SOLO EN LA ARGENTINA.
Toda la familia teceísta se enteró de lo que le pasó a Nicolás Trosset yendo a la primera fecha en El Calafate. A la altura de Sierra Grande, en Río Ngero, el semi del equipo de José Savino se prendió fuego. Allí se perdió todo, o la gran mayoría de los elementos que estaban dentro del transporte. Entre ellos, el Ford Mustang del arrecifeño. Fue una noticia durísima, que golpeó no solamente a Niki sino también a todos lo que compone el TC: corredores, hinchas, equipos, periodistas. Más teniendo en cuenta la situación presupuestaria de Trosset, que nunca fue la mejor.

«Lo peor ya pasó. Son palos y piedras que se presentan en la vida. Será una anécdota más. Es demasiada la buena energía que me llegó. Es muy shockeante que estaba haciendo la presentación y en paralelo pasó eso», comentó en un video oficial de la ACTC. Claro, mientras el fuego destruíase quemaban los elementos, en redes sociales comenzó a circular el video presentación del Ford Mustang ploteado. Al mismo tiempo, empezó a circular la noticia del accidente.
Ante eso, la ACTC se puso la causa al hombro y le envió una estructura 0 km para que el bonaerense pueda estar presente lo antes posible. Sin presentarse en Santa Cruz, la idea es que esté todo listo para disputar la fecha en Viedma, el siete y ocho de marzo. Previo a eso, una posible prueba en La Plata para asentar todo y asegurarse que el auto esté bien.
«El auto quemado llegó el jueves despues del Calafate, una cosa era verlo por mensaje y otra cosa fue mano a mano. No quedó practicamente nada y hubo que empezar de cero, y ahí estuvo el apoyo de la ACTC, Hugo Mazzacane fue el primero en llamarme. Parecía mentira porque llegaba el auto dañado y la estructura nueva. Sentí todo el apoyo de la ACTC, desde el presidente hasta el que cierra la puerta se comunicaron conmigo, fue gratificante y se me puso la piel de gallina al decirlo».
Del auto y el semi no quedó practicamente nada. Una vez que la carrocería llegó al taller hubo que revisar que servía y que no para encarar de cero la «reconstrucciòn».
«El motor no fue una pérdida. La caja de velocidad puesta como la de repuesto en un 70% se salvó, se mandó a revisión. Elementos de transmisión, cardan, palieres, no quedó nada. El fuego pasó cerca de las garrafas propias de cuando uno cocina en el autódromo y la cisterna de nafta. Lo de adentro practicamente se perdió todo, y lo que es alerón, tapa de baul, periféricos, capot, guardabarros, no quedó nada. El casco y la ropa safó, estaba un poco chamuscada, hacé de cuenta que le habían pasado un soplete, la lavé como cinco veces y no le pude sacar el olor».
A pesar de no haber aceptado donaciones por convicción propia, Trosset decidió sortear los restos del volante en muestra de agradecimiento a la gente. Y todo marchó, cada vez faltará menos para concretar el milagro en Viedma.















