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LA VISITA DE MOHAMED BEN SULAYEM, PRESIDENTE DE LA FIA, TAMBIÉN  PODÍA INFLUIR EN EL ARRIBO A LA SOLUCIÓN DE LA DURA DISPUTA ENTRE  LA ACTC Y EL ACA.

Dar por finalizado una pelea de alto voltaje institucional y político, entre los dos fiscalizadores que arbitran en el automovilismo argentino, no dejaba de sugerir pensamientos y especulaciones.

El tema que monopoliza el interés es concretar la vuelta de la Fórmula 1 a la Argentina. El Congreso Americano de la FIA celebrandose en Buenos Aires después de 15 años, y encabezado por Ben Sulayem, ha disparado el anhelo unánime para mirar acelerar y frenar a Verstappen, Hamilton, al irreverente Antonelli, al campeón Lando Norris y, esencialmente a nuestro Franco Colapinto.

Y ante esa alternativa aún muy difusa y demasiado aventurada, el objetivo supremo exige que en el automovilismo nacional, la «casa esté en orden». Una muestra sumar confianza y credibilidad a modo de seguir encontrando eco como daba la impresión en los pasillos del Congreso FIA en los elegantes pasillos del Four Seasons donde tenía lugar.

El camino emprendido por el Automóvil Club desde que resolvió volver al juego grande del deporte motor mundial. Sabés que, ante  la posibilidad de volver a ver a la Fórmula 1 en el país, habiendo transcurrido al presente 28 años de ausencia, el interés aparece fortalecido así como las ansias, para Visionauto aceleradas en exceso.

A Vision le contaron que el jefe de gabinete del gobierno nacional, Diego Santilli, habría estando jugando un rol clave. La afinidad in crescendo de Santilli con la ACTC, cada vez más entusiasmado con las carreras de la entidad sin dudas cercanía generada por las participaciones de su hijo Nicanor como piloto de categorías del ascenso, aceitó el vínculo. Y más allá del rol de Santilli en el gobierno del presidente Javier Milei, su imagen es bien vista en la cúpula del ACA con Carman al frente.

 

31-08-2026

nota en desarrollo

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