CUATRO SOBRE CUATRO.

Es la cosecha de presencias en los podios y trofeos, que hizo Julián Santero en apenas cinco días. El mendocino la redondeó en el regreso del Turismo Nacional entre semana en el Mouras, con un triunfo y un tercer puesto en las carreras de la Clase 3. Acordate que la había empezado el fin de semana en el Oscar Cabalén, con sendos terceros puestos en el sprint y la final del Súper TC 2000 con el Toyota del Gazoo Racing. En el TN se lució con el Toyota Corolla del equipo de Tito Bessone.

Manuel Urcera ganó de punta a punta la segunda carrera de la Clase 3 y se desquitó del pobre resultado (11°) en la final del martes.

“Tuve un martes perfecto y un miércoles muy bueno”, resumió Julián sobre su fructífero paso por el Mouras tras recibir el trofeo del tercer puesto en la segunda carrera de manos de Javier Rabadé, el flamante presidente interino del Turismo Nacional, y ante la mirada de Manuel Urcera, claro vencedor con un Honda inalcanzable, primero para Julián y luego para Facundo Chapur (Focus), su definitivo escolta.

Santero y Urcera se repartieron las victorias en la doble fecha del Mouras, al igual que lo habían hecho en las carreras previas a la pandemia El mendocino, con su éxito en el inicio en Bahía Blanca y Manu con su festejo en La Pedrera en Villa Mercedes. La pausa de siete meses no cambió la tendencia y tras una nueva demostración, ambos ocupan los puestos de privilegio del campeonato. Santero al frente por apenas un par de puntos de ventaja.

Geronimo Nuñez tuvo que trabajar bastante para controlar el asedio de Gastón Iansa, y conseguir su primer victoria en la clase menor del Turismo Nacional.

También hubo reparto de victorias en la Clase 2. Sobre sendos Toyota Etios, el santacruceño Gerónimo Nuñez debutó como ganador en la carrera inicial mientras que en la segunda competencia, el chaqueño Tomas Bergallo sumó su cuarto éxito en la categoría, ante la orgullosa mirada de su padre Rodolfo. Con un quinto y segundo puestos, Nicolás Posco (Ford Fiesta) hizo el gran negocio y se afianzó al frente del campeonato.

Marche un bastón de mando…

Convencido y enfático, Guillermo Chetta, dueño del Chetta Racing (y además del imponente Lamborghini arribado al país entre algodones, para que el empresario lo disfrute luego de adquirirlo a una suma muy frondosa). Momentos antes de la largada de la Clase 3, le entregó justo (!) a un inmutable Javier Ravadé, reemplazante del renunciado Paoletti en forma interina al frente de APAT, un «bastón de mando» con chapa dedicatoria y todo. Con tan peculiar regalo para Hugo, que vaya a saber sino pretendió encerrar un mensaje, Chetta resaltó a voz cantante el papel desempeñado por Paoletti a largo de sus 30 años en la presidencia de la categoría. Y después dicen que en el automovilismo argentino faltan buenos espectáculos…(Foto imagen TV).

 

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