Cerca de su Vectra chocado, Ortelli descarga su bronca ante el paso de Girolami.
(Foto: AIF)
Hubo varios “dibujos” extraños
de los autos en la conflictiva chicana.
(Foto: Prensa TC 2000)


CALLEJEROS POR OBLIGACION AJENA

Por Miguel Ángel Sebastián
Ninguno de los pilotos vio con agrado tener que abrir el campeonato de TC 2000 en un callejero. Con razón, puntualizaron el contrasentido de presentar los nuevos autos, justo en el circuito donde está más latente el peligro de golpearlos contra los cercanos y duros muros ante el menor toque o despiste Tampoco olvidaron que había mucho jóvenes que apenas llegaron con unas vueltas sobre sus nuevos coches, algo que por esa inexperiencia acrecentaba la posibilidad de accidentes. El toque entre Néstor Girolami en su debut con Honda y Guillerrmo Ortelli, que hizo golpear feo y mucho al Vectra confirmó ambas teorías. Por suerte nado salió lastimado.
Ni que hablar de lo que pensaron los pilotos y varios responsables de equipos cuando vieron que los pronósticos indicaban alta posibilidad de lluvia. “Correr acá con agua es un golpe seguro” sentenció un conocido director de un afamado equipo, que hizo todo lo posible para correr esta carrera con sus modelos del año anterior y postergar el debut de los nuevos para la próxima en San Martín, Mendoza. Lo “convencieron” y sus, por ahora, dos autos oficiales, corresponden al nuevo modelo… La lluvia quedó sólo en amenaza y se largó una par de horas después de terminada la carrera.
También generó particulares comentarios la chicana, construida para dismuir la velocidad en el sector donde a fines del 2008, Kevin Icardi se pegó fuerte en la Fórmula Renault y casi deja la vida contra uno de sus muros. “Es más segura pero más conflictiva” fue la opinión coincidente de los pilotos, temerosos de que su estrecho dibujo entre conos, flejes y neumáticos provocara un taponamiento de la pista ante cualquier auto que se cruzara. El toque de Fontana a Cáceres y la carámbola que dejó afuera a Silva y Moriatis le dio parte de razón.
Como siempre todas las quejas de pilotos y equipos, tibias por cierto, sucumbieron ante las presiones deportivas y comerciales. Un situación que no es patrimonio exclusivo de la categoria que preside Pablo Peón. Esas presiones obligaban al TC 2000 a iniciar su temporada en Punta del Este, como parte de un compromiso que la categoria tomó el año pasado cuando por su complicado calendario tuvo que dejar de lado a Punta del Este pese a que ya tenía firmado el contrato. Para evitar contratiempos el TC 2000 le prometió a los organizadores de Punta del Este que sería apertura de la temporada 2010. Y cumplió por sobre las quejas de los pilotos que a diferencia de los que canta Alberto Cortez no fueron callejeros por derecho propio sino por obligación ajena…
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