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FINAL DE SUSPENSO EN LA PAMPA

Una diferencia tan escasa fue el muro que impidió que Franco Vivian pudiera vencer a Gabriel Ponce de León en la sexta fecha del año en el veloz trazado de Toay, al cabo de una carrera que pudo haber tenido algunas vueltas más para deleite de aquellos que la estaban siguiendo en detalle. Al decir de los habitués, fue de lo mejor de la temporada en la categoría.

Para el juninense fue la tercera victoria desde su regreso a la disciplina en la que logró tres títulos. Parte de esa experiencia la aplicó con tino en la elaboración de esta victoria. Mientras fue escolta de Marcelo Ciarrocchi tras la puesta en marcha, se dedicó a cuidar neumáticos; una vez que el cordobés fue penalizado con un pase y siga (¿no fue mucho?) que lo mandó al fondo del pelotón, Ponce quedó en punta pero a merced del implacable avance de Vivian, que le descontaba entre cinco y seis décimas de segundo por vuelta. No le alcanzó y al cabo de la bandera, que los separó por un cuarto de segundo, se confundieron en un abrazo.

”Por la manera en la que había gestionado los neumáticos, sabía que en el interno (del circuito) no me iba a pasar, pero tenía más velocidad que yo y podía superarme en lo derecho. Tenía que cuidarme allí”, explicó el vencedor su táctica de defensa. “En la última vuelta me había pasado pero no llegó a cerrarse y pude volver a estar adelante”.

Estaba claro que la Chevrolet Tracker tenía un par de km/h más que la Toyota, pero Ponce siempre fue muy vivo y al capitalino le resultó corta la carrera. Quedó la duda de qué habría pasado si su compañero Franco Morillo le hubiese dado paso antes, en la porfía por el segundo lugar; acaso con un par de vueltas más…

Con velocidades cercanas a los 270 km/h en la recta, las SUV hacían difícil la succión. Habría sido interesante haber visto a algún piloto más o menos ducho al comando de un sedán, con más penetración aerodinámica. En ese caso, pudo haber salido, inclusive, una mejor carrera.

“Me hubiese gustado pelearle mano a mano en la pista a Ciarrocchi”, lamentó Ponce. Fue la segunda victoria que pierde el piloto de Fiat en el año, después de haber sido desclasificado en Concordia. Mientras estuvo adelante (foto inferior), pareció tener un poquito más de resto que el juninense. Con la penalización retrocedió al décimo puesto. «Fallé en el procedimiento de la largada, el reglamento es claro», reconoció con hidalguía. «El auto tenía un ritmo bárbaro».

El poleman Facundo Aldrighetti no pudo recuperarse de la grilla invertida, anduvo haciendo cabriolas en la parte sucia de la pista, se tocó con Morillo y acabó enojado, en el quinto lugar:

“Vivian me pegó en el relanzamiento, y Morillo nunca me dejó doblar por afuera en el curvón en las dos oportunidades que tuve para hacerlo”

 

No fue una buena jornada tampoco para el líder del torneo, Matías Rossi: remontó muy poco al principio y se lo veía flaco de motor. Pensaba en hacer negocio sacando algunos puntos, pero el impulsor lo traicionó en el final y quedó duodécimo.

“Un fin de semana para el olvido”, lo caracterizó el Misil. “Se terminó rompiendo el motor en la última vuelta, veremos si eso fue un síntoma de lo que pasó”. Sigue como líder con 101 puntos, pero se le acercaron su compañero Emiliano Stang (90), Vivian (85), Morillo (75) y el propio Ponce (69).

Mientras se espera saber si El Zonda tendrá iluminación artificial para correr de noche antes que termine el torneo, ya se confirmó que la próxima carrera será en Junín, con cambio de cubiertas. ¿Y al callejero de Buenos Aires no retornan? No, olvidate, tal engendro ya no existe más… 

9-8-2026

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