¿HASTA CUÁNDO?

Es la pregunta sobre cuando llegará el momento de poner algún limite, a esta cadena de muerte de adolescentes, casi chicos, que azota al motociclismo mundial. Dean Berta Viñales ha sido el nombre de la nueva víctima, y sus 15 años golpean más fuerte en la tristeza e indignación. Español y primo de Maverick Viñales, el consagrado piloto de Moto GP, murió por las heridas recibidas al caerse y ser atropellado por otras motos en la carrera de SuperSport 300, en el circuito andaluz de Jerez de la frontera como telonera del Mundial de Superbike.

“SuperSport 300 es la clase más peligrosa de todas porque son motos pesadas y de no mucha potencia, no suelo ver las carreras porque me dan miedo”, señala Loris Baz, piloto de Superbike. “Me sorprende que no hay pasado antes” dice el inglés Scott Redding, una las figuras del Superbike. Mas lejos fue el italiano Michel Fabrizio que conmovido por la muerte de Viñales no sólo anunció su inmediato retiro sino  que criticó al multicampeón Marc Márquez puntualizando que su arriesgado estilo de conducción es una peligrosa referencia para los jóvenes que buscan imitarlo y asumen riesgos innecesarios.

Dean Berta Viñales integraba el equipo de su primo Maverick y era acompañado en los circuito por su abuelo. Había debutado este año en la categoría SuperSport 300.
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Sin quitar validez a estos comentarios el tema no pasa exclusivamente por una categoría en particular. Dos meses atrás, el español Hugo Millan de apenas 14 años, se mató en Aragón en una carrera de la promocional Talent Cup y en mayo, el suizo Jason Dupasquier (19 años) murió en Mugello en la clasificación del Gran Premio de Italia de Moto 3 por el Mundial. Esto sin olvidar en años anteriores las muertes de los españoles Andreas Pérez y Manuel Garrido, ambos de 14 años en carreras de categorías promocionales en Montmeló y Jerez de la Frontera.

Por encima de la extrema juventud de los pilotos, todos estos accidentes fatales tuvieron circunstancias comunes. Se produjeron en grandes circuitos, con motos que pesan unos 140 kilos, de 250cc o 300cc, en las llamadas categorías pequeñas y que llegan a velocidades máximas de 190 km/h que alcanza las Yamaha YZF-R3 que pilotaba Dean Viñales hasta los 247 km/h de punta que marcaba la Moto3 de Dupasquier en Mugello. Lamentablemente  las tragedias se desencadenaron con la misma mecánica: un piloto que cae en medio de un nutrido pelotón y es atropellado por otras motos. Tampoco es casual esta situación. Resulta el producto de nutridas y super competitivas categorías promocionales, incentivadas por DORNA la empresa español promotora del Mundial. Allí llegan ambiciosos chicos, que apenas han entrado en la adolescencia, hambrientos de la gloria que ven en sus ídolos mayores. Una combinación generadora de interesantes espectáculos pero también una caldo propicio para los accidentes y las tragedias.

La caída y el atropello posterior por parte de otras motos es la coincidente mecánica de los accidentes fatales. Otro joven español, Hugo Millán de 14 años, lo sufrió en julio en Aragón.

Tocada de cerca por estas tragedias, la Real Federación de Motociclismo de España en colaboración con DORNA, ha sido la primera en reaccionar en busca de ofrecer mayor seguridad. Sin mucho terreno para avanzar en los circuitos y vestimentas de los pilotos, enfoca soluciones por otros flancos como lo es elevar edad mínima de los pilotos (oscila entre los 12 y 16 años según las categorías) y la cantidad de participantes en las carreras. “Si en una carrera hay 30 pilotos habrá más posibilidades de choques que en una donde corran 20…” reflexiona Manuel Casado titular de la entidad española. Un dato: en la carrera que murió Viñales largaron 42 pilotos.

Nadie duda que el motociclismo es un deporte de alto riesgo y que los accidentes forman parte de la actividad. Claro que tampoco nadie debe dudar en que algo hay hacer para alejar esos riesgos de quienes están empezando a vivir.

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