LE QUEDÓ CLARO.

«Así es, me quedó claro que no fue bueno el resultado, no fue lo que esperaba», dijo refiriéndose a las dos primeras de la temporada de Stock Car de Brasil, las de su debut en la categoría del país vecino. Los resultados alcanzados, 11º en la primera final y 14º en la restante, le presentaron más obstáculos de los esperados arriba del también debutante Toyota Corolla, uno de los Full Time Sports. En el otro su compañero Rubens Barrichello se llevó la carrera 2 luego que la inicial marcara mediante Ricardo Zonta (ambos brasileños ex-F1), el debut triunfal de la marca Toyota.

Autocrítico, lo conocés a Matías, cuando amplió sobre las razones que no lo dejaron conforme, hizo hincapié en «dos errores míos importantes en ambas carreras que complicaron mucho la estrategia que habíamos planteado con el equipo. Después de lo hecho el sábado, pensé que andaría bien a la hora de correr, pero no se dio, por eso en lo personal quedé triste».

En el Corolla, Matías acelerando en Goiania.

El Stock Car transmite la sensación, sus pilotos en general lo mismo, que no resulta sencillo andar adelante y menos si llegás desde otro automovilismo, como en el caso del Misil. Del argentino y sin casi pruebas, tenés que subirte al auto y toparte con una filosofía que muestra diferencias con la nuestra, y con autos que si bien con similitudes a los Top Race V6, son diferentes y deben ser entendidos, más aún en 2020 donde se han producido importantes modificaciones reglamentarias.

Le puede llevar a Rossi, su tiempo de maduración y de entendimiento con el Corolla, con el push to pass, las reacciones del coche, la forma de trabajo del Full Time Sports y con los circuitos por visitar. Rossi, hiper competitivo consigo mismo, no se va a dar tregua, lo mostró en varias ocasiones cuando lidió con ásperos rivales en la mitad de pelotón donde las batallas son más encarnizadas. Fueron los pasajes donde Matías mostró sus atributos bien conocidos frente a un volante, vistos una y mil veces en las carreras argentinas, donde ocupa el podio entre los mejores corredores.

A quien te escribe, las dudas no le aparecen; Rossi se va a convertir en protagonista del Stock Car, apoyado por cierto en uno de los Corolla que dominaron frente a los Chevrolet Cruze en Goiania.

Ricardo Zonta se impuso en la carrera 1 donde Matías llegó 11º dado que el brasileño Genz lo superó en la última vuelta. Pegó en el palo, de haber arribado 10º, al invertirse la grilla de partida para la siguiente final en los 10 primeros lugares, hubiera partido en la primera fila en la que cerrró el espectáculo sin gente en las tribunas y cumpliéndose con los protocolos para prevenirse del coronavirus. Los brasileños del Stock Car demostraron que es posible correr en el medio de la pandemia; debemos creer que cuando aparezcan firmadas las autorizaciones, también va a poder el automovilismo autóctono.

En la final donde se impuso Barrichello, su compañero; el Misil trabajó horas extras en el día arduo que atravesó. Como en la largada de la final inicial, no hizo lo que sabe su autos perdió la línea y cayó varios lugares. Después a medida que transcurrieron los 30 minutos de carrera, se vio envuelto en una ida y vuelta de cambio de posiciones y maniobras en las que ganó y perdió.

Eso sí, fijate un dato que diferencia entre otros al automovilismo brasileño con el nuestro. No se vieron maniobras al filo de las transgresiones o transgresoras, demasiado habituales en los autódromos nacionales. Situaciones que preceden al coro de reclamos cruzados y polémicas a piaccere. Es evidente, en Brasil las carreras de autos, no se viven con la intensidad emocional que es común en la Argentina. ¿Peor, mejor?: distinto. La discusión, abierta…

El 23 de agosto, Rossi  afronta la segunda.

 

 

Fotos: Stock Car de Brasil (portada) y Full Time Sports.

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