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LA EXHIBICIÓN DE FRANCO COLAPINTO QUEDÓ ATRÁS. TIEMPO DE VOLVER A CORRER.

El baño de multitudes que se dio el piloto de Pilar ya es parte de una historia afectuosa, pero los vuelos que han salido de la Argentina en las últimas horas lo han traído al escenario de la siguiente carrera del calendario. Ya no serán todos aplausos sino la vuelta al trabajo. Otra vez a buscar domar al Alpine A526, a intentar ganarle a su compañero Pierre Gasly, a tratar de sumar puntos para el Mundial de F-1. Aquí lo espera Vision para seguirlo todo el fin de semana.

El ruido de la F-1 está creciendo de a poco en esta ciudad, la puerta de entrada a los Estados Unidos para América Latina. Serán muchos los visitantes del continente que asistan a esta carrera: en 2022 hubo 250 mil espectadores, una cifra que trepó en 2024 a 275 mil, números que se parecen mucho más a la convocatoria que se dio cita en el Road Show de Colapinto que las cifras oficiales que se instalaron el domingo.

Todavía se está desperezando el Grand Prix. El Miami Autodrome está terminando de armarse, recién en un par de días hervirá de gente. Trasladarse desde el Downtown Miami hasta la pista, unos 30 kilómetros de distancia, demora más o menos una media hora en auto, o cerca de 2 horas y media en bus, las líneas 100 y 199 te llevan hasta allí. Un taxi puede costar entre 65 y 85 dólares, el boleto de bus cuesta apenas US$ 3.  

Habrá once tribunas instaladas en el campo, una variedad de carpas de hospitalidad de lujo o la zona de la (Fake) Marina. Y  también hay entradas generales para caminar por el borde (exterior, claro, del otro lado de los paredones) del circuito.

Miami comienza a recibir a la Fórmula 1 versión 2026, muy renovada respecto al año pasado, y también cambiada desde la última carrera, en Japón, un mes (que parece un siglo) atrás.

 

Especial desde Miami (Estados Unidos)

 

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