LA NUEVA NORMALIDAD, QUE LE DICEN…

Las imágenes arrojadas por el TC en San Nicolás, allí donde alumbró la vuelta del automovilismo asfixiado por la pandemia, que data de seis meses y angustia cuando pensamos el día que nos va a liberar. Las imágenes del TC entraron en un capítulo que será recordado como parte de acontecimientos que marcaron a la categoría.

¿Acaso alguien hubiera imaginado que el TC del pueblo abigarrado y sanguíneo, llegaría a correr un día sin su pasional público?. ¿Alguno pudo pensar que sólo se escucharía casi, el ruido de los motores?
¿Se cruzó por alguna mente, percibir, mirar un autódromo desierto, con boxes recorridos sólo por corredores y mecánico esenciales de los equipos?.

Salió el sol para el TC, para el automovilismo. Con ustedes la nueva normalidad. Estupendas imágenes aéreas.

La desgraciada pandemia que tampoco da respiro a la Argentina, cambió en forma drástica el tablero, y tanto dirigentes, pilotos, técnicos, equipos y medios de prensa, debieron adecuarse con premura a la nueva realidad. La que han indicado los protocolos sanitarios y de seguridad cumplidos y con aspectos a mejorar, porque sabés, e insistimos. Hay que ir más allá de «sólo» una carrera de autos, lo que se juega acá en la salud, y con eso vaya, no se jode.

Se consiguió el tan anhelado y desesperado objetivo de volver a las pistas, y hubo 43 autos de TC y 27 de TC Pista. Se verá si esos números se mantienen en las carreras por venir, como para desentrañar si la crisis y los bolsillos desflecados que tanto se proclamaron, ha sido tal…

En el pavimento de San Nicolás, se vio así como en la primera final, la victoria bautismal de Nicolás Trosset; en la dominguera afloró la potencia ganadora, devoradora de Valentín Aguirre, como para jugar a pensar que al menos en un fin de semana, Arrecifes, la Cuna de Campeones, «tomó» San Nicolás. Pensamiento avalado por los segundos puestos del Titán campeón Agustín Canapino. Que fenómeno que suma fichas para analizar Arrecifes, ¿no?, cantera de pilotos, de grandes pilotos y de campeones. Que lo parió!

No le gusta hablar mucho, ¡dejalo que acelere nomás!.

Aguirre, al que hay que arrancarle las palabras al menos cuando habla con los medios, y lo admite al decir «sé que no soy muy expresivo», transmite poco en palabras pero te atrapa cuando hace lo que más vale: correr. A los 23 años ha plantado su bandera, y cada vez más habrá quienes deban inclinarse ante su presencia. Tamaño compromiso crece para los consagrados, para mantenerse «vivos» y competitivos ante los embates imparables de los Aguirre, Juan Cruz Benvenuti, los Andy Jakos, Juan Manuel Landa ((estos dos últimos ganadores en el TC Pista), ni hablar de Canapa y otros que con grandes dotes conductivas, insolentes, piden las sillas que pretenden hacer suyas, y que al momento conservan transpirando a destajo, los consagrados. La ACTC ha conseguido plasmar la tan mentada escalera que arranca con el TC Pista Mouras, continúa con el TC Mouras, TC Pista hasta tocar a las puertas del Turismo Carretera. Y la escuela, más allá de infaltables críticas fundadas e infundadas, muestra sus frutos…

En San Nicolás el paso inicial del TC en tiempos de pandemia ha sido dado, y ha sido lo primordial sin menoscabar desde ya, los resultados deportivos. De la misma manera que fue superado el primer examen con «aprobado», hay que seguir estudiando en la búsqueda de la optimización ante circunstancias que acompañarán vaya a saber hasta cuando. Eso sí, para los estudiosos en la materia, el rating televisivo anduvo en los dos puntos, muy escasos guarismos si se tuvo en cuenta que era la vuelta del TC, del automovilismo, supuestamente el segundo deporte en importancia en nuestro país.

La cita del fin de semana en el mismo San Nicolás, que convoca al TC Mouras y TC Pista Mouras, sin la exposición mediática que implica el TC, es otro escalón a tener en cuenta. Y se debe cumplir con el mismo celo notado ante el paso del Turismo Carretera. No hay márgenes para distenderse. El TC estuvo bajo la lupa, va a estar bajo la lupa, no caben dudas.

Aguirre, Mazzacane, Canapino y el malón.

«Así es, debimos adecuarnos a la situación por el bien de todos; y por suerte salió bien», reconoció Aguirre. El arrecifeño de la cupé Dodge del JP Carrera, indomable, nadie pudo impedirle otra victoria «que me dejó muy contento y ni hablar, también porque quedé primero en el campeonato. El auto mejoró respecto a la carrera anterior con unos toques que le hicieron los chicos del JP Carrera, ahora tengo la victoria que me habilita para pelear el título. La verdad, agradezco a todos los que están conmigo y me apoyan, al equipo y también a (Willy) Kissling quien pudo estar por razones de la pandemia, pero que por teléfono nos indicó la puesta a punto”, sintetizó «Don Valentín».

Los insoportables meses de motores apagados y talleres con cortinas bajas, parecen haber quedado atrás, si bien ante semejante dinámica impuesta por el Covid-19, no se puede pronunciar la última palabra. Quedaron atrás sigilosos contactos, reuniones, llamados telefónicos entre la ACTC, autoridades del gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires, intendentes. Entre pilotos, preparadores, dueños de equipos, sponsors,
directivos de autódromos que supieron de frustraciones ante el intento de volver. Sin embargo, se filtró un rayo de luz no hace mucho, surgieron de repente aún en momentos álgidos y graves como los que plantea el virus, y aparecieron las autorizaciones oficiales. Suficientes para que al TC se le aceleraran las pulsaciones. Ya no se bancaban sin correr.

En el autódromo nicoleño desnudo de gente, el TC, TC Pista, metidos en su burbuja sanitaria se arremangaron, mostraron conscientización más allá de deslices. Y parieron las carreras imprescindibles para apaciguar saldos en rojo en muchos bolsillos y lo más importante, la falta de trabajo.

Fue un evento semana tan atípico como inédito; el de la distancia social, los tapabocas y el alcohol en gel, en el que la lupa examinadora no dio respiro y hasta reprendió a los que no hacían las cosas como debían.

Que cosa, ¿no?, en el único de los tres autos del JP que anduvo como Dios manda, Aguirre, ¿por que le dicen el «Torpedo»?!!!, fue imbatible. En la otro costado, el pálido andar de Manuel Urcera y el Guille Ortelli. Cuando Canapino se puso segundo como corresponde en la Chevy verde, intentó darle caza de su vecino y amigo, pero no le alcanzó. Juan Cruz Benvenuti tercero en el Torino, acumuló tres podios consecutivos, quedó a sólo tres unidades de Aguirre en el certamen. Cuarto, puesto al que cayó del de escolta que mantenía, luego de uno de los relanzamientos en el que buscó arrebatar la punta a Valentín, Gastón Mazzacane.

Werner y su andar arrollador. En San Nicolás, donde superar autos es complicado, reiteró como maneja (Foto Prensa Mariano Werner)

¿Y quinto? ¿Acaso le habrá resultado suficiente ese lugar a Mariano Werner para apagar la bronca del sábado? El ímpetu y la entrega que le metió a su arrolladora remontada desde la 12º fila, sirvió para ratificarlo como a uno de los protagonistas centrales en San Nicolás. Dos pole abrochadas, de no haber roto una válvula del motor del Ford del Memo Corse, hubiera ganado la final sabatina y enfrentado a Aguirre en la última final, podría haberse visto un mano a mano feroz entre Mariano y Valentín. Ese round ya va llegar…

«Más allá del valor que le dí al segundo puesto, rescato la actitud de todos para adaptarnos a los cambios impuestos, y valoro a mucha gente que estuvo tanto tiempo sin trabajar; por suerte volvimos”. Los dichos de Agustín Canapino, síntesis para reflejar lo dejado atrás.

 

Fotos: Prensa ACTC

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