PRONTO, COMO AQUEL AÑO en el que Jorge Martínez Boero hijo a poco de salir con su ilusión desde Mar del Plata en la moto, dejó su vida en una caída en un camino de tierra.

La impresionante secuencia del accidente protagonizado por la piloto china con el MINI que termina embistiendo a espectadores que miraban el paso de los autos a un costado del camino.
SpeedAgro

 

Esta vez, el drama se posó sobre Arrecifes, en el km 7 de los 11 que componían el bien preparado tramo de tierra, diagramado en las cercanías del Río Arrecifes, donde se desarrolló el Prólogo del Dakar 2016 y donde, claro, una multitud entusiasmada se había situado a la vera del camino para ver el paso de cuatris, motos, autos y camiones, como lo hizo casi desde la salida en Tecnópolis, luego Panamericana y ruta 8 pasando por Pilar, Parada Robles (Exaltación de la Cruz), Solis, San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento hasta arribar a la Cuna de Campeones..

Todo se había planificado para que la primera acelerada de los dakarianos, se convirtiera en un pleno disfrute para el gentío, hasta que el fantasma de la tragedia que ha sabido sobrevolar y en tantas veces, dar de lleno en el Rally Dakar, volvió a agitarse.

En ese km 7, el potente MINI de la china debutante en el Dakar, de 47 años, oriunda de Beijing, Guo Meiling, navegada por su compatriota Liao Min, tomó el lomo de burro y al caer lo hizo muy de punta. Allí comenzaron a vivirse instantes dramáticos, dantescos. El coche descontrolado se fue hacia la banquina izquierda, rozó los alambrados y siguió su carrera loca hacia el otro costado. Allí sucedió lo peor, se metió dentro del campo donde había mucha gente mirando y hasta segundos antes, disfrutando del Dakar.

Los gritos desesperados, el desbande de gente, los pedidos de ayuda, se apoderaron del lugar, “Fue desesperante, muy feo”, reconoció Juan Cruz Alvarez, como sabés uno de los pilotos de Arrecifes. Como era de esperar, otros conocidos de la Cuna de Campeones, como Agustín Canapino, Josito Di Palma y Norberto Fontana, también se prendieron a ver el Dakar por su ciudad, logro por el laburaron mucho Patricio y Marcos Di Palma junto a las autoridades municipales.

El testimonio de Juan Cruz en el programa Campeones (AM630) reflejó los tremendos momentos padecidos, “el MINI accidentado quedó a 4 metros de mi camioneta, es más una piedra le pegó a mi papá; la verdad fue una de las cosas más feas que me tocó vivir en el automovilismo”, relató. “El panorama en esos instantes no fue nada alentador, fue desesperante, muy feo; había gente pegada al alambrado en un campo de soja y el auto se vino encima y arrancó los postes y se metió a campo, incluso pegó en dos camionetas”, agregó Alvarez por cierto, muy apesadumbrado.

“Yo estaba a 100 metros y me tocó vere todo, se pasó de una gran fiestea a algo muy feo en un segundo”, dijo por su lado Canapino; el Titán también había elegido ese lugar para ver la fugaz carrera y contó, “el auto voló en un segundo y al caer de nuevo al camino de tierra, se descontró y salió para el lado de la gente. Pareció que los MINI tenían más peso adelante y se ponían muy de punta al saltar, el auto del accidente saltó más que los otros MINI y salió despedido sin control, la imagen fue terrible”.

No pudo ser peor el comienzo de la edición 2016 del Dakar, 13 personas internadas, 3 en grave estado, graficaron lo vivido en el km 7 del Prólogo. Desde ya, se han de escuchar voces con críticas feroces por lo sucedido, otras por el contrario tratando de relativizar semejante hecho. ¿Fallaron las medidas de seguridad?; si nos atenemos al manual tradicional, evidentemente, fallaron. Al público no le debió permitir situarse tan cerca del camino donde los vehículos pasaban muy fuerte. Ahora bien, fue en ese lugar, pudo haber sido en cualquier otro, en el Dakar como en el Rally, las reglas de juego parecen modificarse, tal vez a la usanza del Turismo Carretera de los ´60 y ´70 cuando pesados coches volaban a más de 200 km/h con gente que se iba abriendo demencialmente como un hongo a sus pasos.

El Dakar dispara un debate sin final a la vista, la lista de caídos en su historia marca el precio, demasiado alto, que puede implicar afrontarlo y no sólo, como se vio en Arrecifes para los corredores, también para esos enfervorizados entusiastas que decidieron ir a disfrutar de la pasión por las carreras, y terminaron en un hospital…

Por C.S
Fotos: gentileza Pablo Lesari Facebook

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2 COMENTARIOS

  1. Es deporte motor, por lo tanto peligroso, para todos los que participan en él, y esto incluye al público. Las autoridades pueden tratar de no dejar nada librado a la suerte, pero en última instancia está la responsabilidad de cada uno, eso es más notable en las carreras en rutas donde el control es más laxo porque no se pude poner un control cada 20 metros. En este caso se sumó la inexperiencia de la piloto (aunque tengo entendido que corre carreras de este tipo) y la inconsciencia del público que no tiene en cuenta la distancia que recorre un auto por segundo a esas velocidades.
    Son carreras de autos, por lo tanto nunca se van a eliminar completamente los riesgos, minimizarlos depende de cada uno , algo siempre tuve presenta al ir a ver una carrera a la hora de elegir un lugar para disfrutarla.

  2. La ASO define como zona de espectadores una ubicación detrás de un alambrado, como si este fuera una protección.- En todos los rallies, no solo en esta carrera, el público esta en peligro, salvo que se ubique en un nivel superior como algunas zonas de montaña. NO hay zonas seguras a nivel del camino, salvo que se tomen las medidas de seguridad de los circuitos urbanos, con muros y alambrados especiales, lo cual es impracticable en estos casos.- Para peor la mayoría de los que corren no son profesionales. El público debería ser claramente advertido de esta situación y dejar de hablar de zonas de espectadores “seguras”, que no lo son en absoluto.-

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