Tradicional rival de Carlos Reutemann en el equipo Wiliams , el australiano falleció a los 80 años tras una corta enfermedad
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Era un duro de verdad Alan Jones. Por personalidad, presencia, actitudes, conducción de pie pesado y sin concesiones. Lo supo la Fórmula 1 desde su debut en España 1975 hasta su despedida en Australia 1986, luego de 116 Grandes Premios, 12 victorias, 6 poles, 24 podios y el título mundial en 1980.
Lo padeció Carlos Alberto Reutemann en aquella recordada y polémica temporada 1981 en la que compartió el equipo Wiliams y el privilegio de integrar uno de las principales escuderías.
“Desde ahora Reutemann no es mi compañero, ni mi rival, es mi enemigo…” amenazó Jones en el atardecer del 29 de marzo de 1981, entre las sombras de los boxes de Jacarepaguá, poco después que el segundo puesto en el Gran Premio de Brasil le provocase más bronca que satisfacción. Es que adelante, con el otro Williams, había llegado Reutemann tras ignorar el famoso cartel JON-REU que le indicaba ceder la posición australiano.

Lole ignoró esa orden y esto enfureció a Jones al punto de jurar venganza por su herido orgullo. No tardó en llegar la primera muestra con su ausencia en el podio, donde Reutemann, sólo festejó con Riccardo Patrese, el tercero. Una actitud que remarcó la dura personalidad de Alan, en una época donde lo spilotos no eran simplemente choferes veloces de fácil manipulación. Alan era un piloto de la VIeja Guardia, como dicen ahora ¿Alguien imagina un piloto actual con semejante ninguneo al protocolo?

Este episodio desenmascaró la tremenda rivalidad que en la primera temporada estuvo encubierta por el compromiso contractual que Lole tenía para ayudar a Jones a salir campeón. Consagrado Alan en 1980, Reutemann creyó que el siguiente sería su año. Desconocía la tremenda ambición de Jones, que no estaba dispuesto a permitirlo. Por eso su xigencia de seguir como primer piloto, por eso su enojo por la desobediencia en Brasil, por eso su negativa en Alemania a cederle el mejor motor cuando crecía la amenaza de Nelson Piquet. Y por eso su alegría por la definición en Las Vegas, pero más que por su victoria, porque Reutemann padeció la tremenda frustración de disponer de un auto poco competitivo (llegó octavo) y perdió el título que merecía por apenas un punto ante Piquet.

Era un duro Alan Jones, pero también un piloto veloz, muy veloz con un estilo rudo de conducción pero implacable con su rivales y bastante efectivo. Formó con Frank Williams y Patrick Head el trío que a partir de la llegada de los dólares de los patrocinantes árabes (un territorio desconocido hasta fines de los 70 para la F1 ) elevó con múltiples triunfos y campeonatos a Willams a un primer nivel que actualmente le cuesta mantener.
Tres días después de cumplir 80 años Ínació en Melboune el 2 de noviembre) Alan Stanley Jones ingresó en la carrera de la eternidad. Esa misma donde cinco años y cuatro meses atrás (7 de julio de 2021), ya había entrado Carlos Reutemann. Se ve que al cartel JON-REU también lo desobedecieron allá arriba.










