LAS HISTORIAS FLUYEN.

El japonés Yoshimasa Sugawara encarna una de las tantas del Dakar en la edición 2019, transita Perú, undécima en Sudamérica desde que en 2009 tocó tierra en la región, y Argentina se convirtió en el principal e ideal anfitrión.

Nada ni nadie puede con el entusiasmo y ganas de Sugawara a 77 años, nacido en Tokio el 31 de mayo de 1941. Corre de nuevoc on un camión Hino Serie 500 de su propio equipo Hino Team Sugawara, y su hijo Teruhito Sugawara, en otro camión similar como compañero. Sugawara participó por primera vez en 1983 en motos con una Honda. En 1985 pasó a los autos manejando un Mitsubishi Pajero, y desde 1992 lo hace con el camión Hino, ha corrido en 31 de las 41 ediciones del Dakar.

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‘Tengo todas las intenciones de dejar atrás el 2018‘, dijo antes del comienzo al recordar el abandono el año pasado. En 2017 entró en el Libro Guinnes de los Records, por los 20 Dakar consecutivos en los que arribó entre 1989 y 2009.

Sus mejores resultados los alcanzó con el camión: 2º en 1994-95-97-98 y 2001. ‘¿Cómo me mantengo motivado para seguir participando en el Dakar a mi edad?, siempre hay algo para mejorar y la motivación pasa por ahí, mejorar la condición física, la calidad del camión y juntar dinero para mejorar el camión, je!”, comentó.

Sugawara al frente de su camión.

Te contamos algo sobre el camión Hino de Sugawara y su hijo: pertenece a la división camiones de Toyota. Partiendo del camión Serie 500 4×4 que comercializa Hino también en la Argentina, un equipo de técnicos trabaja para adaptarlo a las exigencias que plantea el Dakar, fijate:

Motor: Por reglamento, la base tiene que ser la original del camión de serie. Para el Dakar, se modifica el original de la serie 500 que es de 6 litros, 280 caballos y está preparado para trabajar durante un millón de kilómetros, unos 20 años. Para la carrera a los motores se los sobrealimenta con un turbo más grande, un sistema de inyección con mayor cantidad de combustible, y es mejorado el sistema de refrigeración además de triplicarse la potencia hasta 600 caballos. No son motores pensados para durar 20 años claro, son alistados para soportar un Dakar ni más ni menos.

Cabina: Es la original del camión de calle Serie 500 4×4, lo único que se agrega es la jaula para protección por los requerimientos de seguridad exigidos, que evita el aplastamiento en caso de un vuelco o accidente.

Butacas: Se retiran las originales y son colocadas las homologadas por la FIA, que aseguran al chofer desde cinco puntos; lo mantiene sujeto y le permite manejar el camión accediendo a todos los contactos incluso desde una posición casi horizontal.

Suspensión: La particularidad del Dakar es que el piso va cambiando, tierra, barro, asfalto, arena, si bien en Perú predominaba la arena y las dunas en un 70%. Es retirada la suspensión original y es instalada otra regulable en altura y dureza; puede modificarse desde el habitáculo para otorgar mayor o menor agarre al vehículo según las condiciones. Así, la potencia del motor puede ser bien transmitida al piso y se evita que el vehículo patine y no avance, o que los frenos no sean del todo eficaces.

Chasis: Original de la Serie 500 4×4, reforzado para que tolere la suspensión cuando se elige la más dura y así soporte los impactos producidos por el avance en los distintos terrenos.

Cubiertas: Se cambian las que trae de fábrica por otras con sistema doble; se inflan y desinflan desde la cabina para tener mejor tracción.

Llantas: Cuentan con un sistema especial, hace que las ruedas vayan calzadas y prensadas para que, en el momento en el que el motor hace fuerza y gira la cubierta, la llanta también gire con la cubierta como si fueran una única pieza.

Ahora, ¿de que forma se corre un Dakar en un camión?. Lo tripulan dos personas (piloto y navegante), y en algunos casos un tercer tripulante. Los respaldan estructuras de hasta 60 personas. La competencia implica contar con una logística de envergadura, por ejemplo en los momentos de mantenimiento o reparaciones para que los mecánicos efectúen la reparación en las mejores condiciones posibles, y los técnicos sepan qué repuestos tienen en la bodega y dónde se encuentran puntualmente.

Por eso, el esfuerzo no es sólo de los pilotos, sino de la capacidad técnica y logística de los equipos. Este concepto de Soporte Total en el caso de Hino, es el que hace la diferencia entre llegar y no al final. Hino es una de las pocas marcas de camiones, que pone ingeniería de su planta en un equipo de competición. Por lo general las marcas son representadas por equipos privados, con el auspicio de la fábrica. La compañía se encuentra presente en más de 90 países, donde ha registrado ventas netass por $15.389 millones de dólares en el último año y emplea a 32.111 personas alrededor del mundo. Hino Motors Ltd. posee representaciones en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú. También en el resto de América, Asia, Medio Oriente, Europa y Oceanía.

Fotos: prensa.

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