Podría correr Agustín en Indycar a futuro?.

En 2023 el Juncos Hollinger Racing acoplará un segundo auto al utilizado en la temporada por Callum Ilott, quien va a continuar. El equipo ha sido el único en disponer de un único monoplaza, con la desventaja que implica. Sin embargo se lo vio clasificando entre los 12 primeros en cinco carreras, siendo el mejor puesto el séptimo en Indianapolis y en el callejero canadiense en Toronto. El mejor resultado de la temporada de Ilott, ocurrió en el Gran Premio de Indianápolis en mayo, en el circuito mixto que utilizara la Fórmula 1, siendo octavo.

Volvamos a la pregunta del millón. Agustín tiene 32 años, un pasado y presente muy exitoso en el automovilismo argentino. Es considerado en la actualidad el mejor piloto de la Argentina. Participa en Turismo Carretera, la categoría más popular e importante, lo hace como piloto oficial Chevrolet en la que le sigue, TC 2000. Ostenta campeonatos en TC, TC 2000, Top Race. Lo vincula a Chevrolet Argentina un jugoso contrato; es reconocido por todas las hinchadas. Su experiencia en monoplazas es nula y su estado físico, adecuado para el automovilismo nacional, dista mucho del necesario para afrontar el desafío de subir a un coche de Indycar. Debería someterse a una exigente alistamiento físico, mental, sicológico para adecuarse y pasar antes por categorías de monoplazas anteriores, Fórmula Indy 2000 donde el Juncos Hollinger Racing no se cansa de ganar campeonatos, y de proyectar nuevos y jovenes pilotos y luego intentar en Indy Lights podría ser. Un camino de suma exigencia al cual debería agregar apoyatura económica.

Agustín en el ida y vuelta con vision (Foto gentileza Gabriel Goc)

La Argentina, Arrecifes, son su lugar en el mundo y su arraigo es mayúsculo.  Más aún luego de la tan lamentada muerte por Covid de su padre Alberto. Golpe devastador para el, su hermano Matías, su familia, al que se sumaron los fallecimientos de sus muy entrañables abuelos. Pruebas durísimas que se le interpusieron en su vida, de las que «me sigue costando salir, lo que me pasó fue tremendo y no se lo deseo a nadie. Muchos me podrán ver sonreir, pero en lo íntimo, en lo personal, sólo yo se lo que he vivido», le ha confesado Agustín a visionauto.

Es cierto, pese a lo antedicho «nunca digas nunca». Sin embargo suena improbable que Agustin se convierta en un piloto de Indycar.

«Nunca digas nunca», suele repetir un Agustín poco proclive a extenderse en sus dichos ante los periodistas, «que se yo, soy así», explica antes de mencionar a modo a caso de sentencia sobre «su» película en Indycar: «Yo tengo contrato por dos años más con Chevrolet para correr en TC 2000 (¿también se extiende al TC?), 2023 y 2024 y estoy muy cómodo y feliz donde estoy».

¿Todo dicho? No, faltó algo: «¿Que pienso del tema de lo que se vino hablando? (supuesto soborno a mecánicos de su equipo de TC, JP Carrera, para perjudicar el rendimiento de la Chevy). Nada, no digo que no pueda haber ocurrido, pero no son cuestiones mías. Me sumé al JP después de la muerte de mi viejo y de haber estado al frente de todo en mi propio equipo, por la fundamental razón que yo quiero dedicarme a hacer lo que mejor creo que hago, y es correr en autos. De todos los demás temas, como del que hablamos, se ocupa Gustavo (Lema)«.

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