“YO SE QUE SALEN a correrme a mí y que tengo más para perder que para ganar. Pero disfruto corriendo el Dakar y lo demás no importa”. Marcos Patronelli se la banca frente a la competencia.

Organizado desde su origen por franceses, el Dakar es un desafío multinacional que se reserva una categoría, la de los cuatriciclos, al castellano. Habrá 40 máquinas de la categoría que tomarán parte de la largada en Lima; más de la mitad de sus pilotos son argentinos, chilenos o peruanos, pero todos tienen la misma intención, desbancar al apellido Patronelli, sinónimo de éxito en el Dakar.

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Marcos Patronelli fue el primer argentino en ganar el Dakar (2010) y escolta de su hermano Alejandro en la edición 2012. Entre los dos se llevaron las últimas tres ediciones del rally. “Este año Alejandro no estará, porque desde un principio dijo que no la correría. Yo me entrené más o menos durante el año y recién en los últimos meses confirmé mi presencia.” Patronelli será piloto oficial de Yamaha y el objetivo de los principales rivales en la categoría.

“Para mí es un orgullo ir por la ruta y ver carteles alentando a Patronelli. Le llegamos a la gente”, se ufana. “Ale se tomó un año de descanso y, aunque me falte en el camino, al menos no voy a tener la preocupación de saber cómo está en la carrera, si llegó o no llegó.” Pese a la ausencia de su hermano, el Dakar seguirá siendo una cuestión familiar para los Patronelli. Clara, la hermana de Marcos, lo seguirá todo el recorrido a bordo del motorhome y Alejandro se sumará en los tramos argentinos. “No tendré mochilero, me las tendré que rebuscar. Uno tiene que trabajar en tantas cosas para poder llegar…”

De los 40 participantes, doce son argentinos y, además de Patronelli, asoma con chance de victoria Tomas Maffei (Yamaha); no puede descartarse el rendimiento de Daniel Mazzucco (Can-Am) o Santiago Hansen (Yamaha) y mucha expectativa estará puesta sobre la actuación de Patricio Di Palma (Yamaha), el ex subcampeón de TC que ya hizo el Dakar en auto y por primera vez se anima a los cuatriciclos. “Todos te vienen a correr, los hermanos anduvieron bien los últimos cuatro años y te quieren ganar”, dice Patronelli pintando la situación. El chileno Ignacio Casale y el uruguayo Sergio La Fuente pueden dar una sorpresa.

“Recién ahora me siento como estaba antes del accidente”, cuenta, en referencia al shock que sufrió a fines de 2010, que le produjo fracturas y lo obligó a abandonar pronto en 2011, cuando ganó su hermano. “Las primeras etapas en Perú tienen mucha arena y calor, hay que andar con los ojos bien abiertos para poder pasar.” El Dakar parte el 5 de enero desde Lima y termina el 20 en Santiago, de Chile.

“No corro pensando en ganar, eso te lo va contando la carrera –insiste el piloto de Las Flores–. Vos podés tener el mejor cuatri, el mejor equipo, pero se te cruza una piedra en el camino y chau… cualquier etapa, aun las que parecen sencillas, pueden dejarte triste y renegando.”

Entre los que hablan otro idioma, los polacos Lukasz Laskawiec y Rafal Sonik vienen con sed de revancha, después de no haber podido largar en la última edición al presentarse con máquinas fuera de reglamento. “Hay seis o siete pilotos para ganar, pero el Dakar depende mucho de la suerte. No podés planificar nada, todo depende. Yo no planeo nunca nada con anticipación en la carrera, voy pensando etapa por etapa, porque todos los días te encontrás con algo nuevo.”

Patronelli es sinónimo de cuatriciclo, de una categoría dominada por el castellano. “Siempre siento ganas de estar arriba del cuatri y, mientras el físico me responda, correré en esta categoría. No siento el auto para subirme, quizá cuando el físico no me dé más. Hay que andar 10 mil kilómetros ahí arriba, ¿eh?”

Por P.V.

Foto: dakar.com

 

 

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2 COMENTARIOS

  1. Que barvaros que son : PATRICIO DI PALMA NO CORRE ESTE DAKAR POR PROBLEMAS DE SALUD Y NUNCA CORRIO UN DAKAR . Quien escribio esta nota UN ESPECIALESTA EN CORTE CONFECCION ?

    • The famine in the horn of Africa, sadly, did not. Yet once the deglue of dramatic photographs of the starving, and accounts of life from theDadaab refugee camp in Kenya died down, there has been precious littleadditional information on the unfolding catastrophe.

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