IMBORRABLE, DOLIÓ HASTA EL ALMA.

Aquel oscuro fin de semana en el Autódromo de Imola, uno de los más luctuosos en la historia del automovilismo en el mundo. Hace 25 años.

El 29 de abril de 1994 salvó su vida por milagro el brasileño Rubens Barrichello, cuando voló e impactó contra las defensas con el Jordan en su primera temporada. Al día siguiente el primer golpe fatal, la muerte del austríaco Roland Ratzemberger al chocar con su humilde Simtek contra un muro a casi 300 km/h. Y el 1 de mayo, el accidente que se llevó la vida de Ayrton Senna, uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos.

Han transcurrido 25 años de las muertes Ratzenberger y de Senna; la de Ayrton más allá del idéntico valor de una vida humana, dio de lleno en el corazón de millones de seguidores en el planeta; por su talento sin igual, logros alcanzados y un carisma que provocó tanta admiración como devoción. Resultó un golpe brutal para los brasileños, para los fanáticos del automovilismo y vaya, para la F-1.

Senna, el corredor que el mundo sigue siendo idolotrado (Foto Instituto Ayrton Senna)
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Se han escrito y escuchado cientos de historias, vivencias y anécdotas, sobre esos tres días en Imola que quedaron grabados para siempre, y que se han mantenido en la memoria colectiva. La muerte de Senna dejó un vacío que ni el paso del tiempo ha logrado cubrir, más allá de otros brillantes corredores que lo sucedieron, empezando por Michael Schumacher; un duelo que apenas comenzaba y pudo ser épico.

Los movilizadores homenajes a Senna se dan en el mundo. Ahora, en vez de entrar en su enésima y justificada evocación y el revisionismo de lo que significó, después de atesorar entre los mejores recuerdos de mi vida periodística, lo que in situ comprobé en más de un GP de Fórmula 1, el sentimiento despertado por Ayrton, he preferido reflejar el particular homenaje que le hacen en el circuito de Montmeló en Barcelona, España.

A 25 años de su muerte, tiene lugar durante el Gran Premio de España, el reconocimiento que la muerte de Senna dejó trunco, y que el había planificado horas antes del fatal accidente que terminó con su vida. Ese 1 de mayo de 1994 quienes lo socorrieron, descubrieron una bandera austríaca en el bolsillo de su buzo antiflama. Ayrton se lo había guardado para poder rendir homenaje a Ratzenberger desde el podio del Gran Premio de San Marino que tenía lugar en Imola.

Por eso, las autoridades del circuito catalán crearon una bandera austríaco-brasileña. ¿Cómo?, unieron los colores de las banderas de los dos países. Esa bandera la iba a ostentarla a modo de honrar la memoria no sólo de Senna, también de Ratzemberger, en el podio el ganador de la carrera en Montmeló.

Esa misma bandera tan inusual e integradora, será izada a media asta en la entrada del circuito y que va a subir a medida que aumentase la interacción en las redes sociales con el hashtag #elhomenajequenuncasucedio. A la gente que concurriese al gran premio, también la han de incentivar a formar parte del homenaje, consiguiendo esa bandera bandera austríaco-brasileña para mostrar en el fin de semana barcelonés, y hacerla ondear junto al ganador en el podio, a modo de completar el homenaje que no pudo ser. Era una de las acciones previstas, se sumaban otras para conmemorar los 25 años del adiós a Senna y Ratzemberger. Fijate, el 8 de mayo en el Palau Robert de Barcelona se muestra una escultura a tamaño real de Ayrton, creada por el escultor y retratista británico Paul Oz. La pieza artística, de bronce, que pesa 160 kilos, retrata al brasileño dentro del cockpit del auto. Además, los asistentes pueden asistir a una exposición única compuesta de una exclusiva selección de 15 autos de F-1 históricos.

Al día siguiente, a la escultura de Senna la trasladan al circuito de Montmeló, donde se va a exponer en ocasión del GP español, y momentos antes de la largada, la recta principal es el escenario de la ceremonia de apertura, un espectáculo también va a evocar a Senna.

Aunque suene remanido, parece mentira que hayan transcurrido 25 años desde que la F-1 perdió la magia.

Foto portada: Área de comunicación circuito de Barcelona.

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