NUNCA TAN TARDE.

Hace poco más de 70 años la Fórmula 1 iniciaba su primer campeonato mundial con las lógicas expectativas e incertidumbres que genera todo comienzo. Siete décadas después la Máxima se dispone el fin de semana en Austria a poner en marcha una temporada con tantas o más expectativas e incertidumbres que aquellas que tenía en su nacimiento el 13 de mayo de 1950 en Silverstone.

A diferencia de aquellas, éstas son expectativas y temores distintos. Porque por encima de lo deportivo, esas incertidumbres están puestas en saber cómo será la vida de la Fórmula 1 después del arrasador paso de la pandemia de corona virus que complicó al mundo. Obviamente la Máxima no escapó a esta situación y sus primeras consecuencias fueron las cancelaciones de varias carreras, entre ellas la tradicional de Mónaco, y la postergación del arranque hasta pasada la mitad del año.

Inédita hasta ahora, la imagen de pilotos y técnicos con barbijos se convertirá en habitual por los estrictos cumplimientos de las medidas sanitarias para combatir el corona virus.

Nunca antes la Fórmula 1 había comenzado tan tarde una temporada. Igual hubo para entretenerse porque a falta de movimiento en las pistas lo hubo en el mercado de pilotos ya con la mira puesta en el 2021.Asi Sebastian Vettel anunció su alejamiento de Ferrari, a su vez el equipo italiano comunicó la incorporación del español Carlos Sainz (h) mientras que Daniel Ricciardo sorprendió con su decisión de rumbear a McLaren, algo que no cayó muy bien en Renault, el equipo con el que tiene que transitar esta temporada 2020.

Haber logrado y cumplido una fecha para un arranque que por algún momento estuvo en duda, es un buen primer paso que premia el trabajo de la gente de Liberty Media, la empresa que rige los destinos de la Fórmula 1. Ahora quedan otros tan difíciles como lo son saber cómo se adaptará la categoría y sus protagonistas al nuevo protocolo impuesto para luchar controlar el corona virus, con estrictos controles de salud, distanciamientos, aislamientos, reducción de personal en todas las áreas, conferencias virtuales, eliminación del podio, motorhomes reemplazados por cabinas y fundamentalmente falta de público en las tribunas. Imágenes inéditas e inimaginables hace cinco meses pero que constituyeron la única forma para la Fórmula 1 salvase con cierta dignidad una temporada que inicialmente preveía la cifra récord de 22 carreras y ahora confía en llegar a un máximo de 15. Por ahora sólo tiene aseguradas sólo 8 y en países europeos, algunos como Austria e Inglaterra, con dos competencias en fines de semanas consecutivos, otra situación nunca vista.

Las cabinas individuales en reemplazo de los motorhomes son otras de las novedades que muestra esta Fórmula 1 adaptada a estos tiempos de la pandemia del corona virus.

Por sobre toda esta particular e incierta situación, y sin abandonar otros temores (rebrote de contagios en los autódromos), la Fórmula 1 se dispone a encender sus motores para competir. Veremos entonces si las nuevas Flechas Negras de Mercedes Benz mantienen su amplio dominio y le permiten a Lewis Hamilton alcanzar los récords de victorias y títulos de Michael Schumacher, o si encuentran en los Red Bull, especialmente el de Max Verstappen y las Ferrari, donde Charles Leclerc parece mejor posicionado que Sebastian Vettel, los rivales para darle al campeonato la emoción que le faltó en los últimos años. También se verá si McLaren confirma su consolidación, si Renault logra su necesaria recuperación y si Racing Point confirma la caratula de posible revelación que mucho le colocan al considerarlo “el Mercedes Benz rosado” no sólo por la marca de sus motores y su color sino también con la similitud de sus lineas con los autos dominadores de la categoría.

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