Y ERA DIFÍCIL NOMÁS

 ¿Qué dirán ahora aquellos opinólogos de mesas de café y  humoristas radiales y televisivos que no se cansaron de ridiculizar a Carlos Alberto Reutemann por aquella reflexión de “Es muy difícil” conque Lole definía el ambiente de la Fórmula 1 en plena participación en el Campeonato Mundial en aquellas competitivas y peligrosas temporadas de los 70 y 80.

Sobre un Williams con motor aspirado, Reutemman se intercaló entre los Renault Turbo del ganador Alain Prost y Rene Arnoux.

Y era difícil de verdad recordando este nuevo aniversario, esta vez el 37º, del último podio al que subió un piloto argentino en el Mundial. Y ese no fue otro que Reutemann, con su 2º puesto en el Gran Premio de Sudáfrica de 1982, la anteúltima de las 146 carreras que el santafesino corrió en la Máxima.

Desde entonces el podio fue un escenario inaccesible para un piloto argentino en la Fórmula 1. Es cierto que después de Lole apenas hubo cuatro (Oscar Larrauri, Norberto Fontana, Esteban Tuero y Gastón Mazzacane) pero ninguno estuvo siquiera cerca. Los “menos lejanos” fueron Tuerito y Gastón, ambos sobre un Minardi, con sendos 8º puestos en San Marino 1998 y Nurburgring 2000. Ni siquiera sumaron puntos porque eran años que esa recompensa sólo comprendía los seis primeros.

Como repetía Reutemann ¿Era o no era difícil la Fórmula 1? Perdón, deberán decirle muchos que opinaron sin saber.

 

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