EL ENTUSIASMO REFLEJADO EN EL CRONÓMETRO.

Pechito López en la previa de las 6 Horas de Monza, había manifestado sus ganas y entusiasmo por volver a correr en Monza, circuito que derrocha historia, donde supo correr en distintas categorías.

La motivación la volcó de la mejor forma en la pista, respaldado claro por el Toyota GR010 Hybrid número 7; hizo la pole conduciéndolo como el día antes, había dominado los entrenamientos, en ambos casos al volante del auto como sabés, compartido con dos pilotos muy sólidos y reconocidos como el inglés Mike Conway y el japonés Kamui Kobayashi.

Por lo tanto, en la tercera fecha del calendario, el terceto largaba adelante las 6 Horas de Monza (se definía quien conducía desde la largada). 062/1000 apenas, la diferencia con el auto compañero, el número 8 con el neozelandés Brendon Hartley al volante, quien lo comparte con el suizo Sebastien Buemi y el japonés Kazuki Nakajima.

Pechito en el auto número 7, rapidísimo.

¿Los rivales?, El francés Nicolás Lapierre en el Alpine A480-Gibson) y el brasileño Luis Derani en otro Híbrido, el Glikenhaus 007 LMH), completaron los cuatro primeros puestos de la clasificación, interrumpida por un accidente de Stoffel Vandoorne. El belga perdió el control del Oreca 07 del equipo Jota, en la Clase LMP2, sin consecuencias físicas.

Y mientras tanto, las 24 Horas de Le Mans a la vista. El gran objetivo, la obsesión de Pechito.

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