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Roberto Urretavizcaya confía en su hijo Tomás para la continuidad ganadora del apellido en el TC.

“MÁS QUE LOCOS, ÉRAMOS TARADOS…”



Por Miguel Sebastián



Roberto Urretavizcaya no asegura que esta 351ra. carrera de Turismo Carretera que correrá este fin de semana en el Autódromo de Rafaela puede ser la última pero lo intuye. Tal vez por eso y para que la posible despedida sea más emotiva volvió a ese viejo primer gran amor en la categoría que es el legendario JC Competición de Chivilcoy, el equipo vigente más antiguo de la categoría, para que le tenga listo ese Chevrolet que también para redondear el marco nostálgico contará con la atención de Oscar Álvarez en el chasis y la motorización de Daniel Demarco. Hubo también intención de pintarlo con los clásicos colores azul, blanco y rojo, pero los muchachos no se dieron cuenta y en vez de azul lo pintaron de negro…



Y si puede ser la última, salvo que haya un gran resultado y don Julio (por Julio Nicieza, el dueño del equipo) se entusiasme…” dice Urreta, que con 52 años sigue manteniendo el entusiasmo de siempre pero también reconoce que el paso del tiempo es inevitable y a mano tiene la irrefutable prueba de ver a su hijo Tomás corriendo sus primeras carreras en el Turismo Carretera. “Se me hace difícil conseguir presupuesto para los dos y por eso prefiero darle lo que juntamos a Tomás que es joven y tiene todo por delante” señala Urreta con realismo y sin bronca.


–¿Por qué elegiste volver en Rafaela?

–Me gusta y además es un circuito donde generalmente anduve bien. Gané e hice podios.

–Pero sería más atractivo si se corriera en el óvalo…

Puede ser pero en las condiciones actuales de los autos no se podría. Tiene curvas de radio constante y muy largas, que exigirían demasiado a los neumáticos. Y si bien no hemos tenido problemas con las gomas en los últimos tiempos, no son iguales en todas las carreras. Además el de Rafaela no es un óvalo clásico y corto como los de Estados Unidos. Tiene rectas muy largas y curva muy amplias.

–Pero antes, con autos con menos tecnología y seguridad, los pilotos querían correr y no ponían excusas…

–Si, pero ahora es muy distinto. Hace 40 años, por ejemplo se usaba un casquito elemental y ahora se utilizan los más modernos. En esta época hay mucha mayor seguridad tanto en los autos, como en la vestimenta de los pilotos y en los circuitos. Todo esto hizo que los corredores se pusieran más exquisitos.

¿Y más temerosos?

–No eso no. Quizás seamos más conscientes. Antes uno salía a la pista o la ruta y no sabía que volvía, pero no se daba cuenta y por eso corríamos en cualquier lado sin muchos problemas. Hoy paso por las rutas por donde corríamos y no puedo creer que hayamos andado por ahí a más de 200 Km/h.

–¿Eran unos locos inconscientes?

–No, más que locos, éramos tarados…


Un Roberto Urretavizcaya auténtico hasta en el umbral de esta despedida del TC y el automovilismo que puede darse este fin de semana en Rafaela.

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