-publicidad-

EL MENEADO REGRESO DE NUESTRO GRAN PREMIO AL MUNDIAL

No es que aquí en Miami no se esté hablando de otra cosa… No, aquí hay Fórmula 1 asegurada por la próxima década y media, pero, sin embargo, es temprano para despertar clima de euforia.

Nos vemos pronto, @FranColapinto 🤝🇦🇷#MiamiGP pic.twitter.com/ycIuqPVDyz

De todas maneras, después de la polvareda que despertó la exhibición de Franco Colapinto en Buenos Aires, de la cual hubo mucho rebote en redes aunque no tanto en la prensa internacional, el tema lucha por quedar instalado.

Un tuit no se le niega a nadie, pero es difícil encontrar notas en los medios más importantes que hablen del caso, de los méritos sociales que posee la Argentina para merecer un lugar en el ya nutrido calendario.

Con algunos colegas que van acercándose a Miami para la carrera, que llegan temprano desde una Europa apenas primaveral para disfrutar un poco del sol y del calor de la Florida, despuntamos algunos comentarios y evidencias que trazan un panorama real de la situación.

En este momento, la Argentina no tiene un circuito propicio ni hay un lugar libre en el calendario. En Buenos Aires, el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, avisa que la remodelación del autódromo pretende alcanzar el Grado 1 de la FIA, imprescindible para contar con la carrera, y vale la pena preguntarse: ¿ése no era el objetivo desde un comienzo? ¿O recién ahora entienden qué es lo que hay que hacer?

Del otro lado, la noticia de la llegada de Turquía al calendario, aprobada por el autoritario premier Recip Erdogan,supone el taponamiento. Hay 24 carreras previstas para 2027 y el Pacto de la Concordia impide un número mayor.

Pese a que tiene un piloto como Max Verstappen, los Países Bajos salen del calendario porque una modificación en una ley nacional, un aumento en la tributación de espectáculos públicos, torna inviable a juicio de los organizadores continuar montando el Grand Prix sin ir a pérdida. Tienen con Verstappen un lleno asegurado, pero Zandvoort quedó chiquito y no le entran más de 100/110 mil personas por día. Ese hueco lo ocupa Portugal.

Los turcos irán en el agujero que deja la rotación de Spa-Francorchamps en Bélgica (un circuito fabuloso, en el que Verstappen puede ser local, pero con poco dinero para invertir en los derechos) y Barcelona (que se quedaba afuera por la irrupción de Madrid, pero que encontró supervivencia haciendo su carrera año por medio).

Si la Argentina prepoteara su ingreso al calendario, algunos de los que están debieran bajarse. ¿Y cómo? México tiene contrato hasta 2028. ¿Lo renovará pese a quizás, para entonces, no esté en carrera Checo Pérez, un personaje que mueve mucho el amperímetro en este Hemisferio Norte?

Singapur también termina en 2028, pero los asiáticos poseen una competencia ya clásica y buen dinero para renovar contrato.

El contrato de Las Vegas expira el año próximo, pero sería muy improbable que no se renovara y, en cualquier caso, aseguran por aquí, Liberty Media querría seguir conservando tres carreras en este suelo. Si no es Las Vegas, acaso sea el momento de Chicago y otro callejero, del que ya se habló oportunamente.

En 2029 vence Japón: con Honda a bordo, permanecerá. En 2030 acaban seis carreras distintas. Podría abrirse un hueco ahí. Pero es muy a futuro… Ojalá que Franco se mantenga en F-1 para entonces.

Aun si se abre el calendario, están Tailandia (que dispone de 1500 millones de dólares para gastar en este proyecto) y Sudáfrica (que quiere volver a poner al continente negro en el calendario) con razones tan fuertes, económicas o geopolíticas, como las de Argentina para entrar o regresar a la F-1.

El proyecto de Sudáfrica es empujado, además, por Lewis Hamilton, que no disimula sus ganas de competir en África antes de retirarse.

Sin ignorar que Francia y Alemania, países centrales de la economía europea, no tienen un Gran Premio. ¿Y si lo quisieran?

Una luz de esperanza, como una paradoja, la arroja la actual situación en el Golfo Pérsico. ¿qué ocurriría si la situación empeora y no pueden seguir disputándose las competencias de la zona, en Bahrein, Qatar, Abu Dhabi o Arabia Saudita? Habría que salir a buscar reemplazos de urgencia.

Después está la ecuación económica. Según le confiaron a Visionauto, una carrera fuera de Europa precisa disponer de 60 millones de dólares anuales (y un plus en cada año del contrato, porque el monto se incrementa un 5 por ciento por año) para asegurarse el slot.

Esa cifra difícilmente salga del bolsillo de un privado. Ese debate –quién pone la tarasca, la biyuya, la kalina, el guiye, el morlaco, la fragata, la lechuga, el efeté, el teyebi, el mango, Viejo Gómez– ya arruinó otras chances de la vuelta de Argentina al calendario.

Especial desde Miami (Estados Unidos)

29-4-2026

 

-publicidad-

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí